Juez cree que está errado el proceso
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«Yo quiero decir que estoy a favor de garantizar el derecho de defensa de Ibarra y ese artículo 61 que yo ni sabía que existía», reflejó la izquierdista Beatriz Baltroc en relación al Código Procesal con el cual argumentó el suspendido mandatario porteño el pedido de la audiencia.
A esa altura ya habían pasado cerca de dos horas de deliberaciones sobre si el legislador recusado (ver nota aparte) debía estar presente o no cuando se discutía su recusación (algo que no se hizo a la espera de la audiencia de hoy) y otros avatares como que «los quince deben estar presentes» con que insistía la ibarrista Laura Moresi o que «no se va a poder tomar testimonio a diez personas por día, Polimeni está embarazada y algunos de nosotros tomamos medicamentos que no hacen levantar varias veces», según el incontinente Rebot.
Maier acotaba a cada paso que él prefería retirarse, pero los diputados se enredaban en sus propias opiniones hasta que el juez se retiró y lograron votar para darle permiso al zamorista recusado por Ibarra a que esté presente y vote. «Lo eligió la gente igual que a mí y no le podemos decir que no vote», explicó el radical lopezmurphista Marcelo Meis.
Los diputados debutantes se esforzaron ante las cámaras y hasta el tímido Sebastián Gramajo (kirchnerista línea cancillería) se animó a pedir de una vez por todas alguna definición, hasta que finalmente cayeron en la cuenta que primero se debía dar lugar a la audiencia pedida por Ibarra y recién después avanzar en un calendario de lo que será el juicio propiamente dicho.
En eso piensan concentrarse hoy los legisladores, de acuerdo con los testimonios y documentación que reprobó Maier, entre ellos que se adjunten las 17 mil fojas de la investigación que realizó una comisión especial, aunque ayer el juez dijo que en realidad lo que le parece inapropiado es la lectura de ese material que demandaría demasiado tiempo.
Por su parte, Ibarra, ante movileros, pidió que «nadie se tome vacaciones» para definir su situación que quiere «dar ese debate porque, como sociedad, todos nos merecemos que pongamos blanco sobre negro lo que ocurrió».
Además aseguró que quiere «volvercomo corresponde, no por el paso del tiempo», dado que si no hay veredicto antes del 14 de marzo próximo, regresaría automáticamente a su cargo.
Con poco acierto se eligió para esa primera sesión el Salón Histórico, cuyas dimensiones y comodidades no se adecuaron para atender a la presencia de familiares de las víctimas de la tragedia, asesores, diputados y movileros y cámaras de TV, que permanecieron allí por cerca de tres horas, amparados al calor imperante en el lugar y haciendo piruetas para no maltratar el escritorio y los sillones que utilizó Eva Perón, protegidos por un cordón, como se estila para las piezas de museo.




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