24 de enero 2006 - 00:00

Juicio a Ibarra divide más al kirchnerismo

Continúa hoy el juicio a Aníbal Ibarra en la Legislatura. Seguirá el desfile de testigos claves, aunque sin la espectacularidad que tuvo la semana pasada la presentación del suspendido jefe de Gobierno.
Continúa hoy el juicio a Aníbal Ibarra en la Legislatura. Seguirá el desfile de testigos claves, aunque sin la espectacularidad que tuvo la semana pasada la presentación del suspendido jefe de Gobierno.
La segunda semana de juicio político a Aníbal Ibarra por el caso Cromañón encuentra al kirchnerismo porteño y al staff del Gobierno de la Ciudad sumergidos en una crisis de subsistencia, a la espera de una definición sobre cómo seguirá el gobierno distrital si en los próximos días resulta destituido el mandatario de la Capital Federal.

Por un lado, ha asumido la más dura defensa de Ibarra su propia hermana, la senadora Vilma, quien no deja de propinar críticas (ver vinculada), aunque nada dice de los pasos que seguirán los aliados políticos del kirchnerismo. Por otro lado, algunas resoluciones del vicejefe a cargo, Jorge Telerman, terminaban de irritar ayer a los más cercanos del entorno del jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández.

Para más, en otro sentido, ya hay ministros de Ibarra que comenzaron a tejer su futuro al lado de Telerman, en caso de que se concrete su mandato hasta 2007 producto de la destitución de Ibarra que llevaría adelante la Legislatura porteña.

«Apóyenlo en lo que necesite, pero no es momento de sentarse a hacer acuerdos con él»,
les habría dicho Alberto Fernández a los suyos para referirse a la actitud que deben tener con Telerman, hasta que no esté definida la suerte de Ibarra. De ese modo, Fernández se resiste a atender los llamados de Telerman, quien encuentra, sin embargo, otros interlocutores en la Casa de Gobierno, como Carlos Zannini, quien ya pivotea en el distrito porteño con aceptación de Julio De Vido.

Alentado por su «comité de crisis», Ibarra, por su lado, pelea en soledad la restitución al sillón de la Capital Federal, aunque sabe que tiene pocas probabilidades hoy de volver por la decisión de los legisladores porteños. Lo estimulan por estas horas a una movida callejera para ejercer su propia defensa fuera del recinto legislativo en respuesta a los testimonios que le son adversos.

• Indefinición

No ha logrado una palabra de Elisa Carrió sobre el voto de sus dos legisladores de la comisión juzgadora y tampoco la certeza de sus propios socios políticos del kirchnerismo que tienen tres votos en esa sala. La indefinición de ambos lados termina en un círculo que encierra a Ibarra, quien se quedaría sólo con la voluntad de la ibarrista Laura Moresi y el socialista Norberto La Porta, a quien se sumaría el peronista Sebastián Gramajo, que tiene como referente al secretario de Cultos, Guillermo Oliveri.

Por su lado, algunos secretarios del gobierno de Ibarra ya han logrado congeniar con el suplente algunas cuestiones que les asegurarían la convivencia hasta el final del mandato.
No es el caso de otros, que creen que deberían presentar su renuncia al día siguiente, si se concretara la destitución. Entre éstos últimos, a pesar de mantener hoy un buen diálogo con el suplente, están el cultural Gustavo López y el subsecretario de Comunicación, Daniel Rosso.

Pero, además, algunos puestos vacantes profundizaron la confusión de propios y de ajenos. Por ejemplo, el banco que quedó vacío en la Corporación Puerto Madero, por la asunción de
Juan Manuel Olmos como legislador porteño, ya fue ocupado por Carlos Saa, que, al igual que el nuevo edil, reporta a la línea de Víctor Santa María, el secretario general del PJ Capital y cacique del sindicato de encargados de edificios.

En cambio, el kirchnerista
Héctor Capacciolli quiere emigrar al gobierno nacional, pero no logra que Telerman nombre a su reemplazante al frente de la Secretaría de Descentralización porteña. El lugar, estratégico para cuando se voten autoridades comunales (posiblemente el año próximo), el kirchnerismo lo quiere para el ex belicista Nicolás Trotta, pero, entendible, Telerman prefiere que se lo peticione el propio Alberto Fernández.

Del mismo modo, resisten los legisladores del oficialismo que el vicejefe no les comunique personalmente que intenta un decreto de necesidad y urgencia para aumentar las penas a los infractores de la Ciudad. Esa decisión agrava a la vez el encono de los kirchneristas con el secretario de Seguridad,
Diego Gorgal. El joven, ex integrante del grupo Sophia que anima el macrista Horacio Rodríguez Larreta (h), encontró buena afinidad con los adherentes a Mauricio Macri en la Legislatura, ya en momentos de la votación del Presupuesto 2006, donde logró aumentar la partida a su área para gasto en inspectores, lo que irritó al oficialismo, que lo considera dentro de su espacio, aunque Gorgal no lo admite.

• Testigos

A eso agrega ahora haber convencido a Telerman de saltear la vía legislativa para lograr por decreto un cambio en las penalidades, lo que provocó que ayer el jefe de la bancada kirchnerista, Diego Kravetz, afirmara que «es una medida superficial que no alcanza».

Con ese clima interno, proseguirá hoy el juicio político a Ibarra, con el desfile de nuevos testigos que aportarán sobre lo sucedido la noche del 30 de diciembre de 2004 y la posterior asistencia, por lo cual se acusa al mandatario de mal desempeño en sus funciones.

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