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De hecho, el presidente de la Sala Juzgadora, Julio Maier, pidió a efectivos policiales que desalojaran el recinto, pero sólo alcanzaron a retirar a la fuerza a algunos padres que gritaban desesperados.
La sesión continuó y el Saposnik reiteró: "lo juro, lo perjuro y lo rejuro, no murió nadie. En el Hospital no faltaron insumos".
La presentación de Saposnik como testigo frente a la Sala Juzgadora surgió luego de que uno de los padres de las víctimas de la tragedia, Ricardo Righi, denunciara que en el Hospital Penna cinco jóvenes fallecieron en uno de los pasillos del nosocomio por no haber sido atendidos a tiempo.
"En el Penna dejaron morir chicos. Fue terrible lo que pasó en los hospitales", aseguró Righi antes de leer una carta que una madre de las víctimas, Adriana Mabel Magnoli, había redactado a las autoridades de ese hospital para quejarse de la atención que había recibido su hija esa noche.
Fue entonces cuando los fiscales pidieron que si ella estaba en el recinto, se presentara, por lo cual la mujer se sentó frente al estrado y relató la contestación telefónica que el director del Hospital dio a su carta.
Según afirmó la mujer, Saposnik admitió que la noche de la tragedia las mascarillas de oxígeno estaban guardadas bajo llave en un placard y que la única persona que tenía acceso a ellas no estaba trabajando en ese momento.
Magnoli confirmó que el director del Hospital Penna le dijo que esa noche no encontraban, dentro del propio centro médico, los tubos de oxígeno extra para hacer frente a la demanda de jóvenes que continuaban llegando con principio de asfixia.
"Este hombre es un caradura. No puede negar que no hayan muerto ninguno de los 80 chicos que ingresaron", señaló Righi con mucha bronca en los pasillos de las Legislatura, antes de ser retirado del edificio. Informate más
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