Un caño obstruido destapó una interna feroz en los tribunales federales de Comodoro Py, con réplicas en varios frentes. La consecuencia fue nauseabunda para los despachos judiciales del edificio de Retiro, con zonas que llegaron a estar inundadas e inutilizables, como la mayor parte de los baños. Los de uso público, pero también los de los jueces. La suciedad convirtió a los tribunales federales en un potencial foco infeccioso. Pero la repercusión tuvo su matiz político y atizó acusaciones cruzadas por las denominadas funciones de superintendencia que tiene la Cámara de Casación sobre todas las instalaciones. La cuestión motivó una reunión de emergencia ayer, convocada por el presidente de ese Tribunal, Juan Carlos Gemignani -responsable de lo que ocurre dentro del perímetro como una suerte de administrador de consorcio- junto a empleados del Consejo de la Magistratura. A fin del año pasado, cesó en funciones la empresa de limpieza encargada de la manutención de las instalaciones. Durante la feria de enero no se llamó a una nueva licitación ni tampoco se adoptó medida alguna para evitar el colapso sanitario.
Pero no fue la única reunión convocada ayer. El malestar de los habitantes del edificio de Retiro con la situación de higiene que comenzó el viernes pasado con intensidad se cruzó con una molestia doméstica por el llamado a concurso que el propio Gemignani realizó para elegir un nuevo secretario general para la Casación. Ese es un puesto estratégico, habida cuenta del salto del anterior secretario, Javier Carbajo, que se convirtió en el último en jurar como camarista del máximo Tribunal Penal. Gemignani publicó en el Centro de Información Judicial la convocatoria para recepcionar currículums, pero lo circunscribió solamente a funcionarios que ya integran la Casación. Así, quedaron afuera de cualquier preselección otros funcionarios del fuero federal, de otras cámaras, de los tribunales orales, de la Justicia nacional y hasta los abogados de la matrícula. La contracara fue el concurso que la Corte Suprema abrió el año pasado para cubrir el cargo de secretario penal para el máximo tribunal. Hizo un concurso abierto entre todos los que quisieran postularse. En este caso, y a sola firma, esa chance se cercenó, generando murmullos en los despachos de quienes aspiraban a competir por esa vacante.
Los jueces de Casación tienen siempre sus favoritos en esas compulsas que también son de poder. Sin embargo, el hecho de que Gemignani lo dispusiera sin acuerdo de sus pares disparó un llamado al despacho del actual vicepresidente de Casación, Carlos Mahíques, con un mensaje negativo sobre esa jugada. Lo aguardaban algunos los camaristas que prestaron su apoyo para su designación como presidente, Liliana Catucci, Diego Barroetaveña, Daniel Petrone a los que se sumó el debutante Carbajo. Le iban a transmitir que había sido imprudente. Gemignani se resistió en un principio a comparecer, pero luego uno de los jueces lo fue a buscar y lo convenció. No hay desacuerdo, en el fondo, con que exista una búsqueda restringida, garantía de la endogamia que atraviesa al Poder Judicial, sino por el efecto del concurso acotado que puede ser malinterpretado en tribunales. En definitiva, está en juego un cargo de juez de primera instancia que podría llegar a ser impugnado judicialmente si alguien se considera afectado por no poder participar de acuerdo con el reglamento.
Por ambos motivos (el colapso sanitario y el del concurso) Gemignani debutó con el pie izquierdo al frente de Casación y, por primera vez, sin tener que, en simultáneo, resolver casos a su cargo. Para el primer problema, atinó a convocar al administrador general del Consejo Carlos Bedetta para intentar solucionar el entuerto con la empresa de limpieza. Faltó agua en Comodoro Py. Hasta que se solucione hubo un mail circulando con la recomendación de que en cada despacho se encarguen de eliminar la basura que generan. “Convengamos que nunca fue el Palacio de Buckingham, pero nunca se vio una situación así”, se sinceró un juez ante este diario. El desastre estalló en Py, pero no tuvo tanto impacto en el Consejo, cuyo presidente es Ricardo Recondo, quien en su momento denunció a Gemignani en nombre de la Asociación de Magistrados por la detención de una secretaria de Casación, María Amelia Expucci. Desde entonces, sobrevive una tensión entre ambos, alimentada por otro de los hombres fuertes de la Asociación, Luis María Cabral, con quien Gemignani tiene una pésima relación desde que ambos eran compañeros de Casación. Para peor, la interna tuvo otra réplica: el gremialistas de los judiciales se quejó públicamente del estado de situación edilicia, pero lo hizo mediante una carta al presidente de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz, reclamando que se dicte días de feria en Py hasta que se arregle el problema de insalubridad. El problema es que Rosenkrantz hasta anoche no había hecho circular la carta por las otras vocalías, por lo que los demás supremos no se dieron por notificados del pedido que, en el nuevo formato de funcionamiento de la Corte, requerirá de tres firmas para su validación.
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