5 de mayo 2003 - 00:00

Kirchner apuesta a una anti campaña

La iniciativa prosperó apenas un par de horas. Cuando Eduardo Duhalde recibió la sugerencia de destinar hoy una reunión de gabinete a la catástrofe que produjeron en Santa Fe las inundaciones la desautorizó de inmediato. Su orden fue colaborar todo lo que se pueda pero de ninguna manera abrazarse a la crisis que se desató en ese distrito: la estrategia electoral no debe modificarse y Néstor Kirchner debe llegar al 18 sin que ningún tema le ponga demasiado color a una candidatura que debe capturar votos de todas las tonalidades. Según lo que aconsejan los principales encuestadores del gobierno, «lo mejor para Kirchner es hacer una especie de 'anticampaña', es decir no levantar demasiado la cabeza».

Un criterio similar se adoptó con el secuestro de Florencia Macri: habría expresiones de solidaridad de la familia, la SIDE se involucraría sin reservas en la resolución del caso pero nada de vincular al gobierno ni al candidato con el episodio. La orden de Duhalde fue por eso, ayer, terminante: «Lo único que hay que mostrar esta semana es el viaje del candidato a Brasilia, a verse con Lula. Nada más».

En la reticencia frente a las inundaciones santafesinas operó, además de la cautela proselitista, la turbulenta relación del duhaldismo con Carlos Reutemann. Ayer mismo, el diario «La Capital» de Rosario publicó las declaraciones de Hilda Chiche Duhalde diciendo que «a veces hay que jugarse», descalificando la prescindencia del gobernador en las elecciones del 27 de abril. «Un gobernador debe tomar posiciones, en cambio 'Lole' se quedó en una postura ni blanco ni negro, le faltó una actitud más firme. A veces hay que jugarse, nos vaya bien o mal», criticó.

No hace falta ser demasiado perspicaz para advertir que el duhaldismo le está pasando a Reutemann las facturas por el desencuentro permanente durante todo el proceso sucesorio. Duhalde apostó a Reutemann desde un comienzo y no encontró más que desaires. Hasta el mayor amigo de Kirchner dentro del gabinete, Juan Carlos Mazzón, le aclaró al gobernador de Santa Fe que su apoyo era condicional a que no apareciera Reutemann como candidato. Y una vez sellado el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el propio Duhalde volvió a insistir con la carta santafesina y recibió otra vez un «no». La foto de «Lole» con Menem, una semana antes de las elecciones, terminó de volcar al gobierno nacional hacia la enemistad.

• Discreción

Por eso, ayer Duhalde pidió que no se realice la reunión del gabinete para tratar el problema santafesino, lo que suponía también sentar a Reutemann a la mesa oficial.

La discreción del gobierno en relación con la crisis santafesina es ostensible, si se la compara con otras actitudes ante otras tragedias, como la del hambre infantil en Tucumán. Chiche Duhalde se exhibió muy poco «en operaciones» y apenas si envió a Ginés González García, el ministro de Salud, y uno de sus principales escoltas para interesarse por la inundación «en el terreno» y, de paso, dar una cantidad de conferencias de prensa sobre epidemias, roedores y virus que le permitirán atornillarse en el cargo para la próxima administración, si la preside Kirchner.

El gobernador conoce esta trama a la perfección y hasta cree que, detrás del mal trato que le dieron la prensa y algunos canales de TV en medio de la crisis, está la mano de la Casa Rosada (los santafesinos apuntan al implacable Carlos Ben-«Laden»). Un ministro de Duhalde negó que hubiera algún tipo de «vendetta» pero sonrió: «El gobierno nacional ayudará a los santafesinos pero será 'prescindente' con Reutemann».

En el caso Macri sucede algo similar, salvando las distancias. Duhalde se solidarizó con la familia de inmediato y siguió la información sobre el caso minuto a minuto, en comunicación con la SIDE. Pero también instruyó a sus colaboradores para que se inhiban de hacer declaraciones o aparecer asociados al tema del secuestro. «Lo único que me interesa es que controlen si hay alguien queriendo politizar el problema», pidió Duhalde a su entorno. El Presidente temió en un primer momento que detrás del rapto de la hija de Franco Macri hubiera un episodio negro pero de naturaleza electoral.

Dejá tu comentario

Te puede interesar