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Kirchner fue el primero en reaccionar con ira ante la participación de la esposa de Bielsa en esa conferencia de prensa. Tanto que en una comunicación telefónica tuvo palabras muy duras para con su canciller. No sólo por este episodio, también por entredichos relacionados con la gestión cotidiana de la política exterior. El enojo siguió ayer, cuando se sumó a las diatribas la primera dama y candidata a senadora bonaerense, Cristina Fernández de Kirchner.
La crisis requirió de varias reuniones y llamadas internacionales, ya que el canciller seguía asistiendo ayer a la II Reunión de Cancilleres de la Comunidad Sudamericana de Naciones en Guayaquil. La negociación principal ocurrió en el despacho de Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, hasta donde llegó al mediodía Eduardo Valdés, mano derecha de Bielsa en la operación política y ex jefe de Gabinete suyo hasta que estalló la crisis por el pedido de asilo de la médica cubana Hilda Molina en la embajada argentina en Cuba. Antes, Valdés parlamentó con Julio César «Chiche» Aráoz en un café de la calle Carlos Pellegrini.
Mal momento para la crisis, con visitas en casa, como la vicepresidenta del gobierno de España, Teresa Fernández de la Vega, quien llega hoy al país. Claro, también la continuidad de Bielsa en la Cancillería está en discusión, por más que se la resuelva con el usufructo de licencias acumuladas en los últimos dos años por parte del canciller y de su segundo, Jorge Taiana.
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