Kirchner buscó comprometer al Congreso contra la Corte
Institucionalmente, no fue un discurso correcto para un primer mandatario porque condiciona al Parlamento. Al operar contra un tercer poder del Estado, tendría el Ejecutivo asegurado el juzgamiento o sería una audacia. Se cree que si el Congreso se niega habrá plebiscito, algo que agradaría al presidente para reforzar su poder en las urnas como no pudo hacerlo en ballottage con Menem. Hay una creciente aprensión institucional en el país pese a que todo nuevo Presidente quiere una Corte adicta y Kirchner no es novedoso. Preocupan más los nombres que podrían llegar a la Corte que defender su composición actual. Internacionalmente, este conflicto trae descrédito sobre la vigencia de un real estado de derecho en la Argentina.
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«Pedimos, con toda humildad, coraje y firmeza a los legisladores, que marquen un hito hacia la nueva Argentina preservando las instituciones de los hombres que no están a la altura de las circunstancias. Reclamo una instrumentación urgente de los remedios para el mal que enfrentamos», dijo en su discurso.
Kirchner reclamó a los legisladores la «instrumentación urgente» de los mecanismos para renovar la «triste y célebre mayoría automática», según dijo, conformada en el alto tribunal por los jueces a los que se atribuye haber fallado en sintonía con el menemismo en los últimos 10 años.




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