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12 de mayo 2006 - 00:00

Kirchner calificó a Sudamérica como la "acreedora ambiental" del mundo industrializado

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El presidente Néstor Kirchner denunció hoy en Viena que países europeos evitaron el cumplimiento de normas que se aplican en ese continente al instalar papeleras de gran envergadura en América Latina, al tiempo que rechazó la posibilidad de que naciones centrales quieran trasladar "la parte más contaminante de sus procesos industriales" a Sudamérica.

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"En la instalación en nuestra región de plantas de celulosa de gran envergadura, han evitado el cumplimiento de normas que ustedes les habrían aplicado en Europa", enfatizó Kirchner, al pronunciar un discurso ante los mandarios de América Latina, El Caribe y la Unión Europea que participan de la Cumbre de Viena.

El jefe de Estado exigió "un fuerte compromiso con el cuidado del ambiente en todos lados" y le reclamó a Europa que abandone "el doble estándar que se aplica cuando cuidan la polución en sus países de origen, pero contaminan en el Sur".

Kirchner dijo que Sudamérica está abierta a recibir inversiones que sean "rentables", pero advirtió: "no queremos que lleven allí actividades proscriptas aquí (en Europa), para mejorar el beneficio de los accionistas creando la ilusión de un producto supuestamente más barato, pero de elevado costo de contaminación ambiental, deterioro de la salud y reducción de las expectativas de vida".

"Lo que de ninguna manera podemos admitir es que países que han logrado mayor desarrollo, que muchas veces lo han hecho a costa de la degradación del medio ambiente y produciendo una fuerte afectación mundial evidenciada en el cambio climático, quieran trasladarnos la parte más contaminante de sus procesos industriales", subrayó en la misma línea el Presidente.

Además, les exigió a los países europeos que se aplique "mundialmente el principio de cautela que ustedes aplican y que implica que cuando las amenazas son más potenciales que probadas, deben proponerse medidas protectoras si el riesgo parece real, aún a falta de una certeza científica absoluta".

En un discurso que se centró en la disputa que Argentina mantiene con Uruguay por las papeleras de origen europeo que se instalan en Fray Bentos, aunque sin mencionarla de manera explícita, Kirchner resaltó que "la única opción es respetar el medio ambiente en los países desarrollados y también en los demás, puesto que el daño que se le provoca al ambiente se le provoca a la humanidad".

"Los argentinos y los latinoamericanos, que valoramos el derecho a la vida como un bien supremo, debemos hacernos cargo de esa lucha y la Unión Europea, tiene que ser nuestro aliado", puntualizó.

Además, el Presidente advirtió que "no puede haber soluciones confiables sin la acción de todos los países del mundo en tanto la naturaleza del problema es de escala planetaria".
"No puede ser que los estados en desarrollo reclamemos pero nadie nos escuche. Es imperioso recorrer el camino de las soluciones. Debemos exigir las soluciones y la Unión Europea debe ayudar a que se concreten", se quejó.

Kirchner eligió concentrar su discurso en la cuestión de las papaleras en Fray Bentos, que tiene como protagonistas a algunos de los mandatarios que se encontraban en la cumbre.

Además del presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, quien ratificó en varias oportunidades la continuidad de los proyectos de las papeleras, el tema también atañe a los mandatarios de España y Finlandia, países de origen de las empresas ENCE y Botnia, respectivamente.

La Unión Europea también se involucró en su momento en el conflicto con el apoyo explícito que varios funcionarios del bloque brindaron a las plantas de celulosa.

En su alocución, el Presidente reiteró algunos de los conceptos que ofreció la semana pasada, en un acto que encabezó en Gualeguaychú con la presencia de la mayoría de los gobernadores.

En tal sentido, señaló que "al desarrollar sus industrias los países más industrializados han usufructuado un verdadero subsidio ambiental del resto de países, que conforman hoy con su atraso relativo una verdadera reserva ecológica mundial".

Kirchner destacó que "es absolutamente claro que los habitantes de América Latina resultamos acreedores ambientales del mundo industrializado".

"Es necesario reparar y para ello debemos mundializar un criterio que está en la base de los programas ambientales de la Unión Europea, donde el que contamina debe pagar.
Este pago puede significar las inversiones necesarias para cumplir normas más rigurosas mitigar el daño o devolver, reciclar o eliminar los productos contaminantes después de su uso", puntualizó.

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