"¿Kirchner? es más gallo de riña que pingüino"
El senador Eduardo Menem calificó, en un rapto de humor inusual en él que es un hombre circunspecto, al presidente Néstor Kirchner como un gallo de riña de la política, más que un pingüino. Lo hizo en un reportaje que publicó anoche la revista «Cuarto Intermedio», en el cual además explicó su rechazo a las designaciones del gobierno en la Corte Suprema de Justicia.
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Eduardo Menem
Eduardo Menem: El gobierno no quiere pagar costos políticos por las valijas con droga. Indudablemente, el hecho de que los funcionarios sean interpelados significaría mantener el tema en el tapete y el Poder Ejecutivo quiere todo lo contrario, está ansioso por sacarlo de los medios y de la escena nacional cuanto antes. Pero esa actitud también significa tener que pagar algún tipo de precio, porque ni siquiera van a venir a las comisiones de trabajo parlamentario. A esta altura del partido, me parece gravísimo.
P.: ¿Es la primera gran mancha del gobierno de Kirchner?
E.M.: No quiero calificarlo ni con la palabra «primera» ni con la palabra «mancha». Lo que digo es que el procedimiento no es correcto.
P.: ¿Cómo evalúa los resultados que obtuvo Kirchner al frente del país?
E.M.: Fueron errores y aciertos. Es un Presidente que tiene un estilo de confrontación permanente, porque se pelea con todo el mundo. Lo ha hecho con funcionarios internacionales y de otros países, sin dejar de mencionar que vive amenazando a todo aquel que no le cae en gracia. Kirchner, más que un pingüino, parece un gallo de riña.
P.: ¿El Presidente usa un discurso setentista?
E.M.: No sólo el discurso, su mentalidad también es setentista: todo su procedimiento indica que tiene una visión muy parcial sobre todo lo que ocurrió en aquellos tiempos violentos que vivió la Argentina. Parecería que los errores y los crímenes estuvieron de un solo lado, como si del otro no hubiera pasado nada. El Presidente vive reivindicando los derechos humanos, pero tiene que saber que son de todos. Nadie puede negar que hubo muchos militares y policías que murieron por el accionar subversivo de los '70.
P.: En cuestiones de derechos humanos, ¿hay más camino por recorrer?
E.M.: Creo que se está haciendo un análisis parcializado de la realidad. Es como si hubiera una visión hemipléjica de lo que verdaderamente sucedió en aquel momento.
P.: Frente a la posibilidad de que Carlos Menem se convierta en senador por La Rioja, ¿ cuáles serían los próximos pasos políticos suyos?
E.M.: Voy a trabajar en el justicialismo de mi provincia, a favor de nuestra gente y los intereses del país, aunque no ocupe ningún cargo.
Seguramente, después de tantos años de experiencia, algún aporte puedo hacer.
P.: ¿Qué conclusión sacó tras las elecciones en Santiago del Estero y Catamarca?
E.M.: En la provincia intervenida, el justicialismo perdió en las urnas por el mal manejo que tuvo al respecto el gobierno nacional. El resultado fue culpa de esta administración, que se convirtió en la gran perdedora. La intervención fue inoportuna y se puso al hombre equivocado para el cargo de interventor. Además, manejaron la provincia de una manera torpe y creyeron que podían comprar los votos con bolsones de comida, chapas para las casas y todo el clientelismo que sale del Ministerio de Desarrollo Social. Santiago del Estero fue siempre una provincia justicialista y ahora allí se sufrió el fenómeno de la división del peronismo, todo aquello que ni siquiera lograron los gobiernos militares de turno. Esto es producto de las ideas transversales que se vienen repitiendo desde la Casa Rosada. En Catamarca sucedió lo mismo: el gobierno quiso poner huevos en varias canastas y así resultó. En cambio, si el justicialismo hubiera salido unido, la elección habría sido otra. Fue una experiencia muy amarga y una prueba de que hay funcionarios que no quieren respetar la identidad partidaria.
P.: Con el estilo K, ¿cómo se siente en su función de senador?
E.M.: Avasallado, al igual que todo el Congreso, que perdió protagonismo. Ya no se ejercen todas las funciones que nos encomienda la Constitución de la Nación, sobre todo el aspecto del control. Hay una especie de predominio del gobierno nacional y sólo se tratan con prioridad absoluta los proyectos que envía el Poder Ejecutivo.



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