27 de junio 2003 - 00:00

Kirchner hoy vuelve a casa: va a las 62 Organizaciones

Quienes conocen la prehistoria del matrimonio Kirchner advertirán que hoy Néstor, el Presidente, volverá a un viejo amor: las «62 Organizaciones Sindicales Peronistas», conocidas en el argot como las «Seis-Dos». Allí lo recibirá el gremialista preferido del nuevo gobierno, Gerónimo «Momo» Venegas, titular de la Unión de Trabajadores Rurales (UATRE), quien será designado presidente de ese viejo sello, en reemplazo del que fue su caudillo durante décadas, el fallecido Lorenzo Miguel. Por eso la ceremonia de hoy se realizará en la UOM de Capital, que encabeza Roberto Monteverde.

Kirchner se sentirá como en casa por varias razones. La más íntima es que su lanzamiento a la vida política santacruceña se produjo gracias a la catapulta de «las 62», círculo al que lo acercó su hermana mayor, Alicia. La actual ministra de Desarrollo Social estaba casada en aquellos años con Armando Mercado, «Bombón», que era nada menos que el secretario general del Sindicato Unico Petroleros del Estado (SUPE), la institución social más poderosa de la provincia en aquellos años '80, cuando YPF todavía era estatal. «Bombón», el cuñado, se separó de Alicia y se marchó a su Catamarca natal, desde donde ahora exporta aceitunas y ajos. Pero en 1982 vinculó a Kirchner con lo más granado de la dirigencia sindical, a tal punto que el Presidente participó de actos de desagravio a Diego Ibáñez y Rodolfo «Fito» Ponce (conocidos como el dúo «Los Visconti» en el catálogo del gremialismo ortodoxo de aquellos años) por la imputación que les había dirigido Raúl Alfonsín de haber sellado un «pacto militar-sindical».

•Celos

La relación con «Bombón» Mercado y las «Seis-Dos» le aportó a Kirchner un universo rico en relaciones y puso celoso a quien hasta entonces era el niño mimado del sindicalismo petrolero, Arturo Puricelli. Ex gobernador de la provincia, Puricelli secundó a Jorge Matzkin en el último gobierno de Eduardo Duhalde hasta que el pampeano lo expulsó del Ministerio del Interior por pedido del actual presidente. A tal punto se entrelazaron los intereses de Kirchner con los de la vieja guardia sindical que hubo instantes clave en la vida política del mandatario que están asociados a esa «burocracia sindical» vilipendiada por Alfonsín. Por ejemplo, cuando lo postularon para la intendencia de Río Gallegos, la decisión de apoyarlo a través de las «Seis-Dos» se tomó en una reunión porteña de la que participaron los dos principales líderes de ese club, Miguel e Ibáñez. Hasta enviaron a un emisario para bendecir al joven candidato (año 1987) y organizar la logística de la campaña. Ya intendente y en carrera hacia la gobernación, fue el mismo Ibáñez quien produjo el encuentro entre Kirchner y Carlos Menem, en 1990.

La clave de toda esta operación santacruceña fue la proveeduría que fundó «Bombón» Mercado en Río Gallegos, un negocio promisorio dada la clientela cautiva de todos los empleados de YPF. «Locuras juveniles, la falta de consejo», como dice el tango, lo cierto es que ese almacén, que se articuló después con una tienda de provisión al personal de la Armada, SADOS, terminó quebrando. Esa bancarrota, el divorcio de Alicia más otros factores menos relevantes alejaron a «Bombón» de la provincia, dejando atrás un pasivo que en el SUPE estuvieron pagando hasta hace pocos meses.

•Volver a vivir

El regreso de Kirchner a las «Seis-Dos» es un regalo que Venegas le realiza en conocimiento de este pasado ya remoto. Un rasgo que seguramente creará recelos en los viejos militantes de la izquierda peronista que integran el oficialismo, que siempre tuvieron en los sindicalistas que rodeaban a Miguel al otro extremo de un conflicto al que no le faltó sangre, con la muerte de José Ignacio Rucci y la expulsión de la Plaza de Mayo por parte de Juan Domingo Perón. Como si se tratara de volver a vivir, hoy habrá sindicalistas de aquella vieja ortodoxia y también dirigentes de lo que fue la derecha peronista como Manuel Quindimil, el intendente de Lanús.

Si se recorre la historia más reciente, Venegas fue una figura central en el juego electoral de Kirchner y por eso el agasajo que le provee el Presidente visitándolo en la sede de la UOM. En su sindicato, UATRE, se realizaron todas las negociaciones que dieron lugar a los congresos peronistas que permitieron cambiar las reglas de juego que bloquearon la llegada de Menem a la Rosada, abriendo el camino al gobierno actual.

•Aproximación

Pero este gremialista de los rurales, que en su momento militó en las filas del menemismo barrionuevista y más tarde en las del duhaldismo ortodoxo, no se conforma con evocar las viejas fotos del pasado sindical vinculado al mandatario. Tampoco quiere agotar su gesto en una reivindicación del tradicional sindicalismo peronista. Con la reunión de hoy Venegas quiere realizar una operación política en beneficio del Presidente: aproximar a Hugo Moyano, el titular del MTA y la pieza central del armado sindical que está llevando adelante el oficialismo.

Moyano se resiste, un poco por temperamento y otro poco por algunas negociaciones con el círculo íntimo de Kirchner que tuvieron un final poco feliz. El último disgusto que se llevó tiene que ver con un decreto que eliminó subsidios al transporte de cargas, que él representa desde el gremio de camioneros. Pero aun así hoy habrá gente que le responde en la recepción al Presidente: sin ir más lejos, el tesorero de las «Seis-Dos» será Omar Viviani, sindicalista de los taxistas que forma parte del círculo íntimo de Moyano, quien hasta anoche seguía resistiéndose a plegarse a este revival «ochentista» y sindical.

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