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"Hoy es 30 de noviembre, les pido a los empresarios que no vacíen sus góndolas, piensen que la Argentina debe ser para todos", dijo el primer mandatario en un acto realizado en Casa de Gobierno, en el que participaron 73 intendentes bonaerenses y el gobernador de la provincia, Felipe Solá.
Kirchner firmó hoy un acuerdo con los intendentes para controlar las "remarcaciones injustificadas" y defender "el bolsillo de la gente", pero reclamó a los grupos piqueteros que no se muevan por su cuenta contra los supermercados, a fin de no desacreditar la política antiinflacionaria del Gobierno.
"Les pido a todas las organizaciones sociales que se canalice todo el esfuerzo institucionalmente a través de los municipios, porque se va a tratar de desprestigiar este seguimiento", solicitó el Presidente.
A partir de los convenios firmados hoy, los intendentes junto a la Subsecretaría de Defensa del Consumidor difundirán una lista con las mejores ofertas que se presentan en cada distrito.
Además, podrán difundir precios de referencia y crear oficinas para tomar denuncias de pequeños comerciantes afectados por eventuales decisiones desleales de parte de las grandes cadenas.
Los municipios también podrán fiscalizar la exhibición de precios, la indicación de valores por unidad de medida, ofertas y redondeo, según precisan los convenios.
El mandatario, con tono sereno pero firme, les dijo a los comerciantes y supermercadistas que desde el Gobierno "no les pedimos un gesto angelical, sino uno de responsabilidad y de seriedad".
"Señores empresarios, sabemos que ustedes ganan, y ganan bien, nosotros sabemos que es así. No les pedimos que hagan donación de mercadería. Tengan la responsabilidad de tener la rentabilidad que tienen que tener. Nadie les pide que no tengan rentabilidad, pero no atenten contra el bolsillo del pueblo argentino porque nos está costando mucho recuperar la Argentina", exhortó Kircher.
De todos modos, el mandatario advirtió que no repetirá el error del ex presidente Raúl Alfonsín y su ministro de Economía, Juan Carlos Pugliese, quien ante la escalada inflacionaria de fines de los '80 dijo que les había hablado a los empresarios con el corazón, y que ellos le habían respondido con el bolsillo.
Sin mencionar a nadie explícitamente, Kirchner recordó que "dignas personas y respetadas de la política les salieron a hablar (a los empresarios) con el corazón, y ellos les llenaron de cascotes la espalda", y aseguró que este Gobierno no hablará desde el corazón, sino "desde la responsabilidad".
En el terreno de las medidas, Kirchner explicó que el Gobierno impulsa la sanción de una nueva ley de Defensa de la Competencia, y pidió a los empresarios que no se cartelicen para fijar precios. "Sería muy triste verlos (a los empresarios) remarcar y más ahora que se aproximan las fiestas", enfatizó, e instó a la problación a "controlar las góndolas".
Por su parte, Solá se manifestó en contra de los empresarios que salieron a "adelantar" el índice inflacionario, y aseguró que "si lo hacen es porque les conviene que suba la inflación".
"En este momento los que pierden son los que no tienen un micrófono y los que salen del supermercado que no pueden defenderse de los aumentos de los precios", dijo Solá durante el acto celebrado en el Salón Blanco.
Luego del acto, el gobernador insistió en que "esto no es un control de precios" y que "no es una presión, pero sí el Estado puede hacer una indicación del precio del producto".
Participaron del acto la designada ministra de Economía, Felisa Miceli, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, su par de Planificación federal, Julio de Vido; la senadora Alicia Kirchner, y varios otros miembros del gabinete nacional.
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