6 de septiembre 2007 - 00:00

Kirchner, a lápiz, cierra candidaturas

Que a 72 horas del cierre de las listas K del más poderoso y populoso distrito, Buenos Aires, sólo haya una certeza -que Felipe Solá encabezará la boleta de diputados- podría revelar que el gobierno tiene encriptada la información o que hay todo un caos por ordenar.

Manuel Quindimil amagó con renunciar y Rubén Ledesma renunció por mail a su cargo de asesor presidencial. ¿Se gesta una rebelión de piqueteros K? ¿Se amotinan los barones del conurbano? Sopla, además, un rumor de que abundarán los «vetos» del Presidente.

La gambeta de Quindimil y la dimisión de Ledesma -porque lo bajaron de la candidatura en La Matanza y se suma a De Narváez- son, apenas, dos episodios de una larga ristra que se produjeron en las últimas horas en la provincia ante el inminente cierre de listas.

Casi que se añora las épocas de Eduardo Duhalde donde había un jefe ordenador que decía cómo operaba el mecanismo de selección y, llegado el caso, explicaba en persona por qué no lo iría en determinado lugar. Y, claro, «pagaba» un premio consuelo, generalmente bondadoso.

Eso no ocurre. En la provincia hay cuatro ventanillas que se atribuyen ser «recibidores» de boletas del Frente para la Victoria que, en teoría, luego deberán ir a parar a una mezcladora, previo filtro de Kirchner, que podría destruir todo lo previo.

Por un lado, la fórmula Scioli-Balestrini, con el auxilio de «Cuto» Moreno, Carlos Kunkel y Aldo San Pedro, acumulan pedidos. Por otro, el PJ que ordena José María Díaz Bancalari; también, en la FAM, opera Julio Pereyra, y, en La Plata, lo hace Florencio Randazzo.

Kirchner, en persona, asistido por Alberto Fernández, que dice dedicarse a gobernar, no a la política partidaria, será además quien escribirá con su puño y letra la lista de diputados nacionales que encabezará Solá.

Ante ese filtro último, en un clima contaminado de versiones y reversiones, circuló con insistencia el supuesto de que el Presidente habría «vetado» -o tendría decidido hacerlo- a varios candidatos.

Formaría parte de una matriz que habría surgido de la Casa Rosada y que, con un interés expreso, difundió profusamente Alberto Balestrini: en las listas habría un número reducido de «veteranos», sean del PJ o del FpV. Por «veteranos» se refieren a dirigentes con larga trayectoria.

De ese modo, Balestrini trataría de despejar de dirigentes con historia y peso territorial el Senado provincial que, todo indica, presidirá desde el 10 de diciembre. El matancero sería el más activo en tratar de correr a Graciela Giannettasio de la lista de la Tercera.

  • Lugares reservados

    Por ese movimiento, Giannettasio iría a la lista de diputados nacionales junto a otro club de conocidos, entre los que se menciona -o se automenciona- Alfredo Atanasof. También parecen con lugares reservados en esa boleta Bancalari, Graciela Camaño y Jorge Landau.

    Otro nombre que apareció como un murmullo fue el de María Laura Leguizamón, nominada para segunda de Daniel Filmus en la lista de senadores por la Capital, pero el sitio está aún en puja y lo pelean Mercedes Marcó del Pont y la radical Marta Oyhanarte.

    Tan lejos llega el precisismo que Filmus, cuentan en el albertismo, se negaría a que el tercero de esa lista -senador suplente- sea Víctor Santa María, sindicalista soft que escolta al jefe de Gabinete en el control del PJ porteño.

    Proponen para ese casillero a Juan Carlos Dante Gullo.

    El cierre, en los municipios bonaerenses, estaría influido por otro hecho: la derrota del PJ en Santa Fe y la polémica elección en Córdoba. Eso, dicen en el FpV, repercutirá en que haya más de una lista por cada intendencia y que no serán una oficial y otra -u otras- colectora/as, sino que ambas serían semioficiales.
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