3 de junio 2003 - 00:00

Kirchner le armó plan antidelito a Felipe Solá

El gobierno nacional se comprometió ayer a colaborar con efectivos, logística y tareas de inteligencia con la Policía Bonaerense para enfrentar la inédita ola delictiva que afecta la Capital Federal y el conurbano. Así lo acordaron el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, y el secretario de Seguridad bonaerense, Juan Pablo Cafiero, quienes anunciaron la creación de un Estado Mayor Conjunto del Area Metropolitana, integrado por la Policía Federal, la Bonaerense, Gendarmería, Prefectura y la SIDE. Los secuestros extorsivos y los robos de automóviles recibirán atención prioritaria del grupo, conformado por los titulares de las áreas mencionadas y sus responsables políticos. Desde hace tiempo se viene insistiendo en encarar de modo global los problemas de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano, por lo que este intento resulta plausible. Sin embargo, no hay que olvidar que ésta no es la primera vez que se hacen planes de ese tipo y que, en general, la falta de voluntad política para sostener el esfuerzo ha condenado esas iniciativas al fracaso. Durante su gobierno, Eduardo Duhalde se reunió dos veces con el gobernador Felipe Solá, pero diferencias más políticas que operativas impidieron la puesta en marcha de un plan conjunto de seguridad a pesar de la gravedad de la situación.

Kirchner le armó plan antidelito a Felipe Solá
Por tercera vez en poco más de un año, el gobierno nacional prometió ayer instrumentar, junto con la Policía provincial, una enérgica política antidelito en el conurbano bonaerense, la zona más ácida del país en materia de índices delictivos.

Gustavo Béliz
, ministro de Justicia y Seguridad nacional, selló ayer el compromiso con su par bonaerense, Juan Pablo Cafiero, que consistirá en montar una comandancia compartida para el Gran Buenos Aires, bautizada con terminología castrense «Estado Mayor Conjunto».

• Mixtura

La mecánica, pactada entre Béliz y Cafiero, supone una mixtura de tareas entre las policías Federal y Bonaerense, Prefectura Naval y Gendarmería Nacional, además del aporte, en materia de inteligencia preventiva, de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

Felipe Solá
logra así de Néstor Kirchner lo que le mezquinó Eduardo Duhalde. Meses atrás, durante uno de los picos de violencia que sacuden Buenos Aires, Duhalde juró aplicar un régimen similar. Pero jamás se hizo, al menos en la dimensión prometida.

Ahora la historia se repite con otros actores pero el mismo guión
.

Además, se esfumó un factor de tensión: el ex ministro Juan José Alvarez, cuyo vínculo con el dueto Solá-Cafiero estuvo cargado de fricciones que trabaron el compromiso de Nación de saturar de policías el conurbano y mudar presos de comisarías bonaerenses a cárceles federales.

Una y otra vez, Solá ametralló a Alvarez con que concebía a la Policía Federal como «policía porteña» y que él mismo se asumía como ministro de Seguridad de Capital Federal y no del país.

Esta vez, al margen del origen porteño del dúo que capitanea Justicia y Seguridad --Bé-liz y Norberto Quantín-, en La Plata alientan buenas expectativas. «Los gestos son muy positivos», graficó ayer un funcionario de acceso permanente a Solá.

• Palabras dulces

Ayer Béliz usó palabras dulces a los oídos de Cafiero. «Vamos a coordinar todo el esfuerzo nacional de seguridad con la provincia y con las problemáticas comunes que no se agotan en el muro artificial de la General Paz» dijo el ministro.

«Este Estado Mayor Conjunto se concentrará en la prevención del delito y la persecución de modalidades delictivas como secuestros extorsivos, desarme ciudadano y robo de autos»
, explicó ayer el ministro luego de recibir a Cafiero en su despacho del Ministerio de Justicia y Seguridad.

«Siempre se buscó un estado de cooperación en mate-ria de inteligencia predelictual, de indagación de las bandas delictivas y del crimen organizado, que actúan de uno o de otro lado»
, aportó el bonaerense.

Además del compromiso de reunirse
«semanalmente» para testear la marcha del plan, Cafiero y Béliz pactaron también impulsar algunos retoques legales y operativos. A saber:

Empujar en el Congreso la
ley de decomiso que prevé el secuestro de toda la mercadería que tengan a la venta los comerciantes que compran productos robados. Solá promovió esa ley que considera esencial para combatir la piratería del asfalto y el robo de autos.

Béliz irá hoy a Diputados a debatir otro paquete de leyes antisecuestros que crea la figura del arrepentido, un fondo de recompensas y un programa de protección de testigos, y agrava penas a secuestradores. Ese modelo tiene como promotora a María del Carmen Falbo.

Con el dato de la muerte de otro policía bonaerense -22 en lo que va del año-(ver aparte), también anunciaron que se dará «mayor asistencia» a familiares de efectivos policiales asesinados.

Y que se aplicará un régimen especial para que las fuerzas de Seguridad puedan utilizar vehículos secuestrados en causas judiciales, para cubrir el rubro equipamiento. Al margen, en julio, la provincia pondrá en la calle 700 nuevos móviles.

Ese equipo, con integración colegiada, comenzará a funcionar la semana próxima. Actualmente, aunque en dosis homeopáticas, Gendarmería y Prefectura realizan tareas de control en los accesos porte-ños, operativo que -según la óptica bonaerense-sólo sirvió para proteger a Capital Federal.

Si eso se instrumenta, en la provincia -que en julio planea trasladar 2.200 detenidos en comisarías a cárceles propias, que se están construyendo-, se podrán
«liberar» efectivos de la Bonaerense que actualmente están abocados a custodiar presos en dependencias policiales.

«Esto permitirá la intensificación de los controles de puestos fijos, pediremos la contribución de las fuerzas federales con el objeto de tener liberado más personal de la provincia de Buenos Aires para su despliegue en todo el ámbito geográfico»
señaló Cafiero.

«Hemos coincidido con Béliz en esta tarea que es una lucha muy importante, con dos ejes que son clave para nosotros: armas y drogas
-dijo y anticipó- y habrá operativos muy fuertes de desarme y operativos en zonas estratégicas de confrontación con las bandas dedicadas al tráfico de drogas.»

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