20 de noviembre 2003 - 00:00

Kirchner logró eludir cerco piquetero ayer en La Plata

Nestor Kirchner pidió ayer en La Plata respaldo popular-para profundizar la batalla contra la «injusticia y la corrupción» y advirtió sobre los «enemigos» que, « agazapados», lo «atacan y descalifican» porque «no quieren una Argentina inclusiva, para todos». La cita la armó Felipe Solá, y amagaron con arruinarla algunos vecinos, que se quejaron de que un taller que les daba empleo sea ahora manejado por una multinacional.

Desde el escenario, frente a una multitud aportada por el anfitrión Julio Alak, el patagónico retomó esas alertas en el acto de reapertura de talleres ferroviarios que, con fondos franceses y brasileños, reabrieron ayer para ensamblar vagones para los subtes porteños.

«Hoy es un día muy importante porque ponemos en marcha los trenes y esta mañana hemos recuperado para el Estado el Correo Nacional, como corresponde»,
dijo el Presidente, conmocionado, casi entre lágrimas, en referencia al decreto que rescindió el contrato con el grupo Macri (ver págs. 2 y 5).

Con fanfarria y cotillón peronistas, el sureño celebró ayer la reapertura de esos talleres -están cerrados desde 1993-, ceremonia que a media tarde amenazó con incomodarlo porque vecinos y militantes habían preparado un escrache para repudiarlo. Pero, por aire, Kirchner sorteó las quejas: alertado sobre el tumulto, prefirió aterrizar con su helicóptero dentro del predio y se evitó el mal momento de escuchar los reproches de unas 50 personas -muchas, ligadas al Polo Obrero-que se amontonaban en la puerta.

No pudieron, obvio, arrimarse al patagónico: según Zulema Enríquez, coordinadora del escrache anti-Kirchner, tuvieron que conformarse con entregar a un funcionario menor una nota en la que reclamaban la « estatización» de los talleres. Podría decirse que lo corrieron por izquierda.

Ajeno a esos pataleos, adentro Kirchner repartía besos y recorría los vagones montados para el show. Hasta tuvo que forcejear con una puerta para poder cumplir el rito de apagar la vela de una megatorta que reproducía en escala una locomotora.

• Premio

Otra vez junto con Felipe Solá (con quien volverá a estar hoy en Rufino firmando contratos de obras hídricas), Kirchner premió al jefe local, Alak: aceptó visitar La Plata, como invitado especial, de los festejos por el 121º aniversario de la fundación de la ciudad.

A la delegación, además de la primera línea de la empresa Alstom -que prometió una inversión de 2,5 millones de dólares-, se sumaron los ministros de Infraestructura,
Julio De Vido y Raúl Rivara; el de Interior, Aníbal Fernández; y el secretario de Transporte, Ricardo Jaume.

Al ruido contribuyeron también los ferroviarios de La Fraternidad, que estrenaron -como otros tantos sindicalistas-su pasión kirchnerista al adornar los galpones con banderas de agradecimiento al Presidente.

En un tramo,
Kirchner habló para ellos. «Muchos de nuestros padres trabajaron acá y muchas esperanzas de una vida mejor estuvieron acá, pero un día llegó algo, como una mano fantasmal, a arrastrar todo el esfuerzo y trabajo de generaciones de argentinos.» Esa mano, se interpretó, era de Carlos Menem. Y completó: «Yo le decía a un amigo ferroviario que los que nos llevaron al subsuelo de la tierra, algunos que todavía hablan, han prácticamente rematado a la Argentina, pero no han vencido la imaginación, la creatividad ni el deseo de reconstruir la Patria». Fue la previa para la metáfora de rigor: «Hoy, con hierros viejos, ponemos en marcha sueños nuevos».

A su turno, Solá abundó de los términos de su reconciliación con el sureño al asegurar, cómplice, que junto con los intendentes no dejará pasar « ninguno de los guiños de ojo que nos hace el Presidente» como una señal para «reactivar el trabajo y la producción».

También, el presidente de Alstom, José Luis Alqueres, repartió elogios.
«Es un triunfo de la voluntad política, la fuerza y la dedicación de los gobiernos nacional y provincial», dijo, sin profundizar en un detalle nada menor: en la primera etapa, sólo ensamblará vagones construidos en Brasil. Es probable que tenga otro agradecimiento para el patagónico: ayer se advertía que la empresa podría incorporar a beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar a su planta de ensambladores.

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