Kirchner, de nuevo a dos puntas
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Esa es la novedad, con formato de queja, que los radicales K comenzaron a difundir después de la elección en Catamarca porque sólo hay pacto donde gobierna la UCR y, además, en más de un territorio radical, Kirchner «habilitará» -en el sentido más amplio del términoa un PJ-K.
La protesta ya llegó a oídos de Kirchner.
Este domingo, en Entre Ríos, se abrirá ese calendario particular: Sergio Uribarri, heredero de Jorge Busti, y Julio Solanas, aparecen en la grilla como potenciales gobernadores (ver nota en Ambito Nacional). Los dos son peronistas declarados; ambos, a su modo, se dicen kirchneristas.
Bajo el tormento de la crisis de las pasteras, Kirchner ordenó no intervenir en esa pulseada. Aquí y allá, sin embargo, algún delegado presidencial -Graciela Ocaña, junto a Busti; Alicia Kirchner con Solanascaminó sin demasiado ruido junto a los candidatos.
La dualidad se repetirá, en junio, en Tierra del Fuego, cuando el vicegobernador en funciones, ex afiliado del PJ, Hugo Cóccaro compita posiblemente contra el también peronista, Daniel Gallo. Seguirá, con matices, en la Capital: Filmus y Jorge Telerman.
El 1 de abril, en Tucumán, Beatriz Rojkés, esposa del gobernador José Alperovich, disputará la jefatura del PJ con Fernando Juri, hijo del ex gobernador Amado Juri. Será la preparatoria de la general en la que, en agosto, se toparán Alperovich y Juri.
Para el mismo mes, pero en la norteña Salta, apuntalado por el gobernador Juan Carlos Romero, el vice, Walter Wayar, se prepara para entreverarse en un mano a mano cruel con el diputado Juan Manuel Urtubey, quien asegura contar con la bendición de la Casa Rosada.
Detrás de la frontera norte, Hugo Tobchi -¿o será, al final, la hermana Liliana Fellner?toma carrera para disputar la sucesión de Eduardo, en Jujuy con Rubén Daza, quien en 2003 se resignó (lo resignaron) sobre la hora a competir por el mismo cargo.
En San Luis, el dominio de los Rodríguez Saá, también todo es peronismo: Alberto, que busca su segundo mandato, chocará con Daniel Pérsico, detrás de quien, la Casa Rosada quiere alinear a todas las tribus peronistas y radicales que combaten a los hermanos.
En todos estos casos, la Concertación no existe o, si se mira con ingenuidad, la Concertación es interperonista. Además, en el grueso de esas provincias -salvo Salta y San Luis-gane quien gane, Kirchner se atribuirá el triunfo como ocurrió el domingo en Catamarca.
Esa bipolaridad se repetirá en la fecha que más le importa a Kirchner: el 28 de octubre, donde autorizará dobles listas K, de diputados y senadores nacionales, en detrimento de la UCR, y con un único objetivo: garantizarse, o garantizarle a Cristina, calma y obediencia en el Congreso.




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