Kirchner ofrece plata, pero no quiere tocar retenciones

Política

Arrancan hoy 96 horas frenéticas en las que el kirchnerismo intentará convencer a sus diputados (y a parte del gobierno) de votar un proyecto sobre las retenciones móviles que incluye una ratificación a la polémica Resolución 125 a cambio de un millonario paquete de beneficios para el campo. No será una iniciativa que acepte todo el agro: seguirán rechazando la aplicación de retenciones a las exportaciones de soja por encima de 35% aunque se les prometan compensaciones automáticas a pequeños productores. No quieren al Estado de socio, sino una baja en los nuevos porcentajes móviles que les fijó el gobierno. Es el final de una negociación entre el kirchnerismo del Congreso y el gobierno, que duró todo el fin de semana. Cristina de Kirchner y su marido rechazaron de plano mostrarse derrotados al incumplir el deseo de no abrir la Resolución 125, pero se ensayan ofertas, como modificar la base de cálculo para que los productores reciban compensaciones. Ahora será a partir de las 750 toneladas, en lugar de calcular el beneficio a partir de determinada cantidad de hectáreas. Otra trampa que permitiría que las cobren algunos productores más grandes. Podrán recibirlas deudores de la AFIP y hasta los compensarán también con pagos a cuenta en el Impuesto a las Ganancias. Sin duda, hubiera resultado más barato bajar las alícuotas en esa medida que el gobierno se encaprichó en no modificar por creer que puede perder imagen o poder en el intento.

El kirchnerismo trabajó todo el fin de semana en Diputados para avanzar en nuevos cambios al proyecto de Cristina de Kirchner para ratificar la Resolución 125 que le permitan convencer a la tropa propia rebelada. El nuevo paquete, entonces, estará destinado a calmar conciencias dentro de la bancada kirchnerista y conseguir los votos que le faltan para llegar a la votación esta semana: se ofrecerá una batería de beneficios, compensaciones y pagos a cuenta en Ganancias a los productores que, en fondos, significarán quizás un costo mayor para el Tesoro que el haber modificado la polémica resolución para los pequeños y medianos productores.

Después de 10 días de deliberaciones en Diputados, ese último punto fue imposible de perforar: Cristina de Kirchner -en menor medida, su marido- estuvo dispuesta a escuchar modificaciones en todo menos en la polémica criatura que lanzó Martín Lousteau. Así se cambiará el parámetro para calcular a qué productores les corresponden las compensaciones: en lugar de hectáreas se hablará de toneladas de soja; no importará si son deudores en la AFIP; podrán ingresar los monotributistas y hasta quienes siembren como una actividad secundaria.

Se llegaba anoche a esa redacción final tras el fracaso de los propios kirchneristas -hasta Agustín Rossi estuvo al final entre los que creen en la necesidad de introducir cambios para evitar un incendio en el país después de la votación, lo que le ganó que Néstor Kirchner no le levantara el teléfono por estos días- en convencer al gobierno de abrir totalmente el proyecto y modificar los porcentajes en la Resolución 125.

La negociación final comenzó el viernes pasado entre el propio Rossi y Alberto Fernández y se prolongó con cruces telefónicos y reuniones durante todo el fin de semana. Hoy la discusión más fuerte comenzará en el propio bloque kirchnerista. Mientras las comisiones de Agricultura y Presupuesto y Hacienda discutan un dictamen definitivo, la mesa de conducción del bloque kirchnerista deberá convencer a sus propios diputados rebeldes de que será mejor negocio aceptar los beneficios que se incorporan al proyecto que seguir manifestando en contra de las retenciones móviles.

El kirchnerismo quiere tener listo un dictamen mañana. El miércoles, Rossi planteará el debate en el recinto de Diputados. La oposición se negará, alegando que debe reunir los dos tercios de los miembros presentes para debatir un proyecto sobre tablas, ya que no tendrá el plazo reglamentario para batirla. El kirchnerismo pedirá entonces una preferencia de tratamiento con despacho de comisión -para lo que necesita sólo una mayoría simple- y así entre jueves y viernes, en otra sesión especial, piensan aprobarlo si para entonces terminan de alinear a los remisos del bloque oficialista.

  • Convencimiento

    Los diputados del oficialismo están convencidos desde hace una semana que deben introducirse cambios en el proyecto para volverlo no sólo más «votable» hacia el interior del peronismo, sino también para evitar el previsible incendio posterior si el Congreso se limitara a actuar como una mera escribanía del Poder Ejecutivo. Como adelantó este diario, esos cambios no pasan por los mismos carriles que pretende la oposición. Es decir, nunca se pensó modificar el artículo 1 del proyecto donde se ratifica la polémica Resolución 125 -sería imposible convencer a Néstor Kirchner y su esposa de una decisión así que, creen, les costaría el gobierno-, pero sí en armar una oferta en distintos rubros que cambie en los números la resolución, pero desde afuera.

    «El problema es conseguir una ecuación que haga más fácil explicar la conveniencia de aceptar una oferta de beneficios, a cambio de aguantarse la vigencia de la Resolución 125». Así explicó el viernes pasado a este diario un diputado del kirchnerismo la estrategia oficial. Sobre esa idea trabajaron todo el fin de semana la conducción del Frente para la Victoria en Diputados y sus asesores. Ninguna otra opción fue posible hasta hoy, salvo que el bloque kirchnerista apelara a una ruptura con la Casa Rosada, algo imposible por estos días a pesar de la crisis.

    Por eso los cambios en el proyecto pasaron, en primer lugar, por mejorar el sistema de compensaciones a los productores sojeros. El principio que el kirchnerismo utilizará esta semana en el recinto para justificar la necesidad de mantener las retenciones móviles en su nivel actual ya es conocido: es imposible individualizar a los pequeños y medianos productores a la hora de aplicarles las retenciones; cuando llegan al exportador, son todos iguales. Sólo cobrándoles primero la retención y luego compensándolos se los puede eximir de ese tributo a la exportación. Así lo explicará el miércoles y jueves Rossi a todo el recinto.

    La oferta que se lanzará luego (para convencer sobre todo a los diputados rebeldes y también a productores) se basará en que finalmente los pequeños y medianos agricultoresterminaran pagando en la práctica una retención aun inferior a 35%. Hasta anoche decía:

  • El artículo primero del proyecto oficial -que incluye la ratificación de la Resolución 125- no se modifica. Tampoco el número 2, donde el gobierno se reserva la facultad de manejar alícuotas sobre derechos de exportación. Ese es el núcleo de la ley que Cristina de Kirchner y su marido se negaron sistemáticamente a ceder.

  • Los cambios comienzan modificando el requisito actualmente vigente de 500 hectáreas como máximo para acceder a las compensaciones. Se propondrá ahora que se compense por la diferencia entre 35% y las nuevas retenciones a todo productor que declare ventas por hasta 750 toneladas -aunque hay presiones dentro del peronismo para que ese número se eleve a 1.000 toneladas-. La diferencia contiene en sí una flexibilización y una trampa. Más productores podrían acceder a las compensaciones que ofrece el gobierno, pero, también, al no haber límite de superficie cultivada como requisito, cualquier productor divide sus ventas a cerealeras en volúmenes no mayores que esos límites en toneladas y entra también en el beneficio.

  • Se permite que los monotributistas cobren también las compensaciones. Esto el gobierno ya lo había dispuesto, pero ahora quedará consagrado por ley.

    Tampoco se frenará el pago a quienes mantengan deudas con la AFIP.

  • Se eliminará también la exigencia de que la producción cerealera sea la actividad principal de la explotación para poder acceder a las compensaciones.

  • También se explicará que el acceso al cobro de compensaciones será más rápido y con acreditación automática, algo que el agro no cree porque aun muchos productores tienen pendientes de pago beneficios que esperan desde hace un año. Ahora les dirán que presentando por Internet la facturación de venta del grano en 20 días cobrarán la compensación. Así lo prometió la ONCCA a los diputados kirchneristas que trabajan en el proyecto.

    Mientras en las oficinas de Rossi se negociaba con el gobierno estos cambios en el proyecto oficial, en las comisiones de Presupuesto y Hacienda y Agricultura (donde desde hoy comenzarán a debatir sólo los diputados para llegar mañana a emitir un dictamen) se siguieron analizando otros cambios para ofrecer a los productores. Por ejemplo, se tomaron algunos puntos del proyecto alternativo que presentaron los diputados por Córdoba. Si bien se mantendrá parte de la recaudación de retenciones para financiar el programa de construcción de hospitales, escuelas y rutas que envió el gobierno al Congreso, habrá un cambio en los porcentajes.
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