15 de junio 2005 - 00:00

¿Kirchner viaja a Asunción ya con un nuevo canciller?

Rafael Bielsa viajó el lunes por la tarde a Nueva York para encabezar el reclamo habitual por la soberanía de las islas Malvinas. ¿Será su último viaje como canciller? Anoche, en la Casa Rosada, sensibilizados como siempre por lo que leen en los diarios sobre sus decisiones -más que por meditar antes de tomarlas-, se difundía la idea de que Néstor Kirchner no soportará la campaña negativa que significa circunscribir el desembarco de Bielsa en la Capital al dato de su permanencia en la Cancillería. «Tal vez vaya a Asunción con otro canciller, este fin de semana», reflexionó un vecino del despacho presidencial.

El esmeril sobre Bielsa puede ser más duro de lo que se presumía: externo, por los reproches a su permanencia en el Palacio San Martín, e interno, por la falta de convicción en defender esa decisión. El esfuerzo del canciller por orientar su sucesión volvió más curiosa la figura de Federico Mirré: el más desconocido de los postulantes a canciller, entre los que se seguía mencionando a Carlos Chacho Alvarez y se agregaba, por comentarios de la Casa Rosada, al ex presidente del Banco Central Alfonso Prat-Gay.

Sobre Mirré, el embajador en Londres, se abrió el arcón de los recuerdos en «la Casa». Miembro de la promoción «Spinoza Melo» o « Helena Holmberg», según se quiera caracterizarla por sus integrantes más famosos, Mirré egresó del Instituto del Servicio Exterior de la Nación en 1969. Entre los compañeros suyos que llegaron a embajadores militan Susana Ruiz Cerrutti, Nora Jaureguiberry, Félix Córdoba Moyano, Elda Sampietro, Vicente Espeche Gil y Jorge Vázquez. Resistió a todo Mirré: a las purgas de Vignes (1974) y a las del Proceso (1976). Sólido en su formación jurídica, fue uno de los negociadores con Chile, por el Beagle, en el diferendo de 1978. Amigo del deslucido José Octavio Bordón -en cuya casa conspiró con Bielsa y otros embajadores hace poco más de un mes- presidió la Fundación Andina del embajador en Estados Unidos. A Mirré lo heredó Alberto Flamarique, quien lo introdujo en el Ministerio de Trabajo con Fernando de la Rúa: a ese ex ministro lo guió por los meandros internacionales de la OIT, igual que sirvió de «sherpa» o guía a los Kirchner durante la primera cumbre de gobernantes progresistas en Londres (julio 2003).

Extraño esfuerzo el de Bielsapor ubicar a este hombre en su lugar. Igual de extraño con su apego al Ministerio. ¿Y si ganara las elecciones? ¿Qué significaría para sus aspiraciones de estrella progresista imponerse sobre Elisa Carrió en la Capital? Tal vez Kirchner le haya ofrecido con la candidatura mucho más que lo que le dio hasta ahora y todavía Bielsa no se dio cuenta, tratando de retener por vía de un tercero el despacho más bello con que cuenta Buenos Aires.

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