27 de septiembre 2005 - 00:00

Kirchner y Duhalde ayer en Corrientes

Néstor Kirchner visitó ayerCorrientes, donde leregalaron un doradopescado en el Paraná. ElPresidente lo miró como sihubiera sido capturado porEduardo Duhalde, unpescador habitual.
Néstor Kirchner visitó ayer Corrientes, donde le regalaron un dorado pescado en el Paraná. El Presidente lo miró como si hubiera sido capturado por Eduardo Duhalde, un pescador habitual.
Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde parecen andar buscándose. Físicamente. Por más que, cuando coinciden en un mismo lugar, terminan disponiendo todo para evitarse. Ocurrió ayer, de nuevo, en Corrientes. Los dos estuvieron en esa provincia, donde el domingo que viene se realizará la elección de gobernador e intendentes municipales. Ambos compiten allí y creen ver en esa pelea un anticipo de lo que esperan para el 23 de octubre, cuando se realicen las elecciones nacionales de renovación parlamentaria.

Kirchner hizo campaña como de costumbre. Visitó el Club de Regatas, anunció obras y enumeró los aportes de la administración central a la provincia, levantó el brazo de sus candidatos. Son Arturo Colombí, de la UCR, y Rubén Pruyas, del PJ. Ambos formaron el «Frente de Todos».

Duhalde, en cambio, pasó de manera más discreta. Pescó en Paso de la Patria, con esa fascinación que le produce el Litoral y que le enseñó a disfrutar el misionero Ramón Puerta, en Apóstoles, su ciudad natal. Dicen que no tomó contacto con sus favoritos, los candidatos del frente «Unidos por Corrientes».

• Verticalismo

El ahijado de Kirchner, Colombí, es primo del actual gobernador y pretende darle continuidaden el distrito a un esquemade poder que inauguró, paradójicamente, Duhalde. El caudillo de Lomas de Zamora constituyó una combinación entre radicales y peronistas que enfrentara a Raúl «Tato» Romero Feris, el líder del Partido Nuevo, aliado por entonces al menemismo.

Ahora todo cambió de lugar.

El gobernador Ricardo Colombí se verticalizó con la Casa Rosada y su primo es, por lo tanto, un candidato K. Duhalde, en cambio, redescubrió las virtudes de Romero Feris, a quien se alió para la decisiva intendencia de Corrientes, donde «Tato» compite con su esposa Nora Nazar. ¿Pacto de desestabilización, como creía Cristina Kirchner? Apenas cambios de roles y contratos, como se vienen verificando en la política correntina desde hace más de un siglo.

El candidato a gobernador de la alianza entre Duhalde y Romero Feris es el intendente de Curuzú-Cuatiá, el peronista Carlos Rubín, quien lleva a la liberal Estela Robaina. Siguen sorprendiendo los cambios: los liberales estuvieron, aunque sea momentáneamente, aliados a los Kirchner. ¿O Cristina no le mandó el avión de la gobernación de Santa Cruz al senador liberal Lázaro Chiappe para votar en contra la Ley de Emergencia Económica que pretendía aprobar Duhalde cuando era presidente?

Las elecciones correntinas se resolverán según un sistema de doble vuelta. La aspiración principal de Duhalde es que Colombí-Pruyas no consigan 50% de los votos el domingo próximo. De ese modo, debería resolverse la discusión en un segundo turno que se realizaría el 23 de octubre, con las elecciones para legisladores nacionales y provinciales. En esa vuelta, el caudillo de Lomas supone que su candidato Rubín expresará a toda la oposición a Colombí. Es decir, sumará también los votos que consiga en la primera Gustavo Canteros, el candidato de «Proyecto Corrientes» que está terciando en la polémica.

• Experiencia

Como se ve, Duhalde se ha vuelto un experto en ballottage. No sólo consiguió con ese dispositivo imponer a Kirchner en el gobierno. Ahora cree que con la misma herramienta lo hará fracasar en una provincia,pocos días antes de las elecciones nacionales. ¿También con la doble vuelta lo desplazará del poder en 2007? El cree que sí.

Kirchner está convencido, en cambio, de poder conquistar en Corrientes 50% de los votos. «Vamos a probar la aplanadora», comentó ayer uno de sus compañeros de viaje. Se refería a la oleada de votos en su favor que, suponen, se moverá en su beneficio el próximo 23.

Duhalde consiguió pescar un par de piezas, en un paraje que pasará a la historia por las polémicas presidenciales. También allí, en Paso de la Patria, se reconcilió momentáneamente con Carlos Menem en 1996. Los llevó a pescar, en la lancha de su sindicato, Carlos West Ocampo, quien también los alojó en el hotel que Sanidad tiene en la zona. West es el único que no cambió de posición desde entonces: sigue siendo duhaldista, más allá de los esfuerzos que hace Ginés González García para adscribirlo a su nueva fe K.

Kirchner no pescó. Apenas le acercaron un dorado, que tuvo entre sus manos con cierta aprensión, como si lo hubiera pescado su enemigo. Alguien cumplió la función mesopotámica que, en tiempos del menemismo, le correspondió a Rubén «Buscapié» Cardozo, quien esperó a Menem durante horas, al borde de la insolación, en el Paraná, con un pescado engarzado en su anzuelo, convenientemente escondido debajo del agua, para que «el jefe» simulara que lo había capturado él sin perder demasiado tiempo en la campaña. Cambian los personajes. Se repite el truco.

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