12 de enero 2004 - 00:00

La agenda aún genera recelos

Monterrey, México (AFP, EFE, ANSA, Reuters) - Los mandatarios del continente americano inician hoy su quinta cumbre en Monterrey (norte de México) bajo fuertes medidas de seguridad y una amplia agenda de encuentros personales para definir temas como el calendario del ALCA, la lucha contra la corrupción y la financiación del desarrollo.

La cumbre de Monterrey (ubicada 950 kilómetros al norte de la capital mexicana) será también la ocasión para que algunos jefes de Estado se vean las caras, tal como ocurrirá entre los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y la Argentina, Néstor Kirchner. Bush también se reunirá con el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva y el chileno Ricardo Lagos.

Las recientes polémicas mantenidas por la Casa Blanca con el gobierno argentino, brasileño y venezolano complicaron los esfuerzos de meses de los negociadores para sacar adelante una larga declaración que abarca desde temas comerciales hasta el terrorismo y la corrupción, pasando por la lucha contra el sida o la ayuda a las micro y pequeñas empresas.

Asimismo, el forcejeo entre Bolivia y Chile por una salida al mar del primero podría ser abordado, aunque tanto La Paz como Santiago descartaron un encuentro entre sus respectivos presidentes, Carlos Mesa y Ricardo Lagos.

La mayor parte de los 34 mandatarios convocados llegó ayer, cuando oficialmente la declaración final ya debería haberse cerrado. Sin embargo, las últimas sesiones para definir los cerca de 60 párrafos con los que contará el texto proseguían al cierre de esta edición.

Cuatro puntos son los que provocaban el atasco: una mención al ALCA y su fecha de inicio, la posibilidad de aplicar una cláusula de transparencia contra presidentes involucrados en actos de corrupción, cómo rebajar las comisiones a las remesas que envían los emigrantes a sus países y la creación de un fondo social.
Fuentes diplomáticas reconocieron que los fragmentos más polémicos podrían ser definidos por los propios mandatarios hoy y mañana en sus tres sesiones de trabajo plenarias.

• Irritación

La mención de plazos y objetivos concretos del ALCA, que empuja Estados Unidos, ha despertado irritación en buena parte del resto de los participantes, empezando por Brasil. Washington también ha presionado durante las últimas semanas para que se mencione duramente el problema del terrorismo, algo que secundan países como Colombia, que piden más ayuda para combatir ese flagelo. Ese tema, sin embargo, despierta ampollas en Venezuela.

Los duros calificativos que empleó el mandatario venezolano,
Hugo Chávez, contra la administración Bush en los últimos días auguran un ambiente cargado en las plenarias que se celebrarán en el Parque Fundidora de Monterrey, cercado por vallas de más de dos metros de alto.

«En Monterrey voy a decir lo que tenga que decir», desafió Chávez ayer antes de partir de Caracas, tras denunciar una «componenda» contra Venezuela. Fuera del recinto están previstas un par de manifestaciones, una de ellas por grupos radicales contrarios a la globalización.

En cuanto a la corrupción, Washington quería poner el acento sobre la problemática en el seno de los gobiernos, empezando por la contratación de obras públicas.

Finalmente, la declaración incluirá previsiblemente una mención a la corrupción en el sector privado, tras los escándalos empresariales que sacudieron a numerosos países, comenzando por el propio Estados Unidos.

La última Cumbre de las Américas se celebró en abril de 2001 en Québec (Canadá). Desde entonces, Washington ha abierto una guerra sin cuartel contra los países a los que considera terroristas, tras los ataques que sufrió en su propio territorio en setiembre de ese mismo año.

Esta reunión ha sido presentada por Washington como una demostración más de que América latina nunca quedó fuera de su agenda. Pero Bush tendrá enfrente suyo en las reuniones a países que han iniciado un notorio giro político, como la Argentina, Brasil o Perú, y que acuden a la cita con sus propias agendas.

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