El gobierno analizó ayer la posibilidad de que los tiempos de evaluación del tribunal de La Haya se aceleren y que para fines de 2007 esa Corte Internacional tome una decisión de fondo en el conflicto de las pasteras de Fray Bentos. La hipótesis fue estudiada en la primera reunión del equipo argentino, formado especialmente por Néstor Kirchner para preparar en los próximos seis meses la argumentación de fondo o «memoria» que el gobierno llevará al tribunal en los primeros días de enero, y donde se plantearán las pruebas que avalarían la acusación de contaminación contra los proyectos de Botnia y ENCE.
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A las 15 llegaron al Palacio San Martín, la sede de la Cancillería argentina, la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti; la asesora legal del Ministerio de Relaciones Exteriores, Susana Ruiz Cerutti; el embajador Raúl Estrada Oyuela; la fiscal de Estado de Entre Ríos, Claudia Mizawak; y el asesor del gobierno provincial Juan Carlos Vega. Además, estuvieron presentes los abogados Fabián Moreno Navarro, Ana Angelini, Esther Spoturno y Jorge Daneri, representando a los manifestantes de Gualeguaychú y respondiendo a una invitación especial que les había hecho el canciller Jorge Taiana cuando el jueves pasado visitó esa ciudad. El presidente Kirchner le había pedido especialmente a su ministro que abriera el grupo de trabajo a los enviados de los manifestantes. También participó del encuentro, como asesor externo, el abogado Daniel Sabsay.
La novedad, más allá de los nuevos integrantes y la conformación del equipo de trabajo argentino, es la evaluación de los tiempos que puede demandar el tratamiento del caso en La Haya. Según la hipótesis que planteó ayer Picolotti, hasta enero de 2007 tendrá tiempo la Argentina de preparar su descargo, de la misma manera que Uruguay hará el suyo. Luego, el tribunal le otorgará a cada una de las partes otro período de seis meses que se podrán utilizar para contestar las presentaciones de la parte contraria. Se llegaría, así, a julio de 2007. Ese mes, los jueces del tribunal deberían recibir todas las pruebas y posiciones de defensa del caso para que, luego de las vacaciones de verano (30 días corridos), los magistrados comiencen a trabajar sobre el fallo definitivo. Según la teoría de Picolotti, si la presentación argentina es lo suficientemente fuerte, no habría problemas para que en seis meses La Haya haga público su dictameny se conozca el fallo definitivo que, según aseguran desde el gobierno local, sería finalmente favorable a la posición de la Argentina.
Básicamente, el equipo jurídico -que trabajará vinculado directamente al Departamento de Asuntos Legales de Cancillería- abordará el escrito que refleja los argumentos y las pruebas de la denuncia de fondo: que Uruguay violó tres veces el Estatuto binacional firmado en 1975. También durante el encuentro se explicará por qué Uruguay violó -según la posición argentina- cada uno de los artículos del Estatuto, especialmente del 7º al 12º.
Si finalmente la hipótesis de Picolotti se confirma, y el tribunal internacional define la situación del proyecto a fines de 2007 o a comienzos de 2008, los tiempos originales que se habían estipulado cuando comenzó a tratarse la posibilidad de recurrir a La Haya, esto es, a comienzos de este año, se acelerarían radicalmente.
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