La barbarie de Haedo
-
Michel y Bahl reclaman al Gobierno por posibles restricciones de la UE al biodiésel entrerriano
-
Qué son los Acuerdos de Isaac entre la Argentina e Israel
Ayer se realizaron tareas de reparación y limpieza de la estación de Haedo, donde el martes se produjeron incidentes en los que quemaron unos 14 vagones.
Ira inicial, entonces, justificada en gente que acumula años de viajar mal, amontonada, burlada en horarios.
A la barbarie de Haedo aporta, por todo eso, un funcionario casi sin antecedentes en cualquier gobierno por la cantidad de macanas cometidas -la mayoría de enorme costo para el Estado- y que sigue en su puesto (por amistad personal con el Presidente), el secretario de Transporte Ricardo Jaime.
Si a un tren lo hizo fallar el extremismo e incendiarse «poco» para frenar el servicio y despertar el fastidio acumulado de la gente para usufructuar luego su protesta espontánea estamos ante un caso grave. Sobre todo porque, simultáneamente, se planeó que por la visita de George Bush al país no hay policías ni gendarmes en cantidad por estar concentrados muchos en Mar del Plata. Que ante un disturbio de masas con vandalismo se tarde 5 horas en enviar una fuerza considerable es una vergüenza. Si concentraban efectivos en Mar del Plata -algo lógico de entender- debieron preparar una fuerza de seguridad de desplazamiento rápido porque debió pensarse que el activismo local aprovecharía la debilidad para generar desbordes.
Un activista jefe de Quebracho, Nicolás Lista, admitió por televisión que tenían gente concentrada en Haedo. Es válido, está filmado y no importa que otro del mismo sector de izquierda, Fernando Esteche, diga que si hubo de sus activistas «fue de casualidad». Operan subsectores, aun dentro del mismo grupo.
Un ideologizado raramente saquea porque su fin es político. O sea, puede hacerle perder al país, sin que le importe, más de 10 millones de dólares que pagará el Estado por recuperar 15 vagones quemados pero no hacerse odiar por comerciantes o puesteros. El saqueador, en cambio, aprovecha todo. Cuando se mató en un accidente Carlos Monzón en un camino de Santa Fe los primeros que llegaron a auxiliarlo le robaron el lujoso anillo que lo enorgullecía al comprobar que había muerto en el acto. Y aun si hubiera quedado sólo inconsciente se lo robaban igual. Este es un drama argentinista típico de nuestra parte lamentable.
• Orden de actuación
Por eso los muchachos en Haedo -y muchos no muchachos también- saquearon pero no cuando vieron a un quiosquero reo que defendía su quiosco y los enfrentó. Eso sí, salvaron un cibercafé por lo cual cabe suponer que el orden de actuación fue: planificadores combinados, atentado de la izquierda ferroviaria contra el primer tren, esperada reacción del público, entrada en acción de extremistas para incendiar la estación y los vagones, retirada presurosa del público protagonista involuntario por un incidente más y entrada en acción de saqueadores, aprovechando el disturbio, la falta de presencia policial durante horas y el visto bueno para su accionar de los ideologizados.



Dejá tu comentario