3 de noviembre 2005 - 00:00

La barbarie de Haedo

Ayer se realizaron tareas de reparación y limpieza de la estación de Haedo, donde el martes se produjeron incidentes en los que quemaron unos 14 vagones.
Ayer se realizaron tareas de reparación y limpieza de la estación de Haedo, donde el martes se produjeron incidentes en los que quemaron unos 14 vagones.
El dilema sobre la barbarie de Haedo es qué grado de culpa en su origen y ejecución tienen sindicalistas ferroviarios de una izquierda, que hoy es gobierno; la ultraizquierda (Quebracho o cenizas de aquel Movimiento Todos por la Patria); la ira natural del público malviajado siempre y los aprovechadores para concretar saqueos.

El extremismo violento tiene participación con seguridad porque a) Aunque se hayan escudado en la ira natural del público no hay gente común que permanezca casi 5 horas en un lugar de desbande y saqueos sino que producida la descarga emocional busca alejarse como lo hizo 95% de los pasajeros originales. O sea actuaron activistas ideologizados que tienen ingresos que no son del trabajo donde aunque sea tarde necesitan concurrir. b) La gente común puede, en un momento de ira, quemar un vagón, dos o cuatro pero no 15 vagones uno por uno. c) Esa misma gente común nunca impide que bomberos y ambulancias lleguen a un lugar siniestrado. Y este martes con alarma se vio eso. d) Si no hubiera habido extremismo que es proteger aunque sea un poco -para no irritar al gobierno de cuyo dinero se depende- «Página/12» no hubiera titulado su edición de ayer en forma tan suave como «Incendio en Haedo», como si se tratara de una pinturería cualquiera o una simple mueblería. Bastaría pensar en los adjetivos tremendistas con que hubiera titulado su diario si un desborde tan grave como el de Haedo fuera en un gobierno pro libreempresa o en una peregrinación de jóvenes a Luján.

La ira permanente del público es una realidad innegable y con motivos valederos. El sistema vial del Oeste es el mismo que instalaron y manejaron los ingleses hasta 1947 cuando los compró Perón y ya eran obsoletos por falta de inversiones durante la Segunda Guerra Mundial. Los convoyes no pueden llevar más de 9 vagones porque les quedarían cortos los andenes pero en el lapso desde 1947 la Argentina más que duplicó su población y los viajeros en trenes.

TBA es una compañía local mediocre. Claro, estamos en una época que desalentamos las inversiones y empresas del extranjero y tenemos que conformarnos con segundo o tercer nivel pero eso sí, «son compañías criollas».

Es un absurdo que empresas que tienen una demanda asegurada de miles de usuarios diarios desde el Gran Buenos Aires superpoblado no mejoren el servicio para trasladar más pasajeros. Una empresa extranjera lo haría automáticamente, pero TBA está dirigida por dos hermanos Cirigliano. Es un engendro -argentinismo típico- de dueños de colectivos agrupados que no poseen capital propio, que tratan de formarlo, con sólo explotar el viejo servicio sin adecuarlo y que no poseen resguardos para respaldarse en créditos bancarios. TBA, es cierto, ha sido desvalijada por el propio personal y realizó 450 denuncias, incluidas por sabotaje. Un gobierno que hizo perder autoridad a las fuerzas de seguridad, al que se lo sabe débil para cualquier acción en salvaguardia del orden por temores políticos y que siempre, ante la duda, opera contra empresas privadas perjudicó a TBA, aunque ésta tenga culpas propias como las señaladas.

• Aporte

Ira inicial, entonces, justificada en gente que acumula años de viajar mal, amontonada, burlada en horarios.

A la barbarie de Haedo aporta, por todo eso, un funcionario casi sin antecedentes en cualquier gobierno por la cantidad de macanas cometidas -la mayoría de enorme costo para el Estado- y que sigue en su puesto (por amistad personal con el Presidente), el secretario de Transporte Ricardo Jaime.

Si a un tren lo hizo fallar el extremismo e incendiarse «poco» para frenar el servicio y despertar el fastidio acumulado de la gente para usufructuar luego su protesta espontánea estamos ante un caso grave. Sobre todo porque, simultáneamente, se planeó que por la visita de George Bush al país no hay policías ni gendarmes en cantidad por estar concentrados muchos en Mar del Plata. Que ante un disturbio de masas con vandalismo se tarde 5 horas en enviar una fuerza considerable es una vergüenza. Si concentraban efectivos en Mar del Plata -algo lógico de entender- debieron preparar una fuerza de seguridad de desplazamiento rápido porque debió pensarse que el activismo local aprovecharía la debilidad para generar desbordes.

Un activista jefe de Quebracho, Nicolás Lista, admitió por televisión que tenían gente concentrada en Haedo. Es válido, está filmado y no importa que otro del mismo sector de izquierda, Fernando Esteche, diga que si hubo de sus activistas «fue de casualidad». Operan subsectores, aun dentro del mismo grupo.

Un ideologizado raramente saquea porque su fin es político. O sea, puede hacerle perder al país, sin que le importe, más de 10 millones de dólares que pagará el Estado por recuperar 15 vagones quemados pero no hacerse odiar por comerciantes o puesteros. El saqueador, en cambio, aprovecha todo. Cuando se mató en un accidente Carlos Monzón en un camino de Santa Fe los primeros que llegaron a auxiliarlo le robaron el lujoso anillo que lo enorgullecía al comprobar que había muerto en el acto. Y aun si hubiera quedado sólo inconsciente se lo robaban igual. Este es un drama argentinista típico de nuestra parte lamentable.

• Orden de actuación

Por eso los muchachos en Haedo -y muchos no muchachos también- saquearon pero no cuando vieron a un quiosquero reo que defendía su quiosco y los enfrentó. Eso sí, salvaron un cibercafé por lo cual cabe suponer que el orden de actuación fue: planificadores combinados, atentado de la izquierda ferroviaria contra el primer tren, esperada reacción del público, entrada en acción de extremistas para incendiar la estación y los vagones, retirada presurosa del público protagonista involuntario por un incidente más y entrada en acción de saqueadores, aprovechando el disturbio, la falta de presencia policial durante horas y el visto bueno para su accionar de los ideologizados.

Dejá tu comentario

Te puede interesar