Distintas marchas
se realizaron ayer
en toda la Ciudad,
lo que ocasionó
un verdadero
caos en el
tránsito, como la
de Quebracho y
distintas organizaciones
piqueteras
que incluyeron
enmascarados
con banderas del
ERP.
Buenos Aires volvió a sufrir ayer, por segundo día consecutivo, una virtual parálisis. Entre accidentes, protestas políticas y piqueteras, más la salida de vehículos que trataron de ganar la ruta temprano para aprovechar el fin de semana largo, manejar un auto en la Capital resultó finalmente una pésima decisión.
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La marcha que llevaron a cabo organizaciones piqueteras hacia distintos puntos del centro porteño en reclamo de un «aguinaldo para pasar las fiestas» ocasionó importantes retrasos en el tránsito.
Esto se suma a la 26ª Marcha de la Resistencia, donde organizaciones de derechos humanos continúan con sus reclamos -ahora incluyendo la aparición con vida de Jorge Julio López que finalizará hoy a las 18.
En otro orden, otra vez el centro capitalino se vio sorprendido por una inusitada cantidad de manifestantes. Obviamente, en todos los casos, dejando una impensada congestión vehicular. Una se produjo durante un encuentro de estudiantes de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), que cortaron el tránsito en la avenida Córdoba y Junín para imposibilitar la conferencia de prensa anunciada por los decanos, por la crisis de la UBA.
Demoras
El Acceso Norte presentó largas demoras y complicaciones en el tránsito, que se fueron acentuando por el incendio de un auto a la altura del puente Angel Labruna, en la avenida Lugones. No sólo afectó con las demoras a miles de automovilistas, sino que, además, éstos se vieron envueltos en un verdadero laberinto al no encontrar caminos alternativos para alcanzar los destinos prefijados.
Para tener una idea de la magnitud de estos hechos, alcanza con decir que se observó una cola de 10 kilómetros con algo más de 30 minutos de demora para llegar desde Olivos hasta Núñez, un trayecto que no debería demandar más de 10 minutos.
Otro caso fue el de la autopista 25 de Mayo, donde hubo tránsito colapsado en ambos sentidos. Hacia el Oeste, desde la subida de 9 de Julio hasta los peajes, la marcha se hizo extremadamente lenta, lo que se trasladó a las autopistas Perito Moreno, Dellepiane y Riccheri, que también sufrieron retrasos por el fuerte congestionamiento de vehículos. Tanto en la autopista 25 de Mayo como en la autorruta Buenos Aires-La Plata, el tránsito fue tedioso y lento, con marcha a paso de hombre y demoras de media hora para recorrer lo que sólo se hace en diez minutos. A la primera habrá que sumarle un retraso adicional por un choque entre dos autos a la altura de Puerto Madero.
Otra de las zonas con problemas fue en la autopista Buenos Aires-La Plata, donde el tránsito separaba más de dos kilómetros a los autos del peaje de Dock Sud y continuaba con la marcha muy lenta hasta después de las bajadasde Quilmes y Bernal. En la zona del Obelisco, se registraron retrasos debido a que un grupo de motoqueros cortó el tránsito en dos carriles de Corrientes y 9 de Julio, a metros del empalme con Diagonal Norte, antes de marchar hacia Plaza de Mayo. Lo peor es que los automovilistas deben viajar con las radios encendidas, prestando atención a las calles que fueron invadidas por los piquetes (de todo tenor como el día anterior) y el trayecto que va efectuando cada uno.
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