Neuquén y Río Negro pueden presentar afinidades culturales, políticas y económicas que hacen posible avanzar. Pero, para llevarlo al resto del país, hay que estudiarlo más. Córdoba y Santa Fe tienen muchas características similares, pero esto tiene que pasar por un tamiz más difícil que es la armonía cultural entre provincias. Esto implicaría una refundación del país. Río Negro y Neuquén lo están encarando bien a través de un plebiscito, porque la opinión de la población es fundamental.
La regionalización del país disminuye la burocracia y los costos de políticos, pero hay que evaluar el aspecto humano, que es el más difícil.
Con la regionalización, se puede aprovechar el desarrollo productivo y trabajar en las cadenas de valor. Desde el punto de vista político, hay que madurar más el tema, pero, si no se llega a un acuerdo, no debería ser una traba para avanzar en la mejora de la gestión pública y trabajar en las cadenas de valor.
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