Según Washington, la venta contribuirá a sus objetivos de política exterior y seguridad nacional; permitirá mejorar las capacidades de un importante aliado extra-OTAN considerado una fuerza de estabilidad política y progreso económico en Sudamérica; incrementará la capacidad argentina para enfrentar amenazas actuales y futuras, en seguridad fronteriza, lucha contra el delito transnacional y asistencia humanitaria; y, finalmente, no modificará el equilibrio militar básico de la región.
Una compra que Presti tenía en carpeta
El Ejército recibirá así máquinas que el actual ministro ya tenía in pectore desde que ejercía como jefe de la institución.
El 2 de diciembre de 2024 se publicó en el Boletín Oficial la licitación 0942/2024 de Adquisición de Helicópteros Medianos Usados (Aeronavegables) por unos u$s42 millones. El pliego en el Anexo I, “Especificación Técnica” detallaba condiciones y hasta la denominación del helicóptero: “tipo Sikorsky S-70/UH-60”.
Los Black Hawk fueron adquiridos por u$s140 millones.
Military Zone
En 2025 Presti dejó sin efecto aquella la licitación para la adquisición de tres helicópteros a 5 días de la apertura de sobres de oferentes por una serie de vaivenes administrativos y presupuestarios, entre ellos que se avanzó bajo la fórmula “ad referéndum” de una Decisión Administrativa de la jefatura de Gabinete que asignara el crédito (partida extrapresupuestaria) para sostener la operación licitatoria, cosa que no ocurrió.
Helicopter Engine Service, una empresa ubicada en el aeropuerto de San Fernando dedicada al mantenimiento de máquinas de ala rotativa era el oferente interesado en colocar el lote de tres Blackhawks, el único competidor con máquinas estadounidenses frente a otros de origen europeo, Airbus Helicopters y Leonardo que quedaron fuera por un requisito impuesto en la licitación de estar empadronado en el programa FMS del gobierno estadounidense.
La operación ahora se hace de gobierno a gobierno (G to G) dentro del programa de ventas de equipos militares a países extranjeros FMS (Foreign Military Sales) de la administración estadounidense.
Cuatro Black Hawk y dos motores
La solicitud argentina contempla cuatro UH-60L Black Hawk y dos motores T700-GE-701D, además del conjunto de sistemas, asistencia técnica y logística necesarios para incorporar la plataforma.
Entre los equipos asociados figuran sistemas de referencia de rumbo y actitud, transpondedores IFF, sistemas de navegación y aterrizaje, receptores de radio, equipos de comunicaciones de alta frecuencia, ingeniería gubernamental y de contratistas y servicios de apoyo técnico y logístico.
El volumen económico anunciado por Estados Unidos —hasta US$140 millones— debe leerse, por lo tanto, como el valor potencial del paquete integral, y no simplemente como el precio de cuatro células de helicóptero usadas.
El paquete incorpora parte de la infraestructura necesaria para que las aeronaves puedan operar dentro de los estándares y redes de apoyo estadounidenses. Esa característica tiene una consecuencia estratégica: la Argentina comienza a integrarse de manera más profunda a una cadena logística y tecnológica vinculada con Estados Unidos.
Presti declaró en una entrevista de A 24 que la expectativa oficial es que las primeras aeronaves puedan llegar hacia diciembre, aunque el cronograma efectivo dependerá de los procedimientos propios del FMS, de la disponibilidad de las unidades y de los procesos de reacondicionamiento y entrega.
Lamelas: "No es solo equipamiento"
El embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Peter Lamelas, reforzó el anuncio mediante un mensaje publicado en X.
"Argentina recibirá helicópteros Black Hawk reacondicionados en entregas escalonadas, comenzando con cuatro unidades, para fortalecer la defensa y responder a emergencias", afirmó el diplomático.
Lamelas agregó una definición que trasciende la cuestión estrictamente militar: "No es solo equipamiento: es llegar a tiempo y salvar vidas", y señaló que Washington continuará trabajando con la Argentina para contribuir a construir "un país más fuerte y más seguro".
El Black Hawk es una plataforma militar, pero sus principales empleos para la Argentina pueden ser presentados bajo un abanico de misiones que incluye transporte, evacuación, asistencia ante emergencias, despliegue en zonas fronterizas y apoyo a operaciones de seguridad y protección civil.
El argumento humanitario y de seguridad interior empleado por Washington coincide precisamente con los fundamentos incluidos en la autorización del Departamento de Estado.
La autorización para Argentina se conoció prácticamente en simultáneo con otra decisión estadounidense destinada a Brasil, mediante la cual Washington autorizó la transferencia de 12 UH-60M Black Hawk para incrementar las capacidades del Ejército brasileño.
Esta plataforma de ala rotativa es operada por Colombia; posee la flota más grande de la región con más de 100 aeronaves; luego sigue México, Brasil, Chile, Perú y ahora la Argentina
Argentina comenzará con cuatro UH-60L reacondicionados, mientras Brasil avanzará con una cantidad mayor y una versión más moderna.
En ambos casos la plataforma elegida es la misma y permite observar una tendencia regional: Estados Unidos continúa utilizando al Black Hawk como uno de sus principales instrumentos para consolidar la interoperabilidad militar con países sudamericanos.
Más que cuatro helicópteros
El alcance de la decisión de transferir un medio en este caso aéreo, se encuentra en la combinación de plataforma, doctrina, capacitación, mantenimiento, repuestos, comunicaciones, logística e interoperabilidad.
Estrechan los lazos militares entre Argentina y EEUU.
Archivo
La incorporación de un sistema de armas o aeronave estadounidense genera una dependencia tecnológica de largo plazo que no necesariamente debe interpretarse como negativa, pero que sí tiene consecuencias estratégicas.
A partir de ahora, una parte de las capacidades de movilidad aérea del Ejército quedará vinculada a una cadena logística estadounidense.
Ese proceso se suma a otras decisiones adoptadas durante la actual gestión de Defensa entre ellas la incorporación de cazas F-16 para la Fuerza Aérea, aeronaves de exploración Orion P-3 para la Armada y blindados Stryker para el Ejército que apuntan a profundizar la cooperación con Washington.
En términos geopolíticos, la operación puede interpretarse como otro capítulo del giro de la política de defensa argentina hacia Estados Unidos.
La influencia estadounidense y el mercado de defensa
El Black Hawk es además uno de los productos emblemáticos de la industria de defensa estadounidense. Su difusión mundial constituye una herramienta de influencia tecnológica, industrial y doctrinaria de Washington.
La presencia de la plataforma en distintos países latinoamericanos facilita estándares comunes de entrenamiento; -en maniobras como el Unitas, Panamax, Daga Atlántica, Salitre-; mantenimiento, comunicaciones y operación.
Para Estados Unidos representa una ventaja económica, una parte de las capacidades militares de sus socios regionales queda integrada a sistemas producidos y sostenidos por su propia industria de defensa