22 de septiembre 2006 - 00:00

La decisión no tranquiliza a vecinos

La decisión de la empresa ENCE de relocalizar su planta en Uruguay ayuda a descomprimir el malestar de los habitantes de Entre Ríos, pero no alcanza para poner fin a la preocupación por el impacto ambiental que ocasionará el funcionamiento de esta procesadora y de la de mayores dimensiones que construye la finlandesa Botnia en Fray Bentos.

La misma sensación sobrevoló el entorno del gobierno nacional. El primero en analizar el anuncio fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, desde Nueva York. Dijo que «se sigue con mucha atención» la situación porque «tiene mucha trascendencia medio ambiental para el territorio argentino».

Más concreta fue, en cambio, la mirada del canciller Jorge Taiana, convertido ayer en un virtual canal de comunicación entre el Estado uruguayo y nuestro país. Tras reunirse con la secretaria nacional de Medio Ambiente, Romina Picolotti, el funcionario reconoció cierto optimismo porque la noticia «ratifica que el gobierno no estaba equivocado en su planteo».

La confirmación del traslado de ENCE se conoció en un contexto hecho a medida para las autoridades argentinas, ya que en el Palacio San Martín se reunieron cerca de 30 ministros de Medio Ambiente de Iberoamérica en un foro que se extenderá hasta hoy.

  • Reivindicación

  • Fue precisamente allí donde Picolotti reivindicó la lucha emprendida por la población de Gualeguaychú: «El anuncio de ENCE confirma que el reclamo del Estado argentino es legítimo y reivindica el movimiento social de Gualeguaychú», se entusiasmó.

    La funcionaria -ex abogada de la Asamblea Ciudadana Ambiental- destacó la firma de la Declaración que lleva el nombre de esa ciudad entrerriana por parte del presidente Néstor Kirchner y los 22 gobernadores provinciales, sellada el 5 de mayo pasado.

    El encuentro, que precederá a la XVI Cumbre Iberoamericana de Presidentes, que se realizará en noviembre en Montevideo, servirá para analizar los desafíos actuales de la gestión ambiental de los países del continente, además de España y Portugal.

    Volviendo a las repercusiones del traslado de ENCE, la mirada estuvo puesta ayer también en la reacción de los entrerrianos, quienes coincidieron en restarle importancia y desconfiar de los anuncios de la española y reafirmaron que «no hay otra alternativa, se tienen que ir del río Uruguay».

    En esa línea, varios dirigentes ambientales y vecinos de esa ciudad consultados por este diario señalaron que «el gran despegue turístico que se ve en todo el país y también en Entre Ríos se morirá con estas malditas pasteras». Es por esto que los habitantes se volverán a movilizar masivamente el próximo domingo en Gualeguaychú, en una marcha que finalizará frente al Puente Internacional General San Martín, que comunica Gualeguaychú con Fray Bentos.

    De todos modos hay que seguir también con mucha atención la postura que definirán los habitantes de la ciudad de Colón, ubicada frente a la uruguaya Paysandú, donde la empresa española podría trasladar su emprendimiento. Los vecinos de Colón también mantuvieron bloqueado oportunamente el Puente General Artigas en solidaridad con sus vecinos de Gualeguaychú, aunque su fuerza de movilización no es comparable. Sin embargo, no se descartaba ayer que la instalación de una chimenea frente a sus narices active un movimiento de dimensiones idénticas a las de Gualeguaychú.

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