La división de la CGT le complica gestión a Macri

Política

Aunque parece una puja que no le es propia, ya comenzó a complicar a Mauricio Macri la división de la CGT. Gerenciada ahora en sus dos versiones por sindicalistas que dominan los servicios más importantes de la Ciudad de Buenos Aires, el jefe porteño trata de mantenerse neutro entre ambos caciques, aunque ya desembarcó una avanzada cerca de la CGT paralela de Luis Barrionuevo. El enfrentamiento con el gobierno de los Kirchner, por su posición a favor del campo, deja además a Macri en puja con el conductor de la central oficial, Hugo Moyano. Por eso más que nunca trata de seguir los consejos de su asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba, y atrincherarse en la Ciudad, más allá de las declaraciones a favor del sector agropecuario.

Así, la semana pasada, el jefe porteño esquivó con cierta elegancia el lugar en la mesa que le había reservado Luis Barrionuevo en la comida de su gremio. Reparó la ausencia, con representante propio, como el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, y aunque los movimientos sincronizados y gráciles no son cualidades de Macri, por estas horas el jefe porteño aprende a cuidarse cualquier paso en falso.

Es que del gastronómico dependen en el distrito las viandas de los comedores y de los hospitales, cuya suspensión por cualquier tipo de gresca gremial, dejaría a Macri en una situación delicada.

El titular de la CGT oficial, Moyano, maneja en cambio el transporte que se utiliza para la recolección de residuos domiciliarios, mientras puja por tener para su gremio a los municipales del área de la zona que está a cargo del gobierno para la llamada higiene urbana. Justamente el jefe porteño ya ha ingresado en la Legislatura -informalmente aún- los nuevos pliegos de licitación del servicio de basura cuyo contrato es el más grande del distrito y debe renovarse a principios de 2009.

La anterior reconversión de esas concesiones en su momento le valió a Aníbal Ibarra que Moyano le volcara camiones repletos de desperdicios en las puertas del Palacio Municipal y al propio Macri el camionero lo enfrentó no bien asumió el cargo, respaldando una marcha de municipales ofendidos por la no renovación de contratos. El Gobierno porteño tomó ya nota de esos episodios que ve ahora, cuando mantiene una fría relación con el gobierno nacional, como una amenaza futura.

Pero Macri redomó al sindicato de estatales del distrito y por ahora no tiene, ni quiere, enfrentamiento con Moyano, aunque deja que parte de su tropa se muestre más afín al gastronómico que al camionero.

Por eso el ala peronista de PRO le anticipó que, cuando se realizara la marcha de apoyo al sector agropecuario -la del martes en Palermo- el grupo se ubicaría junto a las filas del sindicalista. Y no es sólo porque la terminal fuera Eduardo Duhalde, sino también porque uno de ese grupo, Propuesta Peronista, es además secretario gremial en la Azul y Blanca, CGT paralela. El legislador porteño Daniel Amoroso, que ocupa ese cargo, ya viene con una relación doméstica con Barrionuevo. Amoroso es titular del sindicato de empleados de juegos de azar, con mayoría en los casinos flotantes y ya tuvo que ceder afiliados al gremio de Barrionuevo. Grindetti, aseguran, concurrió a la comida convencido de ir acompañado por el jefe porteño, quien canceló la cita a último momento (al menos eso hizo creer a sus ministros). Concurrió junto al cultural Hernán Lombardi y al titular de la AFIP porteña, Carlos Walter, quien maneja una base de datos para la que aportarían los gremialistas en la búsqueda de evasores.

Lo cierto es que, con Amoroso, titular de Aleara en el subloque PRO del peronismo y Grindetti, quien por su función es el que atiende a los sindicalistas en su despacho, Macri ya cuenta con delegados en la Azul y Blanca, en una tensa espera por la resolución del conflicto con el campo para concentrarse en sus propias pujas en la segunda mitad del primer año de su gobierno y haciendo equilibrio entre los dos gremios que pueden jaquearle la gestión.

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