La exigencia al ex duhaldismo para llegar a Kirchner es votar

Política

El gobierno terminó de convertir la aprobación de la polémica reforma del Consejo de la Magistratura en la prueba de fidelidad de los legisladores. Cuestionado por el avance que hace sobre la independencia de la Justicia, ese proyecto lo votarán los diputados el 22 de febrero y, según la conducta que demuestren, se repartirán premios y castigos. Este mensaje lo distribuye el ministro Aníbal Fernández, quien cita a sus ex amigos que quedaron sueltos tras la implosión del duhaldismo para decirles que su pase al kirchnerismo tiene una condición: asegurar que sea ley el nuevo Consejo. Con esa actitud se aclaran las razones del énfasis que le ha dado el gobierno a esta iniciativa hegemónica pero que en realidad le da facultades de manejo que ya tiene sobre la Justicia: quiere convertirla en la casilla de peaje del peronismo que se quedó sin conducción y anda en busca de un lugar bajo el sol.

Mientras en el Congreso continúan las reuniones de kirchneristas para alcanzar los 129 votos necesarios para sancionar la reforma al Consejo de la Magistratura, el gobierno considera que el número necesario se terminará de conseguir en la Casa Rosada. El objeto del deseo en ambos edificios es el mismo: los ex duhaldistas que todavía no definen posición o, inclusive, los que se mantienen en la más férrea oposición al gobierno.

Nadie mejor entonces para intentar convencerlos de que alguien que los conozca bien, como es el caso del ministro del Interior, Aníbal Fernández, viene así invitando a tomar café a su despacho a revoltosos del Peronismo Federal de todas las magnitudes para convencerlos de las bondades de votar junto al oficialismo la polémica ley de jueces.

Las respuestas que obtuvo hasta ahora fueron dispares, tanto como que el gobierno tiene garantizados 10 votos de ex duhaldistas para la Magistratura, otro tercio de ellos sigue en veremos y el resto -mayormente el grupo El General y otros allegados- jura seguir hasta el final militando en el No.

Pero el resultado no parece lo más importante de esas reuniones, sino los argumentos esgrimidos para convencer a los remisos diputados.

Siempre pidiendo reserva de la fuente, algunos de los invitadosal Ministerio del Interior recibieron concienzudas explicaciones sobre la verdadera intención del gobierno para modificar el Consejo de la Magistratura reduciendo sus miembros. Algo parecido a lo que hizo la propia
Cristina Fernández de Kirchner durante el verano cuando citó a su despacho en la Casa de Gobierno a seguidores de Luis Juez, por ejemplo.

Aníbal F.
no fue tan técnico como la esposa de su jefe.

Cuando se agotaron los argumentos, desenvainó uno más cercano a la ética duhaldista: votar a favor de la reforma en Diputados es otra de las condiciones para ser aceptados en el futuro dentro del Frente para la Victoria, bloque que para algunos bonaerenses se ha convertido en una suerte de Shangrilá donde, creen, vivirán por siempre felices. O por lo menos hasta que llegue el turno de volver a cambiar.

• Duras pruebas

Para llegar a la mítica ciudad se deben pasar duras pruebas escalando en el Tíbet en medio de nieves eternas; para entrar en el Frente para la Victoria, dicen que asegura el ministro del Interior, sólo una prueba de amor: la Magistratura.

«Es muy simple, aquí no hay caprichos, es sólo una mera cuestión de poder»,
recibieron como explicación al requisito algunos de los que visitaron la Casa de Gobierno. Sólo uno de los rebeldes ex duhaldistas es seguro que estuvo fuera de esos convites, Eduardo Camaño, quien no se dirige la palabra con el ministro por peleas de toda la vida en la interna de Quilmes.

Lo cierto es que con prueba de amor o no, el gobierno seguirá punteando hasta último momento los votos para la sesión prevista el 22 de febrero.

Pero como de duhaldistas se trata y acostumbrados a negociar espinosos temas económicos -no se puede olvidar que su jefe les enseñó cómo conseguir u$s 650 millones extra por año del Fondo del Conurbano para gobernar la provincia de Buenos Aires sin problemas de distribución-,
algunos de los invitados a la Rosada, dicen, aprovecharon la oportunidad para pasar el listado de quejas y pedidos como, por ejemplo, apurar los cambios en el mínimo no imponible en Ganancias, algo que Felisa Miceli ya adelantó que está en marcha para abril.

El trabajo que se tomó
Aníbal Fernández demuestra que el oficialismo tiene dudas del éxito en la votación, a pesar de decir tener los votos suficientes para sancionar el proyecto de reforma al Consejo de la Magistratura. De lo contrario, no se explica que se haya citado a diputados que siguen militando en la línea dura del bloque Peronista Federal, quienes se niegan a un apoyo masivo al proyecto y hasta se dieron el gusto de decirle «no» al ministro en persona.

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