La acusación fiscal sostiene que Fernando Gabriel Cerimedo ejerció presión sobre su pareja para que concurriera a un hotel pese a sus sospechas, le aseguró que tendría “custodios armados” y que esos supuestos protectores permanecieron pasivos cuando dos hombres llegaron en moto y le dispararon.
La Fiscalía Departamental de Santa Cruz, Bolivia, vinculó formalmente a Fernando Gabriel Cerimedo con un hecho que investiga como tentativa de feminicidio contra su pareja, Nadia Shirley Beller Delgadillo. Para los investigadores, hubo control, manipulación y una posible coordinación previa con los atacantes.
El ataque contra Nadia Beller y la relación con Fernando Cerimedo
Según la acusación, el ataque no habría sido un episodio aislado ni espontáneo, sino el resultado de una serie de acciones previas destinadas a llevar a la víctima hasta un lugar donde pudiera concretarse la agresión. Uno de los puntos de la acusación es la insistencia de Cerimedo para que la mujer concurriera al Hotel Swissôtel, pese a que ella había decidido no asistir porque había advertido situaciones que le resultaban extrañas.
Archivo. La insistencia de Cerimedo para que Beller concurra al lugar del ataque, uno de los argumentos de la fiscalía.
La Fiscalía sostiene que, aun encontrándose en el extranjero, Cerimedo ejerció una “presión psicológica directa” para convencerla, utilizando como argumento el supuesto acceso a información de inteligencia vinculada con una investigación sobre una agresión sexual relacionada con Evo Morales.
Para los fiscales, esa maniobra fue determinante: “Al convencer a la víctima de acudir a un lugar específico (Hotel Swisshotel) tras varios intentos fallidos, Cerimedo creó las condiciones temporales y espaciales necesarias para que los agresores ejecutaran el ataque”.
La promesa de “custodios armados”
Otro de los elementos que la acusación considera clave es la supuesta garantía de seguridad que Cerimedo le habría dado a la víctima. Según el documento, le aseguró que el lugar era seguro y que había enviado “custodios armados” para protegerla. Para la Fiscalía, esa promesa generó una falsa sensación de seguridad y fue lo que permitió que la mujer se animara finalmente a salir del hotel. Sin embargo, cuando se produjo el ataque, los supuestos custodios no actuaron.
La víctima relató que salió del hotel y que en ese momento aparecieron dos hombres a bordo de una motocicleta. “Directamente me dispararon y ahí yo me tiré al suelo. El custodio no hizo nada”, declaró, según consta en la acusación.
Para los investigadores, esa conducta resulta especialmente relevante porque los atacantes habrían tenido tiempo suficiente para escapar sin que quienes supuestamente estaban allí para protegerla intentaran detenerlos.
La Fiscalía plantea que esa inacción “sugiere que su presencia no era de protección, sino posiblemente de vigilancia o control de la víctima para asegurar que el hecho se concretara”.
“Control”, “manipulación” y un supuesto vínculo con los atacantes
A partir de esos elementos, la acusación describe tres indicadores que considera centrales en la conducta atribuida a Cerimedo: control, manipulación y vínculo de sospecha.
En cuanto al control, menciona “el manejo de la agenda de la víctima y la imposición de los custodios”.
Sobre la manipulación, señala “el uso de información política como señuelo para llevar a la víctima al lugar del atentado”.
Y respecto del posible vínculo con los autores materiales, sostiene que “la inacción de su esquema de la supuesta seguridad frente a un ataque armado sugiere un nivel de coordinación previa con los ejecutores directos del hecho”.
La Fiscalía considera, además, que existen elementos suficientes para relacionar a Cerimedo con el hecho violento en el que se atentó contra la vida e integridad física de su pareja, quien se encontraba embarazada.
El embarazo
Otro capítulo de la acusación incorpora el embarazo de la víctima como un elemento que los investigadores consideran relevante para reconstruir el contexto.
El escrito sostiene que el hecho investigado “no constituiría un acontecimiento aislado ni producto de una reacción espontánea”, sino que habría estado precedido por una serie de episodios de violencia relacionados con la situación de embarazo.
En esa línea, la Fiscalía plantea como hipótesis investigativa que, al conocer el embarazo, Cerimedo habría exteriorizado “una actitud de rechazo, oposición y resistencia frente a la gestación”, así como frente a las consecuencias personales y familiares que implicaba la eventual paternidad y la continuidad del vínculo con la mujer y el hijo por nacer.
El documento también menciona como antecedente un “hecho anterior de violencia” que la propia víctima atribuyó a Cerimedo y que, según declaró, había amenazado con denunciar o hacer público.
“Dame tiempo hasta que lo atrapemos a Evo”
La acusación también pone el foco en el pedido que Cerimedo le habría hecho para que no difundiera esos antecedentes. Según el documento, le pidió que esperara y no publicara información sobre episodios de violencia bajo el argumento de que primero debía finalizar una supuesta operación de inteligencia.
La frase que aparece citada en la acusación es contundente: “Dame tiempo hasta que lo atrapemos a Evo”. Para los fiscales, ese argumento habría servido para vincular la urgencia del operativo con la intención de silenciar a la víctima.
Cerimedo exigió a Beller que le de tiempo hasta que "atrapen a Evo".
La mujer también habría llegado a confrontarlo directamente y preguntarle si quería “deshacerse de ella”. De acuerdo con la acusación, Cerimedo respondió con evasivas y volvió a insistir en que debía colaborar con el caso relacionado con Morales. Un contacto sospechoso que, según la Fiscalía, nunca investigó
La acusación también cuestiona la supuesta falta de colaboración posterior al ataque. Según el documento, la víctima le había proporcionado a Cerimedo el número telefónico de un contacto al que identificó como “E. Huanca”, para que pudiera rastrearlo utilizando sus supuestos recursos de inteligencia y policiales.
Sin embargo, la Fiscalía sostiene que Cerimedo no habría aportado resultados ni asistencia para determinar quién estaba detrás de las amenazas y habla de un “escaso (cero interés)” en esclarecer lo ocurrido.
Los fiscales sostienen que existe un grado de probabilidad suficiente para vincular a Cerimedo con la tentativa de feminicidio y describen una secuencia en la que, según su hipótesis, primero habría convencido a la víctima de concurrir al hotel, luego le habría asegurado que estaba protegida y finalmente los atacantes habrían irrumpido para dispararle.