8 de julio 2008 - 00:00

La guerra con Cobos, ahora por una fecha

Julio Cobos
Julio Cobos
Volvió ayer la furia en la jefatura del bloque kirchnerista del Senado contra Julio Cobos. El vicepresidente emitió un comunicado inconsulto donde informaba sobre el cronograma de actividades para esta semana en la Cámara alta y convocaba a sesión para el viernes próximo. «Es impresentable, ni siquiera es senador y no puede adelantar la fecha de una sesión cuando ni siquiera hubo reunión de labor parlamentaria con los demás bloques», se quejaron desde el despacho del oficialista Miguel Pichetto.

El jefe de la bancada del Frente para la Victoria terminó imponiendo su criterio y la sesión sobre las retenciones móviles se postergó para el miércoles 16 de julio tras el cónclave de los bloques del kirchnerismo, el radicalismo, la Coalición Cívica y el socialismo. Primó entonces la postura de jefe de la bancada radical, Ernesto Sanz, y del titular de la UCR, Gerardo Morales, quienes recibieron el apoyo de Pichetto para posponer una semana el debate en el recinto en búsqueda de consensos.

Pero el apoyo de Pichetto a Sanz y a Morales fue también un tiro por elevación para desautorizar la convocatoria de Cobos, a través de un comunicado de la Dirección de Prensa del Senado, para sesionar este viernes. El kirchnerista rionegrino se acopló al pedido de los jefes radicales, los mismos que ordenaron el Comité Nacional del centenario partido expulsar al vicepresidente de por vida del radicalismo.

La Casa Rosada volvió a marginar esta semana a Cobos de su círculo íntimo de toma de decisiones para definir la estrategia legislativa en el Senado en torno al debate sobre las retenciones móviles. El kirchnerismo de la Cámara alta se jactaba ayer de que Cobos no tenía ni información ni autoridad como para emitir un comunicado por escrito detallando la agenda legislativa de esta semana.

Alberto Fernández, arquitecto de la Concertación Plural y uno de los últimos aliados que Cobos tenía en el entorno presidencial, salió ayer una vez más a desautorizar al vicepresidente. El jefe de Gabinete dijo que «cualquier cosa que hiciera (Cobos), debería haber sido hecha en consonancia con el Poder Ejecutivo y esto no ocurrió».

El jefe de Gabinete advirtió además que el vicepresidente «no tiene funciones legislativas», pese a ser el titular de la Cámara alta y a que tiene derecho a desempatar en caso de que se produzca una paridad en alguna votación.

Fernández dijo que la situación surgida a partir de las disidencias planteadas por Cobos «es institucionalmente mala, porque ver a uno de los miembros de la fórmula yendo para un lado y a otro para el otro, eso es definitivamente malo».

Tras relativizar el rol que tendrá Cobos en la Cámara alta, Fernández sostuvo que los senadores «(Miguel) Pichetto y (José) Pampuro serán los que impulsen el proyecto».

Pichetto y Cobos habían mantenido el jueves pasado un duro cruce telefónico cuando el jefe de los senadores kirchneristas le reprochó al vicepresidente supuestas interferencias en el debate sobre las retenciones en la Cámara de Diputados. «Yo no le tengo que pedir permiso a nadie para buscar consensos», se quejó Cobos en aquel entonces.

Ayer, desde el entorno de Cobos aseguraron que el mendocino no pondrá ninguna traba para que el radical kirchnerista Pablo Verani presente su propio proyecto. «No es que el vicepresidente haya mandado a redactar esa iniciativa, pero tampoco va a interceder para que no presente por mesa de entradas», fue el ambiguo discurso de los referentes cobistas en el Senado.

Cobos había impulsado en el Cámara de Diputados, a través de su ex ministra de Economía Laura Montero, un proyecto que ponía techo a las retenciones móviles y que era apoyado por kirchneristas díscolos como Felipe Solá, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y el ex mandatario entrerriano Jorge Busti.

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