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12 de junio 2009 - 15:48

La historia de una separación que lleva 15 años

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La primera vez que la doctora cubana Hilda Molina solicitó permiso para visitar Argentina al gobierno de su país, en ese momento presidido por Fidel Castro, fue en 1994. Ese año, su hijo Roberto Quiñones partió de la isla hacia Buenos Aires con su esposa embarazada y no volvió a Cuba. Desde ese momento, ambos residen en Argentina junto a los hijo que luego tuvo el matrimonio.

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El pedido realizado por Molina de trasladarse a nuestro país se debió a los deseos de la doctora de visitar a su hijo. Pero sus declaraciones críticas sobre el sistema de salud cubano que irritaron a Fidel Castro y la posterior renuncia a su cargo de diputada en el parlamento cubano, produjeron que el gobierno de la isla denegara el permiso y mantuviera a Molina y su hijo en una insalvable distancia.

Cabe destacar que Hilda Molina tuvo desde joven una activa participación en el gobierno surgido de la revolución que en 1959 derrocó a Fulgencio Batista e instaló el comunismo en Cuba. La doctora obtuvo numerosas condecoraciones de parte del régimen por su participación en la gestión pública y su compromiso con la Revolución. Además, fue fundadora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN).

Pero en 1994, luego de aquellos entredichos, renunció a todos sus cargos y devolvió las condecoraciones. Molina, que había participado en numerosas conferencias en Europa e, incluso, en Estados Unidos, no volvió a salir de la isla.

Desde 2003, cuando asumió a la presidencia Néstor Kirchner, el gobierno argentino comenzó con las tratativas diplomáticas para que Molina pudiera visitar a su hijo y a los nietos que nunca pudo conocer.

En 2006, Kirchner personalmente intercedió ante las autoridades cubanas, enviando una carta a Fidel Castro en la que solicitó la liberación de la doctora. La respuesta de Fidel Castro fue una invitación para que la familia viaje a Cuba, descartando la posibilidad de que Molina saliera del país.

La respuesta cubana en aquel momento produjo una crisis diplomática entre Buenos Aires y La Habana que enfrió la relación entre ambos gobiernos y movilizó a la prensa internacional.

La madre de Molina, Hilda Morejón Serantes de 89 años, viajó a Argentina el año pasado autorizada por el gobierno cubano y desde entonces también reside en nuestro país junto a Quiñones y sus hijos.

Después de 15 años del primer pedido, el gobierno de Raúl Castro autorizó a la doctora a visitar a su familia.

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