La interna del justicialismo ya se dirime en Washington
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Adolfo
Rodríguez Saá, Alberto Fernández, María Servini de Cubría y Antonio
Cafiero
La batalla de «el Adolfo» en Washington apunta a obtener una definición que aquí no logra de Servini de Cubría: la orden de normalización del PJ, intervenido desde agosto de 2005, y el llamado a elecciones internas. Cuestiones que encuentran la resistencia del oficialismo.
Servini fue quien designó como interventor del PJ a «el Pelado» Ruiz, un dirigente cercano al jefe de Gabinete, Alberto Fernández. El interventor lleva casi un año y medio en ese cargo y se las ha ingeniado para evitar la compulsa interna en uno de los principales partidos políticos de la Argentina que -con todas las distorsiones que el sistema ha propuesto-se ha impuesto en todas las contiendas electorales.
En la última elección presidencial con todo lo amañada y desprolija que fue, obtuvo el primero, el segundo y el cuarto lugar. Por eso, resulta hasta inexplicable que esté acéfalo e intervenido por la Justicia.
El adolfismo sostiene que esta rara condición se produce porque Kirchner no quiere ser el presidente del justicialismo, «pero tampoco quiere que nadie lo sea». Y acusa a Ruiz de ser «un empleado del gobierno» y al gobierno de «proscribir al peronismo».
Los partidarios del puntano arriesgan que Ruiz comenzará en marzo con el proceso de normalización del PJ para luego sellar una alianza con el Frente para la Victoria, la herramienta que utilizaron los Kirchner en 2003 y en 2005, con la única la intención política de beneficiar al oficialismo.
«Van a disfrazar que el Frentepara la Victoria eligió candidato y Ruiz se va a adherir a esa decisión. Pero no será una decisión de los afiliados del justicialismo», advirtió Rodríguez Saá.
Incluso evalúa como posible que Ruiz estire la intervención hasta que Kirchner asuma el rol de armador político en 2008. Mientras la denuncia de Rodríguez Saá atravesaba el éter vía correo electrónico, los senadores provinciales sanluiseños presentaron en la Cámara alta de esa provincia un documento en el que repudiaron el actual estado de acefalía del partido y apoyaron la aspiración de su líder para presidir el partido y ser candidato a presidente.



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