La interna del justicialismo ya se dirime en Washington

Política

Mientras Cristina Kirchner deambulaba por París y sacaba provecho a su investidura para obtener algunas postales con los futbolistas argentinos que enfrentaron a la selección subcampeona del mundo, en Washington seguían aterrizando las denuncias contra su consorte por proscribir al justicialismo de las presidenciales de octubre.

El secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Santiago Canton, recibió ayer una ampliación de la denuncia que en enero Adolfo Rodríguez Saá hizo contra Néstor Kirchner. El puntano acusa ahora al Presidente de inmiscuirse (« injerencia indebida») en cuestiones partidarias al designar a Antonio Cafiero como representante del PJ en la COPPAL, sin haber consultado a los afiliados y sin ejercer autoridad alguna en la conducción del justicialismo.

«Hoy el Dr. Cafiero, al ejercer supuestamente por el Partido Justicialista la presidencia de la COPPAL, pero por voluntad y designación exclusiva del presidente Néstor Kirchner, representa en consecuencia sólo los intereses de éste y no los del partido», dice el escrito original que fue enviado por correo exprés y electrónico.

  • Integrantes

    La COPPAL es un organismo multilateral y no gubernamental que esta integrado por 52 partidos de 28 países de la región. Supuestamente, quienes alcanzanun lugar allí lo hacen por decisión de sus partidos y no por obra de algún dedo presidencial, como, aparentemente, ocurrió en este caso.

    La denuncia tiene también un apartado que comprende a Ramón Ruiz, interventor del PJ y a María Servini de Cubría, por violación de los derechos humanos. Rodríguez Saá sostiene que ambos, con sus dilaciones, le impiden ejercer el derecho constitucional de elegir y ser elegido en los cargos partidarios y electivos.

    La batalla de «el Adolfo» en Washington apunta a obtener una definición que aquí no logra de Servini de Cubría: la orden de normalización del PJ, intervenido desde agosto de 2005, y el llamado a elecciones internas. Cuestiones que encuentran la resistencia del oficialismo.

    Servini fue quien designó como interventor del PJ a «el Pelado» Ruiz, un dirigente cercano al jefe de Gabinete, Alberto Fernández. El interventor lleva casi un año y medio en ese cargo y se las ha ingeniado para evitar la compulsa interna en uno de los principales partidos políticos de la Argentina que -con todas las distorsiones que el sistema ha propuesto-se ha impuesto en todas las contiendas electorales.

    En la última elección presidencial con todo lo amañada y desprolija que fue, obtuvo el primero, el segundo y el cuarto lugar. Por eso, resulta hasta inexplicable que esté acéfalo e intervenido por la Justicia.

    El adolfismo sostiene que esta rara condición se produce porque Kirchner no quiere ser el presidente del justicialismo, «pero tampoco quiere que nadie lo sea». Y acusa a Ruiz de ser «un empleado del gobierno» y al gobierno de «proscribir al peronismo».

    Los partidarios del puntano arriesgan que Ruiz comenzará en marzo con el proceso de normalización del PJ para luego sellar una alianza con el Frente para la Victoria, la herramienta que utilizaron los Kirchner en 2003 y en 2005, con la única la intención política de beneficiar al oficialismo.

    «Van a disfrazar que el Frentepara la Victoria eligió candidato y Ruiz se va a adherir a esa decisión. Pero no será una decisión de los afiliados del justicialismo», advirtió Rodríguez Saá.

    Incluso evalúa como posible que Ruiz estire la intervención hasta que Kirchner asuma el rol de armador político en 2008. Mientras la denuncia de Rodríguez Saá atravesaba el éter vía correo electrónico, los senadores provinciales sanluiseños presentaron en la Cámara alta de esa provincia un documento en el que repudiaron el actual estado de acefalía del partido y apoyaron la aspiración de su líder para presidir el partido y ser candidato a presidente.
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