6 de junio 2005 - 00:00

La izquierda, en el embudo

Cuando Elisa Carrió denunció la amenaza del « embudo» en el que entraba el país, una de sus más aterradoras profecías, debió dar más explicaciones. Una nota del periódico partidario de Izquierda Unida, «Alternativa Socialista», da un ejemplo del peligro que corre la izquierda cuando se quiere meter a esa ideología en un embudo. Con el propósito de enaltecer la pureza de sector de Izquierda Unida (una alianza del trotskismo del Movimiento Socialista de los Trabajadores con lo que queda del viejo PC), el columnista de la publicación mencionada va descartando por malas todas las expresiones criollas de la izquierda criolla, salvo las propias, e incluyendo a la izquierda decorativa que quiere encarnar el gobierno.

Kirchner es más de lo mismo. Critica los cortes y elogia a Blumberg para disputarles votos a Macri y López Murphy, mientras los usa de cuco buscando repetir la trampa del «mal menor». Pero el PJ, la UCR y la derecha votan juntos todo lo que exige el FMI. Tampoco son salida el ARI de Carrió ni Luis Zamora, que rechaza la unidad y su pasado de izquierda. La única alternativa distinta, que está en todas las luchas, propone los cambios de fondo que hacen falta y sus diputados jamás votan contra el pueblo ni tienen doble discurso, es la izquierda.

En la izquierda existen importantes debates políticos. Uno lo tenemos con el PC, que defiende el llamado Encuentro de Rosario. El Frente Grande, el Frepaso y la Alianza ya demostraron de sobra que el centroizquierda siempre termina en fracaso y frustración. No hay que reeditar esas experiencias.

• Sectarismo

En cuanto al PO, lamentablemente reitera su sectarismo. Habla de unidad electoral, pero pone cada vez más condicionamientos sabiendo que son inaceptables para las otras fuerzas. No privilegiar lo que nos une por sobre las diferencias es adoptar una visión similar a la del PTS y otros grupos de izquierda, que excluyen a toda corriente política que no se reclame trotskista. Igualmente los seguiremos llamando a la unidad hasta el cierre de listas.

Respondiendo al reclamo de unir a la izquierda, hace años formamos Izquierda Unida. El MST y el PC tenemos diferencias. Pero priorizando las coincidencias y en base a un programa y un claro perfil de izquierda, IU logró transformarse en la fuerza de izquierda más importante y reconocida a nivel nacional.

Una y otra vez, IU llamó a ampliar la unidad. También esta vez convocamos al PO, al PCR-CCC y demás corrientes de izquierda, a los luchadores obreros y populares, así como a personalidades dispuestas a compartir un programa -como el del 24 de marzo y el 1 de mayo- y un perfil de izquierda para enfrentar a los partidos del sistema en las elecciones. Y como el perfil lo definen los principales candidatos, al servicio de esa mayor unidad proponemos a Vilma Ripoll y Patricia Walsh como candidatas a diputadas nacionales en provincia y Capital, respectivamente.

Junto a proponer un frente electoral, queremos iniciar un debate sobre una perspectiva de unidad que va más allá. El avance de la crisis del régimen y de la ruptura política con Kirchner y el PJ, tarde o temprano, llevará a una situación similar al Argentinazo. Por eso desde ahora mismo se abre el desafío de construir un gran movimiento, un frente político o un gran partido de izquierda donde puedan convivir distintas corrientes y luchadores independientes para actuar de manera permanente. Con sus particularidades, la apasionante construcción del PSOL en Brasil -integrado por distintas corrientes y personalidades- muestra que se puede trabajar con diferencias en un marco principista común.

• Peso de masas

Un proyecto así, con el nombre o la forma que pudiera adquirir, rápidamente podría ganar peso de masas. Si avanzamos en este sentido, podemos evitar que ganen peso nuevas variantes de centroizquierda, como las que se preparan desde el Encuentro de Rosario.

Un acuerdo electoral de la izquierda sería un gran avance y permitiría encarar este debate a partir de una actividad política común. No obstante, apostamos a que nuevos realineamientos y el trabajo en común con los luchadores que rompen con las viejas direcciones nos permitirán avanzar en construir una gran fuerza unitaria de izquierda, clara en su programa e innovadora a nivel organizativo. Que impulsando la movilización popular, podría transformarse en una alternativa para pelear por las medidas de fondo que necesitamos los trabajadores y el pueblo.

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