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8 de agosto 2007 - 00:00

La pelea por el control de la Legislatura

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Las tenidas diarias en las cuales el macrismo especula sobre las conveniencias electorales para octubre incluyen también un listado de eventuales consecuencias de acuerdo con el desenlace que confirme en los próximos días Mauricio Macri.

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Por eso, tensas, pero no al borde de la ruptura, se manejan hoy las relaciones entre Recrear y sus socios macristas en la Ciudad de Buenos Aires, mientras esperan la definición del jefe de Gobierno electo con respecto a las elecciones presidenciales (ver nota aparte).

Con especial interés el macrismo trata de amortiguar los golpes que pudiera generar dentro de la tropa el «no» formal de Macri a la postulación presidencial de Ricardo López Murphy. Y el interés no es sólo en procura de una convivencia armónica.

Sucede que después del 10 de diciembre próximo, cuando se renueva la mitad del recinto en la Legislatura porteña, el macrismo y sus aliados conformarán un numeroso interbloque de 28 legisladores que, sin llegar a tener quórum propio, podrá dominar la agenda porteña e imponer voluntades.

Sin embargo, dentro de ese interbloque, Recrear sumará siete legisladores, una minoría que resultará imprescindible al macrismo, ya que la oposición se viene armando para juntar fuerzas. Así, el kirchnerismo ya está sumando para la futura conformación legislativa un interbloque de 20 legisladores, numeroso si se tiene en cuenta que el Frente para la Victoria obtuvo sólo tres bancas propias en el pasado cuarto oscuro del 3 de junio.

Es decir que si Recrear negaraen alguna votación sus votos, el kirchnerismo podría imponerse si lograra aliados específicos.

Ese pensamiento mortifica por estas horas a algunos macristas en especial, si bien nada hace pensar que los legisladores de Recrear conserven algún tipo de rencor una vez que Macri asuma la jefatura de Gobierno de la Capital Federal por cuatro años.

Pero, en la memoria de los diputados todavía está presente aquella pelea entre socios -por entonces ibarristas y kirchneristas- que le hizo perder a Aníbal Ibarra, en 2003, el control de la Legislatura.

De hecho, el manejo de la casa lo tuvo, y lo tiene, el macrismo, que consagró en el cargo a Santiago de Estrada, quien fue sucesivamente reelecto con consenso de todas las bancadas. Nunca más Ibarra pudo revertir esa pelea que dio inicio al año legislativo.

  • Gerenciamiento

    El recuerdo parece perseguir a otro macrista, Diego Santilli. El actual legislador porteño es mencionado como el futuro vicepresidente de la Legislatura durante el gobierno de Macri. La presidencia la ejercerá la vicejefa de gobierno, Gabriela Michetti, de acuerdo con las normas, pero su labor es muy restringida, ya que el gerenciamiento de la Legislatura recae en el vicepresidente primero. Será entonces, según se especula, en Santilli.

    La elección de autoridades legislativas se realiza tras la sesión en la cual asumen los nuevos diputados. En diciembre lo harán 27 como ingresantes y 3 renovarán mandato.

    Aunque en general los macristas y los adherentes de Recrear no piensan en que la disputa por la boleta presidencial llegue a tanto, las cuentas sobre cómo se conformará el número en la próxima Legislatura ya están en todos los despachos de PRO, donde por ahora vienen ganando los consensos entre los aliados.
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