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2 de mayo 2006 - 00:00

La planta de Botnia en Fray Bentos

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Nunca detuvo su construcción, inclusive durante los 15 días en que se levantó el corte de puentes en el lado entrerriano. La vecina ENCE sí aceptó parar las obras. ENCE es la original y su proyecto es aceptable. En cambio, Botnia se acopló luego subrepticiamente logrando un apoyo del Partido Colorado uruguayo por intermedio del ex presidente Jorge Batlle, que junto a otros del mismo partido (sólo lograron 10% de los votos en los últimos comicios y debieron dejar la presidencia), como el prestigioso Julio María Sanguinetti aún la defienden, inclusive en diarios argentinos con invocaciones históricas pero también muchas falsedades. El Colorado es un partido hoy muy afectado, totalmente lobbiado por la finlandesa Botnia.Posición más equilibrada en este problema tiene el Partido Blanco de Uruguay (35% de votos en los últimos comicios). El Frente Amplio del actual presidente Tabaré Vázquez (52% en las urnas) criticó durante el proselitismo las obras pero ahora las defiende porque teme que la primera vez que un centroizquierda moderado llega al poder en Uruguay sea acusado de alejar inversiones, no aprovechar nuevas exportaciones no agropecuarias y no aceptación de nuevas fuentes de trabajo, aunque no ignora que todo eso es con industrias contaminantes para uruguayos y argentinos vecinos.

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Botnia encara costosos lobbies mientras sostiene que cuanto más avanzadas estén las obras más costará suprimirla o desplazarla a otro lugar, aun con informes ambientales desfavorables más los que marquen peligro para la salud humana, como parece inevitable que sobrevengan si intervienen expertos imparciales algo que, lógicamente, no quiere Uruguay. El domingo en el semanario «Perfil» el columnista Jorge Lanata relata su visita a Botnia en Fray Bentos y a los cortadores de puentes en Entre Ríos. No parece lobbiado como otros colegas de prensa, refleja opiniones de entrerrianos afectados pero dice que le parece tan difícil erradicar a Botnia del Uruguay como separar el centro cultural Pompidou de París si se descubriera que más allá de cultura dispersara también contaminantes del aire. Es el efecto que busca Botnia. Cuenta Lanata que su chimenea construida a toda marcha tiene ya 115 metros de altura y llegará a 125. Desafiante, la torre es vista desde la ciudad víctima futura de sus efluvios, la entrerriana Gualeguaychú.

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