25 de enero 2002 - 00:00

"La protesta, al final, es copada por expertos en provocar el caos"

Comandante Hugo Miranda, jefe de Gendarmería
Comandante Hugo Miranda, jefe de Gendarmería
El jefe de Gendarmería, comandante Hugo Miranda, consideró ayer que los últimos episodios de violencia fueron provocados por grupos «muy radicalizados» que «están entrenados para provocar el caos» con la intención de capitalizar políticamente el enojo de los manifestantes. Descartó, además, que la guerrilla colombiana FARC haya ingresado armas a territorio argentino o que haya indicios de accionar subversivo en algún punto del país. Lo que sigue es parte del diálogo que mantuvo con este diario:

Periodista: Cómo analizan ustedes la situación de tensión social que se vive en distintas provincias y que de algún modo puede terminar en un desborde social.


Hugo Miranda:
Nosotros vemos que el gobierno está haciendo un gran esfuerzo para encarrilar desde el punto de vista político estas expresiones de reclamo tratando de atender las demandas.

Aquí hay que entender que no hay soluciones mágicas y que a veces hay que edificarlas. El lunes pasado, nosotros amanecimos con 11 cortes de ruta en Jujuy, pero el diálogo y las gestiones de los gobiernos provincial y nacional permitieron sacar del aislamiento a la provincia y fundamentalmente el retorno de la tranquilidad social. Por eso es necesario preocuparnos para que esas situaciones no sean capitalizadas por un grupo de gente muy radicalizada.

P.: Desde hace varios meses es insistente el rumor de que grupos de la guerrilla colombiana FARC han logrado ingresar armamento a territorio jujeño. ¿Existe alguna vinculación con estos episodios de violencia o simplemente se trata de una versión intencional?


H.M.:
Tenemos que descartar toda forma de injerencia externa. No es cierto que en la provincia de Jujuy haya armamento pesado o representantes de la FARC. No se ajusta a la realidad. No hay armamento pesado ni hay absolutamente ningún indicativo -y eso que se ha buscado muchísimo- de un accionar foráneo organizado con fines de intimidación pública o con fines de subversión en ningún lugar del país.

P.: Sin embargo, hay información de que han obligado, por ejemplo, a la Embajada de Estados Unidos a reforzar su seguridad y tomar mayores recaudos.


H.M.:
No sé si la Embajada de Estados Unidos ha tomado alguna medida especial de seguridad, creo que no. Pero si hubiera algún motivo de preocupación por alguna cuestión de esta naturaleza nosotros nos hubiésemos enterado. Esto del accionar foráneo, y más de tipo subversivo o de tipo delincuencial para implantar o promover el narcotráfico, son versiones que alguien ha hecho circular irresponsablemente.

P.: Cuando usted habla de grupos radicalizados, a qué se está refiriendo?


H.M.:
Hablo de grupos que aparecen en el medio o al final de una manifestación legítima. De golpe florecen 100, 150 o 200 individuos que se quedan y copan la cola de la manifestación y empiezan a destruir sistemáticamente todo. En los últimos episodios, la televisión mostró a un hombre que con la cara muy bien tapada prendía a la vista de una cámara un cóctel molotov demostrando que sabía lo que hacía. Lo tuvo prendido un buen tiempo en la mano, se acercó a lo que quería quemar (era el frente de un banco cubierto con madera), alimentó la mecha al último instante y luego arrojó la botella. Todo eso no se hace sin una preparación. Para caminar y correr con un cóctel molotov y tirarlo con la tranquilidad con que lo tiró demuestra que ese individuo no sólo sabe cómo hacerlo sino que ha practicado muchísimas veces.

P.: Usted quiere decir, entonces, que hay grupos entrenados.


H.M.:
Hay grupos de individuos o personas que están entrenados para provocar el caos. Son la expresión de una minoría muy minoría.

P.: Si son grupos entrenados, ¿a quién pertenecen: responden a partidos políticos o son sólo delincuentes comunes?


H.M.:
Diría que no son delincuentes comunes. En este caso, creo que son, claramente, personas que están tratando de capitalizar políticamente el descontento y provocar el caos o alguna situación en donde la violencia se imponga a la convivencia.

P.: ¿Han detectado la presencia de estos grupos en los focos de conflictos registrados en otras provincias?


H.M.:
Ha habido manifestaciones en las provincias donde hemos observado, incluso enfrentando a personal nuestro, grupos de personas que han estado en Chaco y después los vimos en Corrientes. Esa misma gente la hemos visto, algunos hasta con nombres y apellidos, dirigiendo acá una actividad en un puente de acceso a la Capital Federal y cuatro días antes (también la televisión lo ha mostrado) oficiando de voceros en Tartagal. Entonces, me pregunto: ¿ese señor reside en Tartagal o vive en Buenos Aires?. ¿U oficia de vocero porque dentro de una estructura él tiene cierta facilidad de palabra o su papel no es tirar con la honda sino hablar con los medios?

P.: ¿Creen que hoy puede llegar a producirse una situación más grave que la ocurrida el 19 y 20 de diciembre?


H.M.:
Diría que ésa fue una situación excepcional en un momento excepcional por causas que eran excepcionales y que hicieron eclosión. Hoy esas causas no están presentes. Cambiaron las circunstancias, cambiaron los actores. Hay otros motivos, quizá de reclamos o de quejas, y por lo tanto hay otra forma de canalización. Pienso que todavía hay cierta tensión política y cierto nivel de agresividad en la sociedad en general, pero estoy convencido de que no va a haber ningún episodio similar a la fecha que usted menciona.

P.: ¿Hubo intención de tomar la Casa de Gobierno en esos días?


H.M.:
Creo -por lo que vi, porque nosotros estábamos actuando en otras jurisdicciones- que, si bien no fue el objetivo, en algún momento pasó a ser la intención, si no tomarla por lo menos quemarla o producirle grandes daños. No por la gente que vino a manifestar sino por los que, aprovechando la manifestación, comenzaron a provocar desmanes.

Entrevista de Dante Marín

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