26 de julio 2004 - 00:00

La SIDE, en la mira de los renunciantes

En el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos ayer era día de mudanza. El humor no era el mejor y, aunque larvadas, las críticas de quienes se iban apuntaban casi excluyentemente contra la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). Con el exilio, eran comprensibles aunque en su momento hayan sido tan sordas como para no trascender, evitando así el enojo de Néstor Kirchner. «Le habíamos dicho al Presidente varias veces que no controlaba la SIDE», se escuchó decir a un alto ex funcionario en plena tarea de llenar cajas con papeles. Aclarando a continuación, para que nadie pueda pensar que el enojo se debía al exilio forzoso, que la alusión a la central de los espías estaba referida a la actual conducción de Héctor Icazuriaga, porque -señaló-, «con (Sergio) Acevedo era otra cosa». En realidad, ambos son dos santacruceños de la confianza del Presidente, incluido el número dos de la secretaría, Francisco Larcher, que permanece desde el principio de la gestión presidencial y continúa.

La defensa del paso de Gustavo Béliz por la cartera de Justicia y Seguridad era el centro de las reflexiones: «Hasta el jueves estaba firme; lo que pasa es que el viernes habló para defender a (Norberto) Quantín y ahí se pudrió todo», continuó diciendo la fuente. Enfática, recalcó que Béliz «dijo la verdad; no es un hombre que permita el manoseo, el basureo de su gente».

Recordó, en auxilio de su fastidio, el día en que se produjeron los violentos desmanes en la Legislatura, en pleno viaje presidencial a Venezuela. «¿A quién responden los de la SIDE?, porque el radiograma que le enviaron a Kirchner decía que se trataba de una manifestación pacífica», trató de precisar. Y casi sin pausa agregó con saña: «¿El papelón de los casetes, quién se lo hizo hacer, eh?».

• Víctimas

Con visible enojo apuntó también a los jueces federales que, según su particular visión, no estaban conformes con la reforma de ese fuero que tenía en marcha Béliz. Y rescató la figura del penalista Eugenio Zaffaroni, que en la Corte Suprema de Justicia «no es kirchnerdependiente». Hubo alusiones a la investigación del caso Thales y al interés demostrado por algunos connotados dirigentes. «Estos tipos nos odian a nosotros y hemos terminado siendo víctimas de las políticas llevadas adelante acá», se ufanó.

El elogio hecho por Juan Carlos Blumberg a Béliz -antes de conocerse su eyección- fue justificado porque «nosotros bajamos los índices del delito; hay menos muertos que antes», afirmó. Cuando se le preguntó por el futuro político del ahora ex funcionario de Carlos Menem y de Kirchner, precisó que los trascendidos interesados que salieron del propio gobierno, que mostraban a Béliz como candidato a diputado nacional por el transversalismo porteño, se habían marchitado: «Olvidate, eso no va más».

Para reforzar la imagen oxidada del ahora ex ministro, recordó que una encuesta de la consultora Analogías, del primer trimestre del año,
mostraba a Béliz con un saludable 18% de imagen positiva, frente a 16,5% del boquense Mauricio Macri y escuálidos 2% y 3% de Aníbal Ibarra y Alberto Fernández, respectivamente. Dos aliados de Béliz hasta hace pocas horas.

J.P.B.

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