La crisis por la inexplicable demora en proclamar un candidato en la fraudulenta interna abierta de la UCR provocó ayer un estallido: renunció el vicepresidente 1 del comité nacional, Juan Manuel Casella, y más tarde también lo hizo el titular de ese frente, el gobernador chaqueño Angel Rozas. Lo que provocaría ahora que asuma el vice 2 -aumentando la confusión-, el mandatario rionegrino Pablo Verani, un dirigente que se ha manifestado públicamente en favor de discutir la posibilidad de una candidatura presidencial de Ricardo López Murphy. Pero no fueron éstas las únicas renuncias: también lo hicieron Walter Ceballos, secretario del comité nacional; Enrique García, protesorero; y Alejandro Armendáriz, vicepresidente de la convención nacional. Todos buscando escaparle a la infección que significa el descalificativo de fraudulenta a la primera interna abierta de la Unión Cívica Radical.
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Los hechos que precipitaron las renuncias estuvieron vinculados a las mutuas acusaciones de fraude hechas por los precandidatos: tanto por Leopoldo Moreau como por Rodolfo Terragno. Y la convicción de que apenas la Junta Electoral anunciara el triunfo de Moreau, Terragno pondría el grito en el cielo. Que denunciaría que se cumplía así el complot gestado en el hotel Elevage, cuando Raúl Alfonsín, Enrique Nosiglia, algunos gobernadores y el propio Rozas se conjuraron: «Terragno no puede ser el candidato del radicalismo». Esto fue lo que se escuchó ayer en las oficinas de Terragno en el Senado, cuando a la tarde se reunieron Jesús Rodríguez, Jaime Linares, César Martucci, Federico Storani (más temprano), Aldo Neri y diputados, como los Ricardos, Vázquez y Patterson. Y que todo esto resultaba funcional a la idea de Alfonsín de ir a elecciones aliado del peronismo duhaldista. Acariciando además «la ingenua utopía» de ver a su hijo Ricardo como gobernador de Buenos Aires. «Como si Duhalde fuera a hacerle semejante regalo», bufó uno de ellos.
En tanto que la renuncia de Casella contiene durísimas críticas a los frentes internos del partido, a Moreau, y admitiendo que la demora se ha debido a la «intención de acomodar los números», la de Rozas apuntó a Terragno condicionándola a que quede sin efecto la interna del domingo pasado en el Chaco, y que «se convoque a nuevas elecciones dentro de un plazo de 30 días». A las 19 de ayer aún no había llegado a la Junta Electoral nacional el escrutinio provisorio de Santiago del Estero -4 días después de una interna entre dos fórmulas, el colmo de la lentitud-, mientras el terragnismo denunciaba, a partir de una comprobación, que en 13 localidades de esa provincia no hubo elección, aunque sí «resultados». Moreau destacó la actitud de Rozas, de poner a disposición del partido su renuncia, al sostener que «no puede dejarse cuestionar por quienes en su desesperación pretenden poner en duda su transparencia», en alusión a Terragno.
•Valentía
Consideró que se trata de «un gesto valiente que enaltece al presidente del partido que no puede dejarse cuestionar por quienes en su desesperación pretenden poner en duda su transparencia personal y la del radicalismo chaqueño». «Soy consciente de que los votos que mi fórmula obtuvo en esa provincia se deben al enorme prestigio del que goza Rozas, que fue lo que influyó cuando en el '95 la fórmula Storani-Terragno obtuvo 76 por ciento de los votos. Claro que esa vez ninguno de los dos se quejó», recordó, mordaz, Moreau.
Dispuesto a no ahorrar munición, Terragno a su turno denunció ayer que «se está a punto de ampliar el fraude del Chaco» y anunció que solicitó a la Junta Electoral que no admita el informe de la provincia de Formosa donde -dijo con unitarismo porteño-«votaron más personas que en la Capital Federal». Terragno advirtió que la elección de Formosa es «un dibujo», al denunciar que en esa provincia «habrían votado 31.628 personas», superando a la Capital Federal, donde se registraron 27.712 sufragios. «Esto, sumado a la inverosímil elección del Chaco, le permite a Moreau achicar en 40 mil votos la diferencia a nuestro favor. En total, según los fraudes que tenemos comprobados, nos han robado 50.000 votos», agregó el precandidato de la UCR.
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