El ex presidente Fernando de la Rúa consideró hoy que la Unión Cívica Radical (UCR) "debe mantener su independencia" y "ayudar a que el país salga adelante, pero sin alianzas" con miras a las elecciones presidenciales del año próximo.
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Así respondió el ex mandatario cuando fue consultado sobre el encuentro realizado este fin de semana en el Centro Asturiano de Vicente López por un grupo de gobernadores e intendentes radicales, que apoyan la concertación impulsada por el gobierno de Néstor Kirchner.
"El radicalismo debe mantener su independencia y hay que ayudar a que el país salga adelante, pero sin alianzas", contestó De la Rúa en declaraciones formuladas a una emisara radial de Bahía Blanca.
De esta manera, el ex presidente tomó distancia de los sectores del radicalismo que se muestran cercanos al kirchnerismo, pero también de los que pretenden encolumnarse tras una eventual candidatura del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.
De la Rúa debía presentarse hoy a declarar en los Tribunales porteños, en el marco de una causa en la que se investiga una cesión de créditos presuntamente irregular por parte del Banco Ciudad, pero que -por problemas de agenda del juzgado- se trasladó para el próximo viernes.
Por otra parte, De la Rúa volvió a defenderse de la acusación que lo involucró en el supuesto pago de coimas en el Senado durante su presidencia, para la aprobación de la reforma laboral, y cargó contra el ex empleado legislativo arrepentido, Mario Pontaquarto, que denunció el hecho en la justicia.
"Hoy sigue cobrando como testigo protegido por haber colaborado con la causa de las coimas en el Senado", dijo y agregó que "sólo se decidió a hacer acusaciones que nadie aún ha podido corroborar".
En otro tramo de la entrevista, el ex presidente acusó a Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf por los incidentes ocurridos el 20 de diciembre del 2001, que derivaron en su renuncia.
"Habría que investigar a Duhalde y Ruckauf por estos hechos y porque además tuvieron participación en la marcha piquetera de Avellaneda que terminó con un saldo de dos muertos", dijo en referencia a los asesinatos de los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán ocurridos en junio de 2002.
"Las muertes ocurridas en diciembre me dolieron profundamente y mi alejamiento fue para que cese la violencia, entre otras cosas", comentó.
Según De la Rúa, luego del alejamiento de su cargo, recibió "buenas y malas opiniones" respecto de su gestión, y señaló que "de a poco la gente se va a ir dando cuenta de que todas las cosas que se dijeron en su momento fueron mentiras".
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