18 de octubre 2007 - 00:00

La Villa 31 para siempre

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Mauricio Macri comenzará su gestión porteña con emergencia habitacional declarada y con la imposibilidad de tener una política propia para los asentamientos en la Ciudad de Buenos Aires, si es que la Legislatura -como tiene previsto- sanciona una norma que el macrismo piensa discutir hoy en el recinto.

En principio, el bloque PRO no se opone a extender los alcances de una ley sancionada hace tres años, pero quiere que queden fuera del proyecto algunos tipos de asentamientos precarios y villas de emergencia.

Los legisladores porteños acordaron ayer en la reunión de Labor Parlamentaria darle tratamiento a la prórroga por tres años de la Ley de Emergencia Habitacional, que impedirá, por ejemplo, desalojos en inmuebles de la Ciudad de Buenos Aires y permitirá que las familias en problemas reciban ayuda. Hasta ahí no hay ninguna objeción del macrismo para que la extensión de los alcances de la ley se vote hoy, pero buscarán que la ley especifique mejor de qué lugares se trata. Quieren evitar que le sea imposible a Macri controlar los asentamientos precarios en el distrito porteño.

  • Solución

  • Macri ya ha dicho que quiereuna solución para las villas de emergencia, en algunos casos urbanizarlas, en otro, trasladar a las familias a viviendas más dignas.

    Recientemente la Defensoría de la Ciudad, a cargo de la peronista Alicia Pierini, publicó un informe que habla del crecimiento de los asentamientos que se viene produciendo en la Capital Federal y dio cuenta de 2.300 familias en condiciones de ser desalojadas. De acuerdo con ese informe, además, en 2002 se registró que unas 100.000 personas vivían en villas de emergencia, 200.000 en inmuebles ocupados, 70.000 en inquilinatos, 70.000 en hospedajes y 120.000 en viviendas de familiares o hacinadas en propias.

    La Legislatura prorrogaría por un plazo de tres años la emergencia habitacional, que declaró la Ley 1.408 sancionada el 29 de julio de 2004.

    La medida apunta a más de 500.000 personas que -según el proyecto de la kirchnerista Sandra Bergenfeld- están en lugares no aptos para la vivienda. De acuerdo con el borrador de la ley, durante la vigencia de la «emergencia habitacional» se suspenden los desalojos en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, de todos aquellos inmuebles pertenecientes al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, «utilizados con uso manifiesto de vivienda, que hasta la fecha de promulgada la presente ley se encuentren ocupados por grupos familiares en situación de pobreza».

    Pero, además, en la Ciudad de Buenos Aires existen asentamientos precarios sobre terrenos que no pertenecen al distrito, como es el caso de la villa de Retiro, que Macri querría erradicar, que está levantada en tierras que son del ente nacional ONABE, es decir, que pertenecen a la Nación.

    En esos casos, la Ley 1.408 considera que el Ejecutivo «realizará gestiones ante los entes nacionales que correspondiere a los efectos de suspender todas las actuaciones legales iniciadas o a iniciarse en materia de desalojo».

    Además, la norma crea un fondo destinado a la ayuda para viviendas.

    Con o sin modificaciones, de aprobarse la ley, Macri iniciará su gestión porteña, el próximo 10 de diciembre, con la emergencia habitacional declarada que se extenderá durante tres de los cuatro años de su mandato en la Capital Federal.

    El macrismo hoy en el recinto si la sesión se lleva adelante, como está pautado, intentará acotar los alcances de la prórroga de la ley.

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