Decenas de carteles, banderas y escritos se amontonan en las rejas de la embajada cubana. (Foto: Ignacio Petunchi)
A lo largo de su vida política, Fidel Castro forjó una estrecha relación con la Argentina, la cuna de su ladero más formidable el rosarino Ernesto "Che" Guevara. Por eso, la muerte del líder socialista no pasó inadvertida en nuestro país; cientos de personas, entre las que se destacaron dirigentes y hasta la expresidente Cristina de Kirchner, rindieron homenajes al ex guerrillero. En diálogo con ámbito.com, el embajador cubano Orestes Pérez Pérez expresó: "A pesar de que se nos va una persona imprescindible, queda un pueblo formado en los valores de la solidaridad y el altruismo".
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Desde que se conoció la noticia del fallecimiento de Castro, el edificio diplomático ubicado en el barrio porteño de Belgrano abrió sus puertas para que los ciudadanos puedan expresarse dejando un mensaje en cinco libros dedicados al recuerdo del expresidente. En la fachada de la residencia cuelgan estandartes, cartas y un tendal de flores que colorea las rejas junto a una bandera a media asta. "Tenemos una sensación de gratitud, no dejamos de recibir muestras de solidaridad del pueblo argentino. Han sido jornadas de mucho apoyo y estoy convencido que vendrán más muestras para el Comandante en Jefe", reflexionó Pérez.
Consultado acerca de la continuidad del proceso revolucionario ante la victoria del republicano Donald Trump en las elecciones de los EEUU, el diplomático sostuvo: "Nuestra revolución está muy consolidada; Cuba ha avanzado en el deporte, en la seguridad social y ciudadana, probablemente no haya país más seguro que el nuestro. El proceso puso al ser humano en el medio, la revolución fue profundamente transformadora, tenemos el compromiso de seguirla defendiendo".
"Fidel siempre tuvo a los trabajadores y campesinos en el centro del proceso. Él creó un vínculo especial con ellos desde el inicio de la revolución; siempre estuvo presente en sus congresos, en los actos del 1 de mayo, incluso celebró cumpleaños suyos junto a ellos. Eso es algo memorable, el haber creído siempre que el proceso se sostenía con los más humildes, y así fue", concluyó el funcionario.
Entre los dirigentes que desfilaron, estuvo una comitiva de la Central de Trabajadores de la Argentina del Pueblo (CTA) conformada por su secretario general, Hugo Yasky, el exlegislador del FpV "Tito" Nenna y la militante de Ctera, Sonia Alesso quienes montaron una improvisada reunión con el embajador en el lobby del edificio. También recorrió las instalaciones el escritor y periodista Miguel Bonasso.
Entrevistada por este medio, Alesso definió a Castro como "un patriota" y un "líder solidario" que significó "una luz durante la dictadura y la larga noche neoliberal". "Más allá de la consideración de cualquiera, quienes lo aprecian y quienes no, Fidel fue un personaje histórico que marcó el siglo XX. La salud pública cubana es señalada como la mejor de América latina; es un lugar donde no existe la droga y la violencia, rendirle homenaje a él es una obligación".
Mientras, en las afueras, sobre la calle Virrey del Pino 1810, se multiplicaban los rostros de jóvenes y adultos que concurrieron a la cita. Algunos lloraban desconsoladamente; otros, en cambio, ofrendaban un escrito o diversos amuletos. "Fue una figura muy grande, alguien que se dedicó completamente al pueblo y es muy emotivo venir aquí a rendir tributo", afirmó Fernanda Bango, una estudiante de 20 años, mientras que María Elena, otra de las mujeres que destacó la figura de Castro al decir que "lo primero que me moviliza es la hermandad con los pueblos americanos. Tuve la suerte de conocer al pueblo cubano e imagino lo que representa, quiero acompañarlos en esto".
Por la mañana y luego de declarar en los Tribunales de Comodoro Py la expresidente Cristina de Kirchner se reunió con Pérez y reafirmó la idea que días antes había compartido en las redes sociales de que la muerte de Fidel representa la partida del "último líder moderno".
El militar comunista visitó en cuatro oportunidades la Argentina. La primera de ellas fue en 1959, año en que se llevó adelante la revolución cubana. Allí se entrevistó con el por entonces presidente, el radical Arturo Frondizi. Casi 40 años después, en 1995, regresó para participar en la quinta Cumbre Iberoamericana, la cual tuvo lugar en Bariloche.
En el 2003, el dirigente asistió a la toma del poder de Néstor Kirchner. En esa ocasión, el cubano ofreció un extenso discurso en las escalinatas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Su última aventura en el país data del 2006, cuando participó de la Cumbre del Mercosur en la provincia de Córdoba y visitó la casa donde vivió 17 años el "Che" Guevara, en la ciudad de Alta Gracia.
Además, su gobierno, junto con el de Perú y el de Libia, fue de los pocos que brindó apoyo político a la Argentina durante la Guerra de Malvinas, más allá de las consabidas diferencias que su gestión tenía con la del dictador local Leopoldo Fortunato Galtieri.
Con la partida de Castro se apaga la última llama de una generación de caudillos políticos que cambió abruptamente el siglo XX. Su figura, capaz de encender amores y odios por igual, será recordada de una manera pasional, independientemente del juicio de valor que se haga sobre ella. Antes de despedirse y entre lágrimas una mujer arenga a un grupo de jóvenes y lanza una reflexión con la firma de Fidel: "Otro mundo es posible".
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La expresidente Cristina de Kirchner se reunió con el embajador cubano. (Foto: Ignacio Petunchi)
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