15 de diciembre 2004 - 00:00

Lanzó Solá su línea ante 3.500 militantes

Felipe Solá hizo debutar anoche su línea propia dentro del PJ de Buenos Aires en el predio porteño de Costa Salguero, frente a 3.500 asistentes a una cena con intendentes, legisladores y militantes.
Felipe Solá hizo debutar anoche su línea propia dentro del PJ de Buenos Aires en el predio porteño de Costa Salguero, frente a 3.500 asistentes a una cena con intendentes, legisladores y militantes.
Unico orador ante un auditorio de 3.500 personas -entre intendentes, legisladores, dirigentes y militantes- Felipe Solá encabezó, anoche, en Costa Salguero el show debut del felipismo con el que busca arrebatar al duhaldismo el dominio histórico del PJ de Buenos Aires. Sin mencionar a Eduardo Duhalde y con elogios a Néstor Kirchner, Solá reclamó «el debate que falta en el peronismo», que se basa -dijo-en una concepción «movimientista» que excede las fronteras del PJ.

Y colgado de ese salmo, Solá martilló, como un coro, con que el espacio que estrenó anoche encarnará el despegue de la vieja política, de la corrupción; de un peronismo cerrado y carente de debate.

Aunque fue elusivo con los nombres, el eje del discurso previo a la cena fue un duro ataque a sus antecesores en la gobernación, Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf.

• Herencias

Al primero aludió cuando dijo que se ha pasado en la lotería de la provincia de recaudar $ 2 millones en 2001, a los actuales $ 360 millones. Y descargó: «No acumulé para repartir después a mi gusto».

Volvió a castigar a Duhalde y Ruckauf (gobernadores entre 1991 y 2001 entre los dos), cuando se exaltó y dijo que «mi heredero tendrá una provincia como Dios manda, y no una provincia ingobernable». Volvió a golpear sobre los hábitos de Duhalde cuando afirmó que «mientras unos trabajamos, otros toman sol o trabajan dos o tres veces por semana».

Pero si buscaba un escudo lo logró a media tarde; cerca de las 18, tras firmar un convenio en la Casa Rosada, Néstor Kirchner lo recibió durante media hora.

«Kirchner cree que es la hora de un cambio y en eso estamos juntos, hay coincidencia plena»,
contó el gobernador un rato después de abandonar la Casa Rosada. «No resignés discurso» lo animó el Presidente incitándolo a que, por la noche, hable sin eufemismos.

De hecho, en el tumulto de las mesas, se repartían unos 60 intendentes, más de 20 legisladores provinciales, dirigentes de origen variado, y militantes aportados por los caciques que le arriman poder territorial:
Alberto Balestrini de La Matanza, Julio Alak de La Plata y Raúl Othacehé de Merlo. Para esa hora se había diluido el malhumor por los afiches, con la consigna «Solá Presidente 2007», que algún pícaro municipal mandó pegar con la precaria intención de incomodar al gobernador y enemistarlo con Kirchner. ¿ Presidente del PJ nacional, quizá? -reflexionó ante este diario, y remató: «No descarto nada». Fue antes de subir al podio.

Entre los asistentes, figuraban los ministros
Florencio Randazzo y Rafael Magnanini, el ex diputado Alberto Piotti, el ex secretario general José María «Toco» Fernández, e intendentes de toda la provincia, entre ellos Enrique Slezcak (Berisso).

Entre los asistentes estaban el gabinete completo, el músico
Mariano Mores, el cómico y candidato Larry de Clay, los actores Víctor Laplace y Juan Darthés, el cantante Ignacio Copani, los transversales Aldo San Pedro y Francisco «Barba» Gutiérrez, los legisladores Juan Amondarain, el protokirchnerista Luis Ilarreguy y el secretario de Hacienda, Carlos Mosse. Se anotaron también el funcionario Enrique Albistur y Emilio Pérsico, dirigente piquetero socio de Luis D'Elía. También lució la presencia de Teresa González Fernández, ex esposa del gobernador.

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