Si a los dirigentes de la UCR les resultó dificultoso resistir la atracción de Néstor Kirchner sobre sus filas, es probable que la aspiradora presidencial tenga más éxito todavía en agrupaciones menos caudalosas. Es el caso del Movimiento de Integración y Desarrollo, presa codiciada por muchos integrantes del Ejecutivo por razones varias. Por un lado, se trata de uno de los primeros partidos políticos que dieron el apoyo a la candidatura de Roberto Lavagna, expresamente. Por otro, el desarrollismo -no en su versión partidaria, ni siquiera doctrinaria, sino como «marca» opuesta a «monetarismo» u «ortodoxia»- fascina a muchos funcionarios del oficialismo que, a veces por pereza intelectual, no saben cómo definirse.
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Lo cierto es que el martes próximo un grupo de desarrollistas propiamente dichos, es decir, afiliados al MID, sumados a otros ex dirigentes de ese partido se presentará bajo el nombre de Confederación Causa Federal para el Desarrollo y el Progreso Social. El animador principal de esta corriente es Benito de Miguel. El presidente de la nueva organización es José Ramón Granero, amigo de Kirchner, ex gobernador de Santa Cruz y actual secretario de Lucha contra la Drogadicción.
La orientación de esta nueva liga será de apoyo a la oferta electoral del gobierno desde el MID o, en sentido más genérico, el desarrollismo. Forman la lista Santiago Sagol, Enrique Basualdo, Martín Andicoechea, Ricardo Macedo, Mario Morelli, Jorge Giorno (actualmente en la sabrosísima Corporación Puerto Madero), Eduardo Benedetti y Alberto Nadra, entre otros.
La presentación oficial de este grupo se realizará el martes próximo y el sitio elegido no podría ser más irónico: el «Club del Progreso», lugar en el que se recuerda al fundador de la UCR (allí se conserva la mesa sobre la que fueron depositados sus restos de suicida) y donde Raúl Alfonsín insinuó por vez primera ( primicia de este diario) la candidatura de Lavagna.
Nada divierte más a los desarrollistas históricos que complicar los planes del radicalismo. En este caso, los que tramó Alfonsín para sumar al MID a la candidatura de Lavagna. Ahora estos « confederados» se proponen obstruir la adhesión a esa postulación pidiéndole cuentas reglamentarias a quien la formuló: Carlos Zafore, presidente del partido. ¿A quién consultó para eso? ¿Qué convención aprobó esa candidatura? Esas preguntas serán llevadas a la Justicia por estos kirchneristas del MID.
No es el único lugar desde el cual Zafore recibe impugnaciones para su operación lavagnista. También la nueva conducción del MID Capital, a cargo de Máximo Merchensky -nieto de aquel apóstol originario de Frigerio, Marcos Merchensky-, se queja de la adhesión de Zafore a Lavagna, con un argumento que ya expusieron en su momento Granero y De Miguel: «¿Cómo vamos a adherir a la candidatura de alguien que todavía no es candidato?». Los jóvenes que controlan, con Merchensky nieto, el comité Capital, llegaron allí con el apoyo de Zafore, a quien ahora consideran autista y reprochan el seguimiento de una estrategia alfonsinista.
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