Lavagna sufre ajustes en el próximo gabinete
Néstor Kirchner prometió ayer, desde Santa Cruz, que hoy anunciará su gabinete. Habrá en esa revelación más o menos sorpresas. Pero el dato central es que el margen de acción que tuvo hasta ahora Roberto Lavagna con Eduardo Duhalde se verá recortado. Kirchner llega al poder con vocación de administrar, a través de su íntimo Julio de Vido, algunas políticas ligadas a sectores de la economía real. Energía es el principal, pero también Transportes y Comunicaciones. Esas secretarías estarán organizadas en un Ministerio de Infraestructura. Kirchner y Lavagna harán esfuerzos por no mostrar brechas entre ellos. Pero muchos duhaldistas ortodoxos interpretaron que cuando su jefe dijo, durante el fin de semana, que «Lavagna es un hombre difícil, que suele irritarse fácilmente» le estaba enviando a Kirchner un consejo. Otra posición que se mantenía anoche como una incógnita era la Secretaría de Hacienda. De allí se va un duhaldista (Jorge Sarghini), quien pretendía ayer dejar paso a otro, Carlos Mosse (actual director del Banco Provincia). Se supone que esa continuidad provincial en el Tesoro es un reaseguro que se han querido tomar los bonaerenses que se marchan con Duhalde.
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En el campo de De Vido estará otro kirchnerista a ultranza, Daniel Cameron, experto en Energía. Por Comunicaciones pujaba anoche Pablo Fondevila. En Transportes continuaría Guillermo López del Punta, por quien realizaron un pedido casi público todos los interesados en el sector. El área tuvo un cimbronazo por la aparición de Daniel Maltana, aspirante a intervenir la Comisión Nacional de Regulación del Transporte. Su carrera fue breve cuando le hicieron notar a Kirchner que ya había tenido funciones en esa área al comienzo de la gestión de Duhalde pero que debió abandonar el cargo antes de que estallara un escándalo con una empresa de cargas ferroviarias.
• Creación
Todavía se mantiene en un limbo el área de obras públicas, donde se alienta la creación de un ambicioso programa ligado a la reactivación, elaborado sobre la base de dos estudios, uno realizado en la Jefatura de Gabinete de Alfredo Atanasof y otro debido al área que informalmente manejó Hugo Toledo. Otro problema para Lavagna ya que para llevar adelante ese plan se requeriría un aumento de $ 8.000 millones en la recaudación. Caso contrario el Fondo no aprobaría ningún empeño como el que se comenzó a insinuar.
Hay áreas en las que habrá seguramente tironeos. Trabajo es una. Allí estará casi seguramente Aníbal Fernández, secundado por el laboralista Carlos Tomada (fue en casa de Tomada que Kirchner recibió la primera noticia sobre la bendición de Duhalde sobre su candidatura, de boca de Atanasof, hacia principios de año). Fernández deberá hacer gala de mucha habilidad para mantener el equilibrio. ¿Adecuará la legislación argentina a los artículos 87 y 98 de la carta de la OIT? Esa legislación internacional obliga a modificar la normativa argentina para que los sindicatos no sean monopólicos. Así, el Ministerio de Trabajo debería dar reconocimiento legal a la CTA y también permitir que sindicatos minoritarios recauden aportes de los afiliados. Es la eterna disputa entre los menemistas de UPCN y los seguidores de Víctor De Gennaro (ATE), con quien Kirchner simpatiza.
A los «gordos» de la CGT les importa poco: ellos se tranquilizan con la continuidad de su santo patrono en el gabinete, Ginés González García. Sin embargo nadie sabe si el ministro controlará la Superintendencia del Seguro de Salud o deberá entregar esa llave, central para disciplinar a los sindicatos desde las obras sociales (o, mejor todavía, para reformar el aparato de salud).
• Desafío
Además de resolver este desafío, que le pondrá en contra a los sectores más burocráticos del gremialismo, Fernández estará en Trabajo para contener a los piqueteros más amigables con el gobierno a través de la administración de los planes Jefas y Jefes de Hogar», cuyas altas y bajas se administran desde la ANSeS. Tendrá que coordinar su faena con Alicia Kirchner, quien desea concentrar toda la acción social desde el ministerio del ramo.
Sobre Educación no hay peleas, porque allí estará Daniel Filmus (ex secretario de Educación de Carlos Grosso y actual candidato a vice jefe de gobierno de quien «mandó preso» a Grosso, Aníbal Ibarra). En cambio en el área de Medios de Comunicación existe una pulseada. La libran el empresario del espectáculo y la publicidad «Pepe» Albistur y el vocero Miguel Núñez, principal ahijado de Cristina Kirchner en el nuevo esquema de poder. Albistur pretende acumular el cargo de secretario de Medios con el de secretario de Cultura, y Núñez, previsiblemente, se resiste. En un grupo político casi obsesionado por la cobertura que les ofrece la prensa, tal vez sea la disputa más importante del gabinete que se está armando en el Sur.




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