Elisa Carrió cayó en el mismo dilema que cualquier otra fuerza política en crecimiento. El armado de la Coalición Cívica que la llevó a obtener la mayor cantidad de votos en la última elección, después de Cristina de Kirchner, terminó complicándole la interna partidaria con un sector del ARI que parece no haber advertido hace tiempo cómo piensa realmente la chaqueña. La primera división dentro del ARI se va a hacer oficial hoy: un grupo de ocho diputados nacionales decidió conformar un bloque en Diputados bajo el nombre de ARI Autónomo.
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La autonomía en este caso significa no entrar dentro del mismo armado parlamentario que el resto de los diputados de la Coalición Cívica o inclusive de la propia fuerza que creó Carrió.
A la cabeza de esa división está Eduardo Macaluse, hasta ahora presidente del bloque ARI en Diputados y que acaba de conseguir un tercer mandato en esa cámara por la provincia de Buenos Aires de la mano de Carrió.
La excusa de la pelea es un supuesto giro al centroderecha por parte de la chaqueña. Sorprende entonces que quienes estuvieron desde hace años con Carrió aparezcan cuestionando una ubicación política que deben conocer en demasía.
No extraña tanto en otras figuras que se pasaron al bando rebelde como Carlos Raimundi,Marta Maffei o María América González, aunque sí en Emilio García Méndez, Leonardo Gorbacz, Lidia Nain -esposa de Ricardo Ivoskus, actual intendente de San Martín- y Delia Bisutti.
Otras razones
En algunos de esos casos, detrás del cuestionamiento ideológico hay otras razones. Raimundi -que comenzó su carrera política en 1983 como dirigente del comité nacional de la UCR, fue fervoroso militante de la Junta Coordinadora Nacional y en la actualidad mantiene trato cotidiano con Carlos Chacho Alvarez- se había lanzado como candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires, cargo que luego tuvo que ceder a la radical Margarita Stolbizer cuando ésta cerró su acuerdo con la Coalición Cívica. Ese pase fue toda ganancia para el ARI: Stolbizer salió segunda en la elección bonaerense y traccionó nueve diputados para el bloque de Carrió, entre los que está Macaluse.
A González directamente ya se la daba fuera del ARI después que se presentó a la elección en alianza con Claudio Lozano, por lo que una ruptura era ya un hecho hace meses.
Macaluse también tuvo sus disgustos en la interna partidaria en los últimos días. Adrián Pérez, mano derecha de Carrió en el Congreso, fue propuesto por los suyos para hacerse cargo de la presidencia del bloque ARI. La pulseada para desplazar del cargo a Macaluse -que pretendió seguir allí como jefe- quedó empatada: cada uno de los grupos tenía entre 17 y 18 diputados.
Fue entonces cuando los rebeldes impugnaron a Héctor «Toti» Flores, a quien Carrió llevó como diputado por la provincia de Buenos Aires y líder de un ex grupo de piqueteros que constituyeron una cooperativa textil que ya exporta productos a Italia. «No estamos empatados porque 'Toti' Flores no es del ARI», fue el mensaje del grupo rebelde y de allí en más se precipitó la ruptura.
Ahora las fuerzas que fueron a elecciones bajo el nombre de Carrió quedarán divididas en tres en el Congreso: el socialismo, la Coalición Cívica -que actuará en interbloque- y el ARI Autónomo. En Diputados, los dos primeros sumarán 26 legisladores, mientras después del 10 de diciembre los disidentes serán siete.
En el Senado, el socialista santafesino Rubén Giustiniani mantendrá su bloque, pero trabajará en conjunto con los porteños María Eugenia Estenssoro y Samuel Cabanchik.
Algo parecido sucederá con los dos senadores de Tierra del Fuego por el ARI que están alineados con la gobernadora electa, Fabiana Ríos, y nada quieren saber con formar bloque unificado con otros integrantes de la Coalición Cívica como Estenssoro, a quienes consideran demasiado a la derecha. Los fueguinos también tendrán bloque propio.
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