ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

24 de junio 2003 - 00:00

Le vuelve a Kirchner crisis militar que él mismo provocó

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Podría arriesgarse a que se ha vuelto denso el clima militar, tanto que el propio Pampuro -quien nunca imaginó que haría lo que está haciendo-en más de una oportunidad habrá pensado en una oportuna despedida (ya en el primer día de asumir, cuando imaginaba designar como jefe del Ejército al general Julio Hang y debió aceptar que el mandatario, sin avisarle, optara por Roberto Bendini). Parte de este enrarecimiento enfrentará hoy Pampuro en el corazón de la Armada, sensible tal vez por el tema del marino Ricardo Cavallo que México no pudo deportar ayer a España por una repentina indisposición. Como se recordará, a este oficial retirado y detenido en México lo busca desde hace tiempo el juez Baltazar Garzón, bajo la acusación de más de un centenar de hechos delictivos cometidos en la época del Proceso militar.



Si esta es una cuestión que no imaginaba en su inicio de ministro Pampuro, hombre que de la medicina saltó al entorno político de Duhalde y ahora debe experimentar en lo castrense, en la reunión que compartirá con el propio Kirchner y los tres jefes militares se repetirá este sentimiento solidario, tanto o más comprometida que la del marino Cavallo. Ya no es una cuestión de extradiciones -aunque en el futuro podrían evolucionar hacia ese estadio-, sino de la realidad que tres militares no en situación de retiro, sino en actividad, han sido detenidos por episodios violentos de la época subversiva (un caso en el Chaco). Uno estaba destinado en Italia, el otro en el Hospital Militar y el tercero estaba como jefe de operaciones en el Segundo Cuerpo. Como se advertirá, jefes con responsabilidad y posible desarrollo en el Ejército.



Al margen de estos dichos, la situación en términos orgánicos se ha dislocado en el Ejército con la detención de los tres oficiales en actividad, fruto de la negación de algunos jueces por la presunta inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Ese tema sigue congelado en la Corte Suprema -con escasas vistas de solución en el corto término-y, se supone, los altos mandos deben estar preocupados porque la acción de la Justicia, al amparo de interpretar la inconstitucionalidad de esas normas, empieza a encarcelar a los altos oficiales que hoy dirigen las fuerzas. Por lo menos, si no hay inquietud, se advierte lo delicado que se presenta el espectro militar.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias