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13 de junio 2007 - 00:00

Libera ahora EE.UU. los radares españoles

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Pese a las rispideces que crea el gobierno argentino con otros países, Estados Unidos y España acudieron en auxilio de la Argentina para que antes de octubre -fecha electoralpueda tener su crisis de radares ya superada.
Argentina recibirá una ayuda adicional del gobierno de España para superar la crisis de los radares. Se trata de la donación de cuatro equipos de defensa aérea que el Ejército del Aire español desafectó del servicio en 2005.

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Nilda Garré contuvo la respiración cuando se enteró del ofrecimiento porque los cuatro radares fijos AN-FPS 113 y 90 requerían el visto bueno del gobierno norteamericano antes de liberar su traslado al país. Garré no puede ocultar la influencia de Hugo Chávez, blanco declarado de Washington, en su ministerio.

Un dato reciente, entre tantos, lo confirma: se aceptarían dos helicópteros MI-17 (de origen ruso) que ofreció Venezuela para paliar la otra crisis de Garré, la falta de helicópteros pesados para abastecer las bases antárticas, luego de la pérdida de dos aparatos Sea King en el incendio del Irízar.

Desde la caída del rayo -el 1 de marzo-sobre el radar de Ezeiza se desató la crisis en la seguridad aérea con agitación gremial.

Néstor Kirchner fue el fusible del entuerto y destinó una partida presupuestaria, no prevista, para aumento de sueldos de los controladores aéreos. Así atenuó críticas del sector que incluso habían llegado a los tribunales. Los cuatro AN-FPS (el acrónimo AN indica en inglés: Army-Navy, por el uso en las dos fuerzas armadas) son radares estadounidenses construidos en 1980 por la empresa Bendix Aviation y General Electric. Llegaron a España en el marco de un convenio estratégico con los Estados Unidos para establecer un cerco de protección aérea en la UE durante la Guerra Fría. A mediados de marzo, el embajador Earl Wayne le comunicó a la ministra que el Departamento de Estado no pondría reparos a la donación de los radares.

  • Garantía

    La Fuerza Aérea confiaba en la autorización norteamericana; la garantía -dicen-es que el país aún conserva la categoría de gran aliado extra OTAN que fue conferida por el Congreso estadounidense en la década del 90. El gobierno de José Luis Zapatero tiene a la firma el certificado de uso final, último trámite necesario antes del traslado del material bélico y se estima que llegarán a la Argentina a principios de octubre.

    Defensa se hace cargo del costo del flete y los seguros. Será tema de anuncio electoral.

    Estos radares cuentan con antenas situadas en dos radomos en forma de pelota de golf. El primero se encarga de determinar la distancia y el azimut (orientación) del avión detectado, con un barrido de 360 grados que alcanza 200 millas (más de 400 km) de radio en larga distancia. El radar de altura define el ángulo de elevación de la aeronave. La conjunción de estas dos señales determina la posición exacta del avión. Además, tiene un sistema de identificación electrónica IFF/SIF que interroga al avión por medio de una señal codificada transmitida al espacio con el fin de saber si es un avión amigo o enemigo. Esta misma solución se usa en los radares de control de tránsito aéreo civiles para conocer el tipo de avión, la empresa y el número de vuelo de los aparatos en aproximación a los aeropuertos. De los cuatro equipos se instalaría uno en Resistencia, Chaco, y otro en Merlo, Buenos Aires, asiento del Grupo de Vigilancia Aérea. Mientras los dos restantes quedarían como repuesto de los anteriores.

    No es la única ayuda de Madrid; el 16 de junio arriba al puerto metropolitano el buque Grande París, con una carga que Garré espera ansiosa: un radar tridimensional, también de uso militar, denominado Lanza, de última generación, consolas de control y un radar secundario marca Indra. Todo a préstamo por un año. Defensa pagará los viáticos de uniformados españoles que se encargarán de armar el equipo e instruir a los aviadores militares criollos. El Ejército del Aire español dispone de 11 radares tridimensionales Lanza, fabricados por la compañía española Indra, que forman parte de su red de alerta temprana. Tanto obsequio de los españoles tiene su rédito: la empresa Indra Systems ganó la licitación que Nilda Garré, con apoyo de la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI), lanzó en Montreal, Canadá, para el alquiler de un radar secundario y la adquisición de 23 consolas de control.

    El presupuesto era de 45 millones de pesos. Cuando estén todos los equipos en el país, la cobertura radar tanto para uso militar como la de control de tránsito aéreo civil quedará a cargo de tecnología española. La operación del conglomerado español Indra sólo tiene un precedente similar, aunque a mucha menor escala. En octubre de 2006, con motivo de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Montevideo, el Ejército del Aire español desplegó en Uruguay, por espacio de un mes, un radar Lanza 3D de Indra Systems. A finales de diciembre pasado, la Fuerza Aérea de Uruguay compró a Indra dos sistemas de radar primario tridimensionales, uno fijo y otro móvil, para la vigilancia de su espacio aéreo, con un presupuesto total de unos 19 millones de euros.
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