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20 de junio 2008 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

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  • Jugosas conversaciones en las mesas de dinero, abundando en información sobre cuanto sucede en la plaza local, en el INDEC, el affaire Arbizu en el JP Morgan y el impuesto a la renta financiera. Por si faltara poco, desde EE.UU. operadores debían soportar otro desplome en las acciones de los bancos norteamericanos, y lo sucedido con dos ejecutivos de Bear Stearns detenidos por millonario fraude. Demasiado para digerir.

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  • Uno de los temas comentados entre economistas versaba sobre el parate de la actividad. Leyendo en detalle el informe del INDEC ayer por la mañana, varios analistas de la plaza concluyeron en que el segundo trimestre mostrará crecimiento cero contra los primeros tres meses. Eso en el mejor escenario. El dato del INDEC difundido el miércoles mostró un alicaído 0,6% de crecimiento contra el cuarto trimestre de 2007. Es el peor número desde la salida de la crisis de 2001. El período abril-junio así va rumbo a reflejar un crecimiento interanual de tan sólo 5%. Orlando Ferreres elabora mensualmente el IGA, una medición alternativa de la actividad, en la que refleja esa sensación de súbito freno de la economía. El cupón PBI perdió ya 6% en la semana y 9,5% en el mes. Final abierto para el que alguna vez fue la vedette del mercado argentino.

  • Desde el exterior, se agravaron los temores en Wall Street. Los detenidos de Bear Stearns y los anuncios del Citi crearon un clima negativa para la performance de los bancos. Trascendió en este sentido que Javier Timerman (hermano de Héctor, embajador argentino en Washington) dejó Bear Stearns para pasar a un fondo del JP Morgan. Todo generó más nerviosismo entre grandes inversores. Puntualmente en la plaza doméstica, el dato más seguido entre ejecutivos de bancos pasa por el comportamiento del pequeño ahorrista. Los inversores institucionales como AFJP y compañías de seguro están aumentando sus colocaciones a plazo fijo. Esto porque se desprendieron de los títulos públicos a la búsqueda de mejorar la rentabilidad tras el sacudón que les deparó en sus resultados el desplome de las cotizaciones del Discount, Par, cupones y todo lo que sea riesgo argentino. Pero los depósitos de los ahorristas vienen disminuyendo. Pero esta tendencia no se observa en la información oficial de depósitos porque está oculta tras las inversiones de las AFJP. Las versiones luego desmentidas desde el gobierno sobre un impuesto a la renta financiera no hicieron más que acentuar dudas sobre la conveniencia de renovar depósitos a plazo que vencían. «Mucho impacto no debería tener; sólo quedan ya los valientes», ironizó un veterano mesadinerista.

  • Entre ejecutivos de banca privada había un solo tema dominante: el caso Arbizu. El JP Morgan Nueva York, el lunes, demandó al argentino Hernán Arbizu alegando de que robó información confidencial de la entidad y de sus clientes. Esa presentación judicial fue efectuada en Manhattan. El ex Morgan atendía clientes de la Argentina y Chile. El dinero que administraba Arbizu no era menor: u$s 200 millones. En la presentación del JP Morgan se señala que el ejecutivo copió y bajó de la PC información confidencial de clientes, incluyendo nombres, direcciones y, lo más importante, estados financieros de las cuentas. Más allá de los comunicados emitidos en Nueva York trascendió ayer en la plaza local que Arbizu estaba por traspasarse a Morgan Stanley. Ese fue el inicio del conflicto. Despedido del JP Morgan inmediatamente viajó a Buenos Aires a sabiendas de que su situación judicial en Nueva York iba a estar más que comprometida. Hay quienes aseguran que giró cerca de u$s 4 millones de cuentas de clientes antes de partir del JP Morgan sin la autorización de los mismos para efectuar esos movimientos. También de esto lo acusa la entidad norteamericana. Pero hete aquí que en Buenos Aires, Arbizu habría amenazado con dar a conocer los datos de todos los clientes y sus saldos en Nueva York. Entre las versiones que circularon también como parte de la vendetta, habría presentado una denuncia de lavado de dinero al JP Morgan y hasta habrían sido visitadas por autoridades judiciales las oficinas locales de la entidad en Buenos Aires. No es la primera ni será la última oportunidad que ocurre un caso de esta naturaleza. Siempre el pase de un ejecutivo de banca privada a otra entidad es compleja con la cartera de clientes que se llevan y especialmente por la violación de normas internas que ello trae aparejado.
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