Lo que se dijo en el Congreso

Política

BIBLICO PICHETTO

(Miguel Pichetto hablando en la madrugada de ayer en el Senado era, como dijo Hemingway en «El viejo y el mar», una representación de la permanente derrota. Fue bíblico cuando pidió que Julio Cobos ejecutase al gobierno.)

MIGUEL PICHETTO (PJ, Río Negro): Es inadmisible concebir que el oficialismo no vote con su gobierno. Sería increíble pensar que Teresa de la Vega, la vicepresidenta de España, vote en contra del presidente español Zapatero. Sería inconcebible pensar que el oficialismo parlamentario que acompaña al gobierno del presidente español vote en contra de su gobierno, salvo que lo quieran debilitar, salvo que lo quieran herir de muerte, salvo que quieran empezar a liquidar el gobierno.

Yo no quiero agitar fantasmas. No quiero venir con las historias del golpismo en la Argentina, pero que indudablemente en la noche de hoy también, y en la Argentina que estamos viviendo, hay algunos escenarios altamente complejos, y la oposición sabe de qué hablo. Sabe lo que significa que esta noche el gobierno no salga ratificado. Lo sabe muy bien. Son conscientes. Y los compañeros que han ejercido el poder en las provincias, lo saben mucho más. Son muy conscientes de lo que esto significa. Son muy conscientes de que van a dejar herido al gobierno nacional, con todo lo que esto implica, a seis meses de haber asumido, cuando no hay ningún elemento, colegas senadores, en el plano económico y social, que siempre ha sido la causa de la caída de los gobiernos democráticos en la Argentina, que indique que estemos en una situación y en una instancia dramática para que esto ocurra.

Los sistemas parlamentarios, desde el punto de vista de la ciencia política, son sistemas parlamentarios unificados, donde el jefe de Gobierno... Perdón, pero quiero pedir a la señora senadora Estenssoro que no se ría, porque aquí en este ámbito hemos logrado respetarnos y que no haya gente extraña al debate, salvo el periodismo de todo el país, para evitar esos gestos que salen en la televisión argentina, en donde mientras está hablando la Presidenta, del otro lado de la pantalla suelen haber algunas personas que se mofan y se burlan de lo que se está diciendo. Yo escuché con respeto a todos. Entonces, María Eugenia, sé que sos una persona de bien. Te pido seriamente que me escuches y que no te burles de lo que yo digo, porque estoy hablando con el mayor compromiso con el país y con la mayor seriedad frente a este tema que hoy está en discusión.

(La señora senadora Colombo-formula una manifestaciónfuera del alcance del micrófono.)

Pichetto: Señor presidente: no voy a dar ninguna interrupción. Dígale a la senadora por Catamarca que se calle. Yo la escuché largamente, porque ella se extendió en el tiempo. Ahora yo estoy utilizando el mío. Además, no estoy ofendiendo a nadie, estoy diciendo lo que pienso...

María Teresa Colombo (FpV, Catamarca): ¡No dramatice...!

Pichetto: Señor presidente: ¡dígale que se calle!

Presidente: Por favor, señorasenadora Colombo...

Pichetto: No dramatizo para nada. Yo creo que la dramatización en la Argentina...

(La señora senadora Colombo formula una manifestación fuera del alcance del micrófono.)

Presidente: Por favor, señora senadora.

Pichetto: No estoy dramatizando para nada, señor presidente. Sería inadmisible pensar que un parlamentario propio que ha sido elegido hace seis meses -¡seis meses, repito!- y cuando no ha ocurrido ningún hecho dramático ni grave que provoque la indignidad de la figura presidencial ni otra situación que pueda alterar la marcha normal del gobierno, termine votando en contra de los intereses del propio gobierno que fue elegido y en contra de la propia plataforma que lo llevó al poder, termine votando en contra de la propia plataforma que lo llevó al gobierno. Esto hace también a la consolidación de un sistema de partidos en la Argentina, donde la coherencia, la lealtad con la propuesta, con el líder político que encabezó el proyecto electoral, con un conjunto de ideas que impulsa ese hombre que está a cargo de la presidencia son, desde el punto de vista parlamentario, consecuentes en un trabajo común.

El sistema político en el mundo, reitero, se nutre de la cohesión del oficialismo parlamentario con el presidente. ¿Ustedes se imaginan a Cheney discutiendo la política militar de los Estados Unidos con el presidente Bush? ¿O a Teresa de la Vega discutiendo la política migratoria con Zapatero? Sin embargo, parece que acá, en cien días, explotó una bomba en el corazón del país y se destruyó todo. Hace menos de cien días teníamos un bloque mayoritario en el que las manos sobraban y podríamos haber convocado a una reforma de la Constitución. En fin, no quiero exagerar, pero teníamos un bloque mayoritario muy consolidado.

(...) Señor presidente: Jesús dijo a los discípulos: «Lo que haya que hacer, hagámoslo rápido». Tengo instrucciones. Nosotros hemos reafirmado una posición. No quisiera estar en su lugar. Es una responsabilidad inmensa la que usted tiene. Seguramente, tambiénla historia va a hacer una evaluación del rol que usted defina y decida esta noche. Nosotros le pedimos que usted haga uso de la facultad que le otorga el Reglamento. Este debate está agotado. El Congreso ha hecho un esfuerzo extraordinario para buscar lo que usted planteaba -un fin loable-, pero aquí estamos, en un debate muy fuerte. Es un debate de intereses, de posiciones políticas, de discusión de autoridad, de perfil del nuevo país: del país que queremos construir. Y nuestra posición es la que hemos expresado. Hay una frase de un líder radical que quiero decir: Que se rompa, pero que no se doble.

Nosotros esperamos su voto, señor presidente.

CORDOBESA CONTRA TODOS

(La senadora kirchnerista por Córdoba Haydeé Delia Giri, que apoyó el proyecto de retenciones móviles, se empleó en el discurso enérgico que dio, por responderles a sus adversarios, entre ellos Alfredo de Angeli y el gobernador, hoy opositor, Juan Schiaretti.)

HAYDEE GIRI (PJ, Córdoba): Encuentro acá que sí quieren cogobernar algunos sectores del campo. Ellos plantearon un paro que no fue tal, ya que el paro es una conquista de los trabajadores ganada con mucho sacrificioa lo largo de los años. Lo que hicieron fue parar al país y no parar ellos, porque los dueños no paran. Al respecto, quisiera saber qué empleado de un comercio -cualquier trabajador- puede parar más de tres meses en esta Argentina. Además, estoy cansada de las amenazas. Estoy cansada de que Buzzi diga: «Voten con autonomía y libertad». Señor Buzzi: voy a votar con autonomía y con libertad porque lo haré desde lo profundo de mis convicciones. Señor De Angeli: ayer ha estado hablando y mintiendo sobre mí, diciendo que iba a cambiar mi voto. ¡Pero sepa que cuando yo decido un voto, no cambio mi opinión por más que me presionen los -que como usted- creen que democracia es hacer lo que ellos dicen! Señor Miguens: ¡deje de ser hipócrita! Juguemos cada uno a lo que somos. Juguemos a ser personas; juguemos a recuperar el idioma. ¡Este debate no se hace en un campo de fútbol! No se jugó el primer tiempo en Diputados ni se está jugando el segundo en el Senado. Yo no sé jugar al fútbol ni ninguno de nosotros vinimos aquí para hacerlo. Hemos venido respetuosamente a hablar, a disentir y a coincidir; para eso estamos. Por último, rescataré una palabra, porque quiero devolverla a sus orígenes: «minga». «Minga» tiene origen quechua y consiste en una celebración de amor, de vida. «Minga» es lo que reúne y aglutina a las comunidades para hacer un trabajo en conjunto que, después, reparten entre ellos. Eso es « minga». Jamás los quechuas le dieron un sentido negativo. Por eso, también vine hoy a mi banca a decir -en honor a la «minga»- : ninguna «minga» a la no distribución de la riqueza, a la pérdida de la identidad cultural, a quienes concentran la riqueza de los argentinos sin sentido de solidaridad, a aquellos que parece que sólo han concurrido a la fiesta de la «minga» sin haber realizado grandes esfuerzos ni repartido en nuestro territorio las desmesuradas ganancias obtenidas. Es con mucho honor que votaré el proyecto de ley aprobado en la Cámara de Diputados. ¡Me importan tres pepinos que digan que lo vendí, que me mandan a Ginebra! Señor ex gobernador: lamento haberlo decepcionado. Usted a mí ya me ha decepcionado muchas veces.

LA VENGANZA DE CHICHE

(De los discursos opositores, fue jugoso el de Chiche Duhalde, ex primera dama que recordó cómo se les pide desde el gobierno el voto a los legisladores del oficialismo.)


CHICHE DUHALDE (PJ disidente, Buenos Aires): Salimos de la recesión en mayo de 2002. Ahí comenzó el crecimiento que acompañó toda la gestión del presidente Néstor Kirchner y que sigue acompañando la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Hoy hablé de coherencia. Recuerdo haber escuchado a la entonces senadora Cristina Kirchner, a quien verdaderamente siempre admiré, porque estaba convencida de que defendía los intereses reales de su provincia. Me acuerdo de la ocasión en que había que votar la ley de emergencia económica. Esto fue el 6 de enero de 2002. La entonces senadora se abstuvo y manifestó algunas frases que rescaté. Valen para nosotros, porque, si las siente de verdad, entonces, cada uno de nosotros también tiene derecho a votar según las convicciones con que votaba la senadora. Ella decía: «Creo que uno de los problemas en la crisis de representación es que nos ven votar una cosa según el gobierno sea de uno u otro signo político». Yo no quiero dejar más mi vida y mi patrimonio, y el del resto de los argentinos, en manos de un funcionario que decida sobre estas cosas; porque ya sabemos cómo ha sido la historia. También podría decir que no colocar en manos de un funcionario los intereses que nosotros tenemos que representary por los que tenemosque velar va a hacer tambiéna la legitimidad de las instituciones. La verdad es que creo plenamente en lo que dice. Por eso, nunca voté los superpoderes. No los voté cuando, siendo gobernador Ruckauf y mi marido conductor del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, ordenaron al bloque de mi provincia que votara a favor de los superpoderes para Cavallo. Recuerdo que, en ese entonces, mis compañeros me vinieron a ver a la banca y me dijeron: «Vos tenés que votar. Lo dice Ruckauf; lo dice Duhalde». Entonces, yo les dije: «Hablen ustedes; yo voy a votar como me parece». Finalmente, recuerdo que fuimos muchos los que votamos en contra de la delegación de los superpoderes. Y la verdad, ¡cuán acertados estuvimos! Luego, al rato, una diputada se cruzó hasta donde yo estaba sentada y me felicitó. Entonces, espero que la Presidenta y el ex presidente -quien está haciendo demasiado ruido y molestando demasiado en medio de este conflicto- vengan a felicitarnos luego de que votemos a conciencia, porque lo que no perdona la historia es la incoherencia.

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