« No voy a hacer alianzas que me resten», contestó ayer Mauricio Macri a un puñado de peronistas aliados que le reprochan que haya cerrado un acuerdo electoral con Ricardo López Murphy para las urnas de octubre. Admitió el empresario la existencia de ese acuerdo, pero prometió meditar sus detalles ante la queja del peronismo que lo sigue y amenaza con partir filas. Fue ayer en una reunión con carácter de « reservado» a la que convocó el candidato para hablar de « estrategias». Como invitado especial de Macri estuvo el ex embajador Diego Guelar, quien provocó un entredicho con los peronistas presentes cuando consideró que «el peronismo se convirtió en una asociación ilícita». Lo dijo después de hacer un racconto de la historia del PJ y llamar a « hacer una autocrítica». Repitió varias veces que era «doloroso» para él admitir, por ejemplo, que «cuando necesitábamos un gobernador para Santa Fe, estaban todos procesados y debimos buscar a uno en Mónaco, y así inventamos a Carlos Reutemann». Cristian Ritondo (PJ) mascullaba de todo y cuando Guelar dijo que «lo digo yo con 35 años de militancia», ese diputado nacional le espetó: «¿Y después de 35 años te das cuenta?».
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«Yo me fui del peronismo cuando ingresaron tipos como él», se animó Juan Pablo Schiavi, ex jefe de campaña de Macri.
La mesa se tendió en la nueva sede de Compromiso para el Cambio, el partido político de Macri. El empresario mudó sus amplias oficinas de la calle Chacabuco a un lugar de considerable menor proporción en Alsina al 300, abriendo una etapa de más austeridad al menos en su carrera política, que coronó convidando sólo agua y un termo de café en las dos horas que duró la tenida, de 10.15 a 12.15.
Unos 10 macristas y una media docena de peronistas aliados concurrieron a la cita que abrió Horacio Rodríguez Larreta (h) con la proyección de didácticos diagramas de flujo a tono con la convocatoria. El vicepresidente de Compromiso para el cambio, además, les explicó que si bien en diciembre la intención de voto del macrismo estaba 2 o 3 puntos arriba de la de Elisa Carrió en la Capital Federal, ahora se mostraban empatados y así evaluaron que no perdió tanta imagen pública Macri después de su intervención en torno al tema de la tragedia del boliche del barrio de Once.
El primero en intervenir fue el diputado nacional Jorge Vanossi, le siguió Guelar (funcionario de los gobiernos de Carlos Menem, Carlos Ruckauf y Eduardo Duhalde) hasta que Ritondo se levantó de la mesa ofendido por sus dichos, pero luego, a pedido de Rodríguez Larreta (h) regresó. De otro origen, Oscar Moscariello, los legisladores Martín Borrelli y Juan Carlos Lynch, entre otros presentes, asentían con disimulo al discurso de Guelar, ante Diego Santilli, Santiago de Estrada, Alicia Bello, Ritondo y Schiavi que se mordían la lengua. Después de todo, a los peronistas ayer lo que más les preocupaba era que Macri termine rotulando su pacto con López Murphy y tengan que emprenderla retirada sin destino cierto. Schiavi desalentó la alianza «únicamente» con López Murphy porque «nos coloca en la punta del dispositivo», explicó para graficar que «sería una alianza de derecha» que dejaría excluido al votante de centro y al peronista, y que no quiere hacer campaña contra peronistas en las listas bonaerenses que apoyará Macri.
«Yo creo que de hacer una alianza electoral debe ser tácita y no explícita con L. Murphy, que en la provincia pueda ir en las listas un candidato nuestro y en Capital uno de ellos, por ejemplo», cerró con parsimonia De Estrada, tranquilizando el ambiente. Los peronistas plantearon sus dudas pero amortiguaron la queja, ya que Macri dejó ver su propia desconfianza, previendo que a mitad de año el peronismo porteño termine alineado en el PJ y lo abandone.
Además, estuvieron Jorge Macri, Eugenio Burzaco, Federico Pinedo y Gabriela Michetti (titular de la bancada porteña del macrismo).
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