La Asociación de Abogados de Río Gallegos denunció ayer «graves hechos de persecución política que sufren autoridades y miembros» de esa entidad «por parte del poder político nacional, provincial y el Poder Judicial subordinado al gobierno provincial».
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A esa entidad pertenecen los tres abogados señalados en la denuncia judicial que presentó la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, tras el «escrache» que sufrió el sábado en esa ciudad, a la salida de un restorán, a manos de una turba de manifestantes.
Para la asociación de letrados, «se ha tratado de realizar una operación de montaje para efectuar un aprovechamiento mediático de un suceso espontáneo, por quien se ha victimizado ante los medios públicos como si este hecho revistiera características más trágicas que la salvaje represión a los maestros y empleados municipales». Además, aseguraron que «resulta llamativa y preocupante la incapacidad, impericia y negligencia del gobierno provincial para garantizar la salida ordenada» de Alicia Kirchner del restorán.
Los abogados mencionados son Javier Pérez Gallart, José Luis Janezak y Bernardino Zaffrani, quienes ayer se presentaron espontáneamente ante el Juzgado de Instrucción en lo Criminal y Correccional Nº 1, a cargo de Santiago Losada, quien sustancia la investigación por el «escrache».
Tras el paso de los letrados, en calidad de damnificadas se presentaron luego a declarar las dos hijas de Alicia Kirchner, quienes se encontraban junto a la hermana del Presidente en el momento de la agresión.
Versiones
Precisamente, en las últimas horas circularon insistentes versiones sobre una supuesta relación sentimental -actual o pasada- entre una de las jóvenes y el juez Losada. Montado en esta hipótesis, ayer Pérez Gallart presentó ante ese juzgado un acta donde dejó constancia sobre la obligación del magistrado de inhibirsede confirmarse esa relación, mientras que los letrados señalados por la funcionaria nacional no descartan presentar en el futuro un pedido formal de inhibición, luego de que sean citados en el marco de la causa.
En paralelo, el abogado Norberto Leserovich -quien también pertenece a la entidad de Río Gallegos- concretó una denuncia penal contra el jefe de la Policía provincial, Wilfredo Roque, por supuesto incumplimiento de los deberes de funcionario público, al no haber arbitrado los recursos necesarios como para garantizar la seguridad de la ministra. Además, Leserovich se presentó en calidad de testigo ante el juzgado, donde denunció la presencia en el «escrache» de varios conocidos militantes del Frente para la Victoria, abriendo una incógnita sobre el rol que cumplieron en el ataque y agitando el fantasma de un fogoneo de la violencia.
En este marco, ayer Losada precisó que los tres abogados se acercaron para «ponerse a disposiciónde la Justicia» y puntualizóque las acciones que se están instruyendo son por « lesiones, amenazas y daños», aunque aclaró que esos delitos son «excarcelables». La causa lleva la carátula provisoria de «Kirchner, Alicia, s/denuncia por lesiones leves, amenazas y daño» y se inició luego de la presentación concretada por la funcionaria junto al flamante ministro de Gobierno santacruceño, Pablo González, en la tarde del sábado.
Según detallaron los tres abogados denunciados, el juez Losada se negó a tomarles declaración, aunque les aseguró que en las próximas horas se podría realizar ese trámite. «Al juez le dijimos que se difundieronrumores según los cuales habrían salido órdenes de detención y por eso nos presentamos para aclarar nuestra situación y rechazamos todas las acusaciones públicas», resaltó Janezak.
En este marco, ayer el padre Juan Carlos Molina, quien acompañaba el sábado a la funcionaria nacional cuando fue agredida, calificó a los manifestantes como «violentos».
Según Molina, «no fue nada programado». «Ella me dijo vamos a comer y fuimos», aseguró, además de enfatizar que «en las seis cuadras que caminamos fueron todos saludos, excepto una mujer que le gritó a Alicia ' obsecuente'». Cuando en la puerta del restorán se reunió un importante grupo de manifestantes, Molina contó que le sugirió a Alicia Kirchner salir por la puerta de atrás, algo que la ministra descartó de plano. Entonces, la funcionaria recibió llamados del flamante gobernador Daniel Peralta y otros dirigentes que le ofrecieron enviar a la Policía, la Gendarmería y la custodia para rescatarla, pero ella se negó sistemáticamente. El religioso señaló que Alicia afirmó que no quería que agredieran «a nadie» y subrayó que dijo: «No quiero armar más guerra».
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